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Preocupado por el default, Maduro acepta el diálogo con la oposición

Cada vez más golpeado desde el frente externo, negociará en República Dominicana con la oposición, que aspira a mejorar las condiciones para las futuras elecciones

Viernes 10 de noviembre de 2017
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PARA LA NACION
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El presidente del Parlamento, Julio Borges, al anunciar ayer las negociaciones
El presidente del Parlamento, Julio Borges, al anunciar ayer las negociaciones. Foto: AFP / Federico Parra

CARACAS.- Una nueva ronda de negociaciones se abre en el laberinto venezolano cuando (casi) todas las salidas parecían taponadas por la revolución. El Parlamento decidió dar a conocer ayer lo que se cocinaba desde hacía varios días entre rumores: la apertura de una vía de facilitación internacional, cuyo principal objetivo sería alcanzar garantías electorales de cara a las presidenciales de 2018.

Al habitual ventajismo, uso abusivo de los medios de comunicación y militancia acérrima del Consejo Nacional Electoral (CNE) se han unido en las dos últimas elecciones las denuncias ante el fraude en el recuento y los obstáculos para ejercer el voto en zonas opositoras.

"Vamos a una negociación efectiva con el gobierno para buscar mejores condiciones electorales", subrayó Julio Borges, presidente del Parlamento, que junto a Luis Florido, dirigente de Voluntad Popular, llevaron los acercamientos con el presidente de la República Dominicana, Danilo Medina. "Estamos construyendo esta mediación internacional", añadió Florido.

Los dirigentes opositores se adelantaron de esta forma al gobierno, aunque Nicolás Maduro, en un encuentro con la cúpula militar, había insistido anteayer en su tradicional disposición al diálogo. De confirmarse, sería la primera vez que Venezuela viva un proceso internacional de negociación, que se llevaría a cabo en la República Dominicana y que contaría con seis países facilitadores: México, Paraguay y Chile, por la oposición; Bolivia, Nicaragua y otro, por decidir por el gobierno. La oposición también destacó que el Grupo de Lima y el Vaticano están de acuerdo con la iniciativa.

"Pensamos que crear un grupo de países latinoamericanos que ayuden en avanzar hacia temas como medicinas, comida y reglas para una elección presidencial con garantías resulta clave en este momento", subrayó Borges, quien compareció rodeado de varios dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), en plena descomposición interna.

Maduro y Maradona, chavista declarado, juntos esta semana en Caracas
Maduro y Maradona, chavista declarado, juntos esta semana en Caracas. Foto: John Zerpa - DPA

El vocero opositor reconoció que el proceso no está cerrado al ciento por ciento. "Esta es la oportunidad constitucional más grande que tenemos", añadió. Venezuela enfrenta las elecciones municipales de diciembre tras el polémico proceso de los comicios regionales. Para el año que viene están programadas las elecciones presidenciales, que Maduro sopesa adelantar a marzo para aprovechar la crisis en la MUD.

El reto de mejorar las actuales condiciones se antoja mayúsculo, ya que el chavismo suspendió durante un año los procesos electorales para ajustarlos a la nueva realidad social del país, que sufre una voraz crisis económica y social. Venezuela sufre hiperinflación y el gobierno busca cómo pagar su deuda externa, valorada en 128.000 millones de dólares, antes de que lo declaren en bancarrota.

La agenda que maneja la MUD comienza con la exigencia de que los partidos postulen libremente sus candidatos pese a las inhabilitaciones políticas de sus principales líderes; que la MUD pueda presentarse con una boleta única; la desactivación de la técnica del "ratón loco" (los cierres y cambios de centros electorales a última hora para dificultar el voto opositor); la participación de observadores internacionales; el control del uso del dinero público para apoyar a los candidatos oficialistas, y la neutralidad de los medios de comunicación. Una utopía cercana al milagro.

Los dirigentes del ala dura de la oposición, que fueron informados por la Junta Directiva del Parlamento, pusieron de inmediato su grito en el cielo. "La ruta de este nuevo diálogo fraudulento se traduce en que el régimen se queda", criticó María Corina Machado, coordinadora nacional de Vente Venezuela.

Antonio Rivero, vinculado con Voluntad Popular desde el exilio y antiguo jefe de Protección Civil con Hugo Chávez, también censuró que, con el diálogo, el gobierno busca "evitar sanciones y lograr respaldo para refinanciamiento", pulsando una de las teclas claves del proceso: Maduro necesita apoyo internacional para salir del agujero económico.

Así se lo recordó la Unión Europea (UE) anteayer, al adelantar las sanciones que serán públicas el próximo lunes, pero recordando a la vez que su objetivo real es alcanzar "negociaciones significativas". Estados Unidos también incrementó ayer su presión contra Caracas al sumar a diez funcionarios a la lista de sancionados. El gobierno de Trump advirtió a los tenedores de la deuda venezolana que no vería con buenos ojos que en la reunión prevista para la semana que viene en Caracas participe alguno de los sancionados.

Dicho y hecho: la agencia Reuters informó ayer que el vicepresidente Tareck El Aissami, que lidera el proceso de renegociación, no participaría en el encuentro.

La oposición sabe que la deuda y la necesidad del gobierno de contar con la aprobación del Parlamento son sus únicas cartas en la partida que está a punto de empezar.

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