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Censar personas y viviendas, sin derrochar

Juan Carlos de Pablo

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LA NACION
Domingo 12 de noviembre de 2017
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Comenzaron los preparativos para el censo de personas y hogares, que se realizará en 2020. Labor muy útil, pero muy costosa. ¿Qué habría que preguntar, en cada domicilio, para reducir los costos sin comprometer seriamente la calidad de la información que se obtenga? La distinción entre muestra y universo resulta muy apropiada al respecto.

Sobre el particular consulté al norteamericano Charles Frederick Mosteller (1916-2006), quien a partir de 1946 enseñó en la Universidad de Harvard, donde fue director fundador de su departamento de estadísticas. Considerado uno de los estadísticos más importantes del siglo XX, en colaboración con David Lee Wallace propuso una solución a uno de los grandes misterios de la ciencia política: ¿quién escribió 12 de los 85 Papeles Federalistas? Luego de tres años de investigación y aplicando técnicas bayesianas, concluyeron que los había redactado James Madison. El trabajo resultó pionero en lo que luego se denominó "estilometría".

-¿Para qué sirven los censos?

-Para reemplazar conjeturas y presunciones por información. ¿Quiere que le dé un ejemplo?

-Por favor.

-En 1798, Thomas Robert Malthus publicó, de manera anónima, la primera edición de su Ensayo sobre la población, donde alertó sobre lo que estaba ocurriendo con las tasas de natalidad y mortalidad en Inglaterra. Casi lo tildaron de loco, pero...

-¿Pero qué?

-En 1801, en Gran Bretaña se realizó el primer censo de población, y resultó que los ingleses eran más de los que se creía. Me imagino que cuando le pidieron disculpas a Malthus, este -clérigo y, por consiguiente, familiarizado con los nacimientos y las defunciones- debe de haber afirmado: "Te dije".

-¿Para qué otra cosa sirven los censos, además de para zanjar disputas?

-Los diputados representan a la población, así como los senadores a las provincias. Por consiguiente, la cantidad de los primeros que corresponde a cada jurisdicción depende de cuántos habitantes tenga cada una de ellas. Luego de cada censo de población corresponde modificar el tamaño de la Cámara de Diputados.

-Me convenció, quiere decir que la fortuna que hay que gastar no es dinero tirado a la basura.

-En efecto, lo cual no quiere decir que haya que derrochar, porque eso de que los recursos son escasos, y tienen usos alternativos, no sólo rige en la fabricación de caramelos, violines y cámaras fotográficas.

-¿Y entonces?

-En estadística se diferencia entre muestra y universo. El segundo es la totalidad de la variable en estudio, por ejemplo los habitantes de un país, las tintorerías que operan en una ciudad, etc.; mientras que una muestra es una porción del universo. La técnica estadística se ocupa de establecer criterios para extraer muestras representativas de un universo.

-Toda muestra está sujeta a error.

-Efectivamente, pero a veces consultar el universo resulta prohibitivo, y en otras ocasiones es técnicamente imposible. Ejemplo de lo segundo: la única manera de estar seguro de que todas las balas incluidas en una caja están en buenas condiciones consiste en dispararlas, pero entonces no servirían para utilizarlas en una guerra. Ejemplo de lo primero: podríamos preguntarles todo a todos, pero necesitaríamos demasiados recursos. Cuando se eligen cargos electivos hay que consultar al universo, ¿se imagina elegir al presidente de la Nación vía una muestra?

-¿Con qué criterios hay que diseñar una muestra?

-La muestra tiene que ser al azar, no tiene que ser sesgada y tiene que reproducir la estratificación que existe en el universo. Quien quiera averiguar la altura promedio de los estudiantes de una universidad no tiene que medir a su equipo de básquet; quien quiera averiguar lo que piensa una comunidad integrada por 10 católicos y 90 budistas no puede preguntar ignorando esta composición religiosa. Dado todo esto, el tamaño de la muestra depende del grado de error que se considere aceptable, puesto que un aumento del tamaño de la muestra reduce el error muestral.

-Usted me dijo que tiene una propuesta para ahorrar recursos en el próximo censo de población y vivienda.

-Efectivamente. Propongo que se le haga una sola pregunta al universo y todas las demás a una muestra.

-¿Cómo sería esto?

-En un censo de población y viviendas, la única variable que requiere ser preguntada al universo es la cantidad de habitantes. Porque este dato, por definición, no puede surgir de una muestra. De manera que los censistas tienen que ir a cada casa y, para evitar duplicaciones, preguntar cuántas personas pernoctaron allí en la noche anterior.

-¿Y el resto?

-Averiguarlo por muestras. En el caso de las personas, cuántos son hombres y cuántos mujeres, cuántos nacieron en la jurisdicción donde viven y cuántos migraron, cuántos terminaron la escuela primaria, cuántos la secundaria, etc.; todo esto puede surgir de muestras confiables, no hay que gastar recursos preguntándole a todo el mundo.

-¿Y en el caso de las viviendas?

-Exactamente lo mismo. Cuántas tienen piso de material y cuántas no, cuántas tienen televisión por cable y cuántas no, etc., nuevamente basta con trabajar con muestras confiables.

-Don Carlos, muchas gracias.

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