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Aníbal Troilo, un hombre de vanguardia, según Susana Rinaldi y Osvaldo Piro

Se vuelven a juntar este fin de semana en un show que conmemora los 80 años de la creación de la típica del gran "Pichuco"

Sábado 11 de noviembre de 2017
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LA NACION
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Osvaldo Piro y Susana Rinaldi, juntos por Troilo
Osvaldo Piro y Susana Rinaldi, juntos por Troilo. Foto: Mauro Alfieri

Siempre Aníbal Troilo. Siempre "Pichuco". Porque siempre está llegando, como dice su eterno recitado de "Nocturno a mi barrio". Su estilo musical no despertó el interés masivo de las nuevas camadas de jóvenes tangueros, como sucedió con Pugliese o Piazzolla, pero Aníbal Troilo es quizás el personaje más querido y omnipresente del tango. El preferido del público. Fue popular en las décadas del cuarenta y el cincuenta, fue el bandoneonista más sensible, el compositor más inspirado, el artista más bohemio en trasnoches e insomnios. Es probable que cada persona que lo conociera tuviera una anécdota para contar con una sonrisa en los labios.

Cualquier dato lo puede traer al presente sin mayor esfuerzo. Este año fue porque se cumplieron 80 desde la creación de su orquesta típica. La cantante Susana Rinaldi y el bandoneonista, director y compositor Osvaldo Piro, que hoy y mañana lo recordarán con dos conciertos en el Teatro Coliseo, apenas habían nacido cuando "Pichuco" creó su orquesta. Sin embargo, cuando eran veinteañeros, lo conocieron y tuvieron su bendición. Susana y Osvaldo hicieron una vida juntos y tuvieron dos hijos que hoy son músicos (Ligia y Alfredo). Luego cada uno siguió su camino pero el tango y personajes como Troilo vuelven a unirlos.

"En los sesenta -dice Piro en una pausa del primer ensayo del espectáculo que decidieron llamar A Troilo con amor-nosotros éramos veinteañeros y él un hombre de cuarenta y pico. Ya había desarrollado una carrera importantísima como compositor, intérprete y director. Fue impecable en todo lo que eligió para grabar, sin concesiones. Era un hombre de convicciones y un creador. A mi generación nos dio todo. Fue el modelo a seguir para los bandoneonistas como yo, (Raúl) Garello o (Julián) Plaza".

Es curioso porque con su orquesta dio un paso adelante en lo que era el tango en su época, pero hoy es más visto como un canon, algo clásico. El rótulo de innovador fue para otros grandes nombres del tango.

"Entre sus primeras grabaciones y las del 50 hay una diferencia enorme -aclara Piro-. Él fue decareano junto con Pugliese y Gobbi, que hicieron una gesta con todo lo que desarrollaron. El gordo, con su personalidad y exquisitez para elegir poetas para trabajar, o músicos y cantantes, dio la pauta de un hombre de avanzada, aunque la revolución fuera la que hizo Astor (Piazzolla)", explica.

-¿Qué les legó?

Rinaldi:-Lo que Troilo le agrega al tango es el respeto por los autores. Esos autores fueron todos sus maestros. Manzi, Discépolo, Cadícamo, José María Contursi. Y a Osvaldo [Piro] le cabe estar ahí, hoy, sobre el escenario, defendiendo esa parada, por el padrinazgo que tuvo de Troilo, por su amistad y la generosidad que supo dar a manos llenas.

Piro: -El lanzó como compositor a Piazzolla. Hizo lo mismo con Plaza y con Garello. Yo jamás le hubiera pedido que me patrocine. Un día vino a escucharme a Patio de Tango. Y después le dijo a José Bragato, que era director artístico de la compañía donde grabamos nuestro primer disco, que quería escribir algo para el álbum. Me quería presentar con ese texto. Yo me quise morir.

-¿Qué tanto tuvo Troilo de elección racional, de cálculo, para seleccionar autores y letras, y que tanto de intuición y talento natural?

Piro: -Era un intuitivo genial. Ni siquiera tenía la formación musical que tuvo Ástor ni otros músicos. Pero nosotros, que fuimos más estudiosos porque la época nos imponía eso, al analizar la construcción de su obra nos dábamos cuenta de que tangos como "Sur" o "María" pudieron haber sido escritos por músicos con mucha formación. Pero en este caso fue por la varita de Dios que tocó al personaje. El gordo nació con ese don.

-Susana, ¿qué es lo que más te acerca a Troilo? Supongo que, como cantante, serán las melodías.

Rinaldi: -La sencillez y la palabra elegida por él. Porque ningún poeta se la impuso. Elegimos, y perdón por la prepotencia, a la misma gente. El tuvo una gran admiración por José María Contursi, quizás el elemento poético del tango que yo más aprecio. Porque lo escucho a través de lo que canto. En definitiva, a mí la poesía fue lo que me acercó al tango.

-¿Cómo se crea un espectáculo tanguero como el que van a protagonizar este fin de semana?

Piro: -El 80 por ciento son sus obras.

Rinaldi: -No me queda duda de que toda la gente que va a venir a vernos nos quieren a los dos. Tuvimos, por distintos motivos, carreras diferentes. Pero hay algo muy fuerte: ser padres de dos hijos que son músicos y cantantes. Y ellos, a la vez, han recibido el amor que sus padres les dieron. Estoy contenta por mis hijos y por mis nietos. A Osvaldo le pasará lo mismo. No creo que muchos de nosotros, los que estamos, podamos darnos este lujo, que es rendir un homenaje a alguien que conociste. Al mismo tiempo, ese conocimiento es algo que nos sirve hasta el día de hoy. Eso une generaciones. Yo lo tomo muy en cuenta y lo agradezco de corazón. Llevamos bien la edad que tenemos.

Fin de semana troileano

A Troilo con amor es un espectáculo protagonizado por Susana Rinaldi y Osvaldo Piro, pero con una gran producción detrás. Cuenta con la dirección musical de Juan Carlos Cuacci, colaborador de Susana durante las últimas cuatro décadas, una numerosa orquesta típica y la participación especial de José Colángelo, el último pianista que integró la orquesta de Pichuco. Esto será hoy y mañana, a las 21, en el Teatro Coliseo, Marcelo T. de Alvear 1125.

También mañana, a las 21.30, en el CAFF, Sánchez de Bustamante 772, la Orquesta Típica Pichuco presentará su primer disco. Aunque el universo de Troilo no es el más evocado por las jóvenes generaciones, está presente como referencia de manera tácita. Cada tanto puede aparecer alguna agrupación que invoque su estilo. Es el caso de la típica que comanda el bandoneonista Renato Venturín, una formación de 12 músicos que fue en busca de los arreglos originales que tocaba Pichuco. "Este trabajo es el resultado de ese ida y vuelta con el pasado, en donde lo que podría haber sido una mera copia se nutrió de nuevos significados, y donde queda demostrado que el género se reinventa y resignifica a través de las generaciones", escribieron los muchachos, en el arte de tapa del CD.

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