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El fantasma de default precipita la crisis social de los venezolanos

Mientras el gobierno de Maduro ganó tiempo hasta pasado mañana para discutir con tenedores de deuda, se dispararon los precios, la escasez y el dólar blue

Sábado 11 de noviembre de 2017
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PARA LA NACION
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En Caracas, largas colas para intentar obtener bolívares en un cajero automático
En Caracas, largas colas para intentar obtener bolívares en un cajero automático. Foto: Reuters

CARACAS.- Caracas vive horas de vértigo, con el default tocando a la puerta del Palacio de Miraflores. Analistas y operadores económicos siguieron ayer hora a hora los movimientos financieros, ante las dudas instaladas en los distintos mercados por el incumplimiento en el pago de la deuda externa, estimada en más de 128.000 millones de dólares.

Cifras enormes y términos intraducibles para los ciudadanos, que parecerían vivir alejados de las grandes operaciones económicas. Pero sólo en apariencia: la línea roja de la bancarrota bolivariana profundizó aún más la monumental crisis social de los venezolanos, asfixiados por la suba diaria de los precios.

El gobierno de Nicolás Maduro ganó unas horas hasta pasado mañana, cuando tenedores de la deuda viajarán a Caracas para reunirse con la comisión presidencial nombrada para llevar a cabo el refinanciamiento de la deuda externa decretada por el presidente. La administración de Donald Trump dio su visto bueno al encuentro, con el veto añadido para dos de los funcionarios bolivarianos: el vicepresidente Tareck El Aissami y el nuevo ministro de Economía, Simón Zerpa.

Ese mismo día el comité del ISDA, que es el regulador estadounidense, evaluará si la petrolera estatal Pdvsa cayó en cesación de pagos ante el retraso en el pago de los bonos vencidos el 2 de noviembre. En el eufemismo económico, esto se denomina "evento crediticio". Fue la única noticia positiva en un día marcado por el incumplimiento de la eléctrica estatal en el pago de 28 millones de dólares en intereses. "Hace una semana debió pagarse el bono Pdvsa 17 y no se pagó. Dijeron que los fondos estaban y no están", destacó el diputado opositor José Guerra.

Incluso el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reconoció ayer las "demoras puntuales" en el pago de la deuda que Venezuela mantiene con la institución, que es de 6,5 millones de dólares. Malos augurios para los pagos pendientes, que se acumulan sobre la mesa bolivariana, que dilapidó 950.000 millones de dólares durante la bonanza petrolera de Hugo Chávez, según analistas. Los mercados de valores calculan que hay un 91,4% de posibilidades de que el Estado no pueda pagar sus deudas en 2018, con la consiguiente amenaza de parálisis.

De momento, las agencias crediticias se mantienen a la expectativa, aunque SP Global Ratings bajó la calificación país a CC, el segundo escalón más bajo. Su perspectiva es que hasta febrero existe un 50% de posibilidades de incumplimiento.

El Ministerio de Finanzas calcula que desde 2013 ya se pagaron 71.000 millones de dólares, casi 2000 millones desde fin de octubre. El alto mando cívico-militar sabe que si se declara la bancarrota se cortarán las líneas de financiamiento y de crédito, que tanto necesita el gobierno para mantener en pie su aparato de control social y político de cara a las elecciones presidenciales de 2018, ya sean en marzo próximo o a fin de año.

Mientras, los venezolanos sufren al ritmo de las negociaciones. El gobierno no desvía desde hace dos meses ni un solo dólar a la subasta de divisas, forzado a pagar los distintos plazos de la deuda como si se tratara de un descenso a los infiernos económicos. Empresarios, importadores y ciudadanos se ven obligados así a acudir al mercado paralelo, donde el billete verde norteamericano superó ayer los 52.000 bolívares. Hace justo un año, el dólar blue se cambiaba a 1900 bolívares.

El kilo de café se cotizaba ayer a 100.000 bolívares en el Mercado de Guaicaipuro, cuando el salario mínimo, que percibe más del 40% de la población, está en 455.000 bolívares tras el último aumento ordenado por Maduro. La carne y el pollo desaparecieron de los negocios ante los controles del gobierno. Una manzana roja cuesta 30.000 bolívares y una docena de huevos, 25.000.

Precios disparatados que no eliminaron las colas de varias horas, como la registrada anteayer en Barquisimeto ante la llegada de harina de maíz. "Me levanto cada mañana con la única preocupación de conseguir la comida para mis dos hijas", dijo Neilys Espinoza, que dejó su empleo en una panadería, con salario mínimo, para sumarse al mercado informal.

La comida escasea, pero lo que más falta en Venezuela es el dinero, tanto el efectivo como en las cuentas bancarias: las clases populares emplean el 90% de sus ingresos para comprar alimentos. La canasta básica familiar rondaba en septiembre los cuatro millones de bolívares, según los estudios de Cendas. Para diciembre, el cálculo de esta organización es que se necesitarán 20 salarios mínimos para comer. Otro ejemplo: un paquete de detergente de 2,7 kilos cuesta 100.950 bolívares.

El precio de pernil de cerdo, que en otros tiempos se devoraba en Navidad, se acerca a los 90.000 bolívares el kilo. Y el de las hallacas, masa de harina de maíz rellena de carnes y una docena de ingredientes, pone a temblar a los venezolanos. Veneradas en todo el país, plato favorito de la Navidad, se convirtieron hoy en una gran incógnita, a pesar de que el gobierno afirma que facilitará "hallacas socialistas". De momento, un avezado empresario ya se adelantó a la inflación, al distribuir en el mercado una salsa con sabor a hallaca. Si algo no pierde el país es el ingenio de su gente.

La deuda, una carga pesada del chavismo

¿Qué montos están en juego en la negociación?

La deuda externa total venezolana supera los 128.000 millones de dólares, según cálculos independientes. Entre 63.000 y 68.000 millones están convertidos en títulos. Además, de la deuda de Pdvsa unos 28.000 millones fueron emitidos en bonos. Este año Venezuela tiene compromisos por 12.000 millones de dólares.

¿Quiénes son los acreedores?

Los papeles emitidos fueron comprados por inversionistas y miles de personas a través de bancas de inversión y grupos financieros en Nueva York. Algunos bonos de Pdvsa fueron emitidos en bolívares y pagados en dólares.

¿Cómo se compró la deuda?

A través de mecanismos de mercado que fijaban términos para el pago de capital e intereses. Hasta la semana pasada, el gobierno mostró voluntad de pagar, pero al presentar su propuesta de renegociación, admitió que la capacidad de pago llegó al límite.

¿Cómo se solucionaría?

La reestructuración podría modificar los términos de los contratos, lo que podría extender los plazos de pago y reducir los intereses

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