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Pignanelli, un sindicalista "fetiche" con el que Macri busca mostrar acuerdos

Viernes 10 de noviembre de 2017 • 13:20
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El presidente Mauricio Macri, en la planta de Volkswagen, junto a María Eugenia Vidal, Francisco Cabrera y el titular del sindicato de mecánicos, Ricardo Pignanelli
El presidente Mauricio Macri, en la planta de Volkswagen, junto a María Eugenia Vidal, Francisco Cabrera y el titular del sindicato de mecánicos, Ricardo Pignanelli. Foto: Télam

Mostrar que se puede acordar con un "duro" del sindicalismo, que incluso se define kirchnerista, es un mensaje que la Casa Rosada se esfuerza por enviar más allá de las fronteras. Hacerlo varias veces, tanto mejor. La consigna se aplica a la relación que Mauricio Macri busca exhibir con Ricardo Pignanelli , titular del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata). A esta altura, un "fetiche" del presidente para dar buenas noticias al mundo.

Macri y Pignanelli compartieron hoy un acto en en la planta de Volkswagen en Pacheco. Se anunció allí una inversión de 650 millones de dólares para producir una SUV para toda la región. Pero no fue la primera vez que el Presidente y el sindicalista mostraron una relación armónica.

La imagen más cercana de ambos ocurrió en mayo de este año, cuando Macri y Pignanelli enfrentaron las cámaras codo a codo, tras la inauguración de un sanatorio del Smata, en Mataderos. Allí, Macri se ilusionó con poder sentarse junto a "más dirigentes con responsabilidades" para impulsar mejoras en el ámbito laboral, "cuando pasen los tiempos electorales".

Durante ese acto, el Presidente fue abucheado por la tribuna del Smata. Pignanelli intervino y calmó los ánimos. Fue un anticipo de la campaña electoral para las primarias de agosto. Es que el sector automotriz venía de atravesar uno de sus peores momentos por la caída en la producción local de autos y las importaciones de Brasil.

La foto en Mataderos fue el resultado visible de una serie de acuerdos y encuentros previos entre Macri y Pignanelli. Semanas antes, ambos habían viajado a Japón, junto a una amplia comitiva que fue recibida por el primer ministro, Shinzo Abe. También por la cúpula de Toyota.

Frente a los CEOS nipones, Pignanelli y el presidente de Toyota en Argentina, Miguel Herrero, mostraron los acuerdos alcanzados y las mejoras logradas en la productividad: el ausentismo bajó de 10% a menos de 3%, la planta en argentina aumentó de 1800 a 5400 personas, la producción de pick ups subió de 60.000 a 130.000 unidades.

Macri volvió de Japón con la promesa de nuevas inversiones y el caso Toyota se convirtió en otro "Vaca Muerta" para mostrarle al mundo que los gremios están dispuestos a cerrar acuerdos sectoriales para mejorar la productividad y sus costos.

"Lo felicito a Pignanelli porque esta empresa siga apostando por Argentina y, a la empresa, más que felicitarla por la ampliación de esta fábrica, quiero agradecerles haber creído en nuestro país". La frase es de Macri, pero no fue dicha luego del viaje a Japón, sino en marzo de 2016. Aquel acto en la planta de Toyota en Zárate fue el primer guiño en público que Macri hizo a Pignanelli.

En el medio, el vínculo atravesó los vaivenes de la coyuntura. Más allá de la crisis del sector, Pignanelli logró mantener el mecanismo de aumentos trimestrales para sus 90.000 afiliados que había forjado durante el kirchnerismo. Desde que Macri llegó al poder, Smata perdió 3000 trabajadores, pero logró recuperar casi la mitad a partir de un acuerdo con el Gobierno y empresarios para producir un millón de autos en el país.

Pignanelli nunca dejó de plantear críticas al Gobierno, pero estuvo lejos de los reclamos airados de otros sindicalistas. Siempre prefirió hablar de suspensiones antes que despidos. Al mismo tiempo, mantuvo la relación con Cristina Kirchner, a la que apoyó en las últimas elecciones, tras enfrentar y aislar en el gremio al diputado sindical Oscar Romero, que se la jugó por Florencio Randazzo. Pignanelli y Romero están enfrentados en el gremio y es casi un hecho que el diputado pueda ser desplazado de la organización gremial.

Ese enfrentamiento se manifestó incluso en los tribunales, cuando a raíz de una denuncia del sector de Romero por un faltante de $ 300 millones en la obra social, se allanó la sede del Smata. Cambiemos también cultivó su vínculo con Romero: el titular del bloque Justicialista que fragmentó a la bancada del FPV es uno de los mimados de la Cámara de Diputados. Macri lo llevó a una gira por Bruselas y Alemania, en julio.

Pignanelli también hizo lo suyo. Después de la derrota de octubre, fue uno de los sindicalistas "cristinistas" ausentes en el Centro Cultura Kirchner. Ya había faltado al Coloquio de IDEA, en Mar del Plata, donde Vaca Muerta y Toyota fueron los ejemplos a seguir que el Gobierno mostró a los empresarios. Pignanelli estaba en Mar del Plata y llegó hasta el vallado de seguridad del Coloquio. Pero habría pegado la vuelta "en caliente", tras una demora y una discusión con la policía.

Qué mejor para Macri que mostrarse acuerdos con un sindicalista "duro", cercano a Cristina Kirchner y de pocas pulgas.

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