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Con la caída del último feudo de EI, Siria e Irak recuperan su frontera

Los jihadistas perdieron la ciudad siria de Albukamal y se dispersaron; ambos países izaron su bandera en la línea divisoria

Viernes 10 de noviembre de 2017
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Chicos sirios juegan en su escuela de la región de Ghouta, cerca de Damasco
Chicos sirios juegan en su escuela de la región de Ghouta, cerca de Damasco. Foto: LA NACION

BEIRUT.- Con la derrota del grupo terrorista Estado Islámico (EI) en el último feudo que tenía en Siria, las tropas de ese país y las iraquíes celebraron ayer la restitución de la frontera común a lo largo del río Éufrates, donde los jihadistas se jactaban de haber "borrado" la línea divisoria con su califato panárabe.

"La liberación de la localidad de Albukamal es de gran importancia porque es una declaración de la caída del proyecto de este grupo en la región en general y del colapso de las ilusiones de sus partidarios de dividir, tomar amplias partes de las fronteras entre Siria e Irak y asegurar rutas de suministro entre los dos países", dijo el general Ali Mayhoub, vocero militar sirio.

Las tropas sirias lograron en efecto derrotar anteayer por la noche a los combatientes del grupo extremista en Albukamal y tomaron control de la ciudad.

Esa victoria implica que los milicianos jihadistas ya no controlan ningún territorio importante en Siria e Irak, y se cree que están dispersos por el desierto al este y el oeste del Éufrates.

Las autoridades estadounidenses estimaban que había entre 2500 y 3500 combatientes jihadistas en torno de Albukamal. También se cree que miembros importantes del grupo se habían refugiado allí.

El grupo EI vino sufriendo derrotas consecutivas ante dos ofensivas separadas pero simultáneas en Irak y Siria lanzadas con apoyo ruso y milicias aliadas, así como combatientes sirios e iraquíes respaldados por Estados Unidos.

A pesar de todo, el aparato mediático del grupo extremista se sigue manteniendo activo y es probable que sus combatientes continúen con la insurgencia desde zonas desérticas. Además, en todo el mundo hay "lobos solitarios" dispuestos a atribuir sus acciones a los jihadistas.

Las cadenas de televisión estatal siria e iraquí mostraron ayer durante toda la jornada imágenes del "triunfo" de los "valientes soldados" sirios de una parte y de los iraquíes de la otra, con el propósito de "liberar" el último bastión de EI.

"La frontera vuelve a existir", titulaba ayer la televisión Al Mayadin, cercana a Irán, en referencia al hecho de que en los tres años (2014-2017) de dominio de EI el territorio entre Irak y Siria a lo largo del Éufrates había sido descripto como una única área geográfica nunca interrumpida desde el confín trazado por las potencias coloniales francesas y británicas hace un siglo, durante el derrumbe del Imperio otomano.

Los jihadistas sunnitas se habían jactado de haber vuelto a unir un territorio habitado desde hace siglos por tribus y comunidades transnacionales.

En este contexto, el presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió ayer que la victoria contra EI no significa el fin del jihadismo.

En una visita a las tropas francesas en Abu Dabi, la capital de Emiratos Árabes Unidos y antes de aterrizar hoy en Arabia Saudita, Macron dijo que esta victoria "no será el fin de este combate".

El jefe del Palacio del Elíseo agregó que "la estabilización duradera y la lucha contra los grupos terroristas serán complementos indispensables de la solución política inclusiva, plural que queremos ver emerger en la región".

La derrota militar de EI no significa tampoco el final de la guerra civil siria. Ese conflicto que estalló en 2011, con la represión por parte del régimen de Bashar al-Assad a las manifestaciones contra el poder, fue volviéndose cada vez más complejo al involucrarse diferentes grupos rebeldes, países extranjeros y grupos jihadistas, en un territorio cada vez más dividido.

Desde 2011, la guerra dejó más de 330.000 muertos y millones de desplazados y refugiados.

Además del conflicto con el califato de EI, en la guerra siria combaten contra las fuerzas del gobierno varios grupos rebeldes y las fuerzas kurdas que luchan por un Kurdistán independiente. A eso se suman las fuerzas aliadas lideradas por Estados Unidos, los efectivos rusos y las milicias de Hezbollah, la milicia chiita libanesa aliada de Irán. Pero todos ellos tenían en Estado Islámico un enemigo común.

Agencias AFP y Reuters

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