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La CGT busca involucrar al Papa en la negociación por la reforma laboral

Pablo Moyano estuvo el miércoles en Roma y, en dos semanas, irán referentes de la central y de las dos CTA

Sábado 11 de noviembre de 2017

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El papa Francisco será dentro de dos semanas el anfitrión de la cúpula del sindicalismo argentino. El encuentro con los referentes de la CGT y de las dos CTA cargará de valor simbólico el curso de la negociación por el proyecto de ley de reforma laboral. Para el 23 y 24 de este mes -los días en que los jefes gremiales estarán en Roma-, la iniciativa oficial tal vez ya esté en el Congreso, a la espera del debate legislativo.

La coincidencia entre la reunión con Francisco y el contexto político doméstico fue pura casualidad. Desde hace meses, la CGT y la Pastoral Social argentina organizan un encuentro sindical internacional en el Vaticano, cuyo cierre estará a cargo del Papa. El eje será el rol del movimiento obrero y el desarrollo. Participarán más de 300 sindicalistas de todo el mundo, pero la comitiva argentina promete ser la más numerosa.

Hay un interés de la CGT en involucrar al Pontífice en su pulseada para modificar el proyecto oficial, del que rechaza de manera unánime todos los puntos que modifiquen el espíritu de la ley de contrato de trabajo (20.744).

Esta semana fue Pablo Moyano el que picó en punta. Participó con el legislador porteño Gustavo Vera y una comitiva del gremio de camioneros de la tradicional audiencia de los miércoles. Saludó a Francisco en la Plaza San Pedro, casi al paso. Pero luego fue invitado a una cena con el arzobispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo, uno de los hombres de confianza de Bergoglio y un histórico en la Santa Sede. Desde Roma, el hijo de Hugo Moyano envió un mensaje: "Vamos a luchar contra la reforma laboral". El comunicado tenía adjunta una imagen con el apretón de manos con el Papa.

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La comitiva de la CGT que viajará se amplía a cada rato, aunque ya hay varias confirmaciones. Irán Héctor Daer y Juan Carlos Schmid, dos de los tres integrantes del triunvirato de mando; Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, Julio Piumato, Pablo Flores, Aníbal Torreta, Juan Moreyra, Noé Ruiz y Sandra Maiorana. Por las CTA confirmaron su asistencia Hugo Yasky y Pablo Micheli, Roberto Baradel y Carlos Custer.

Previo al viaje a Roma, la cúpula de la CGT jugará su última carta para negociar cambios con el Gobierno en el proyecto. El martes o el miércoles próximos habrá un encuentro reservado con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, según informaron a LA NACION fuentes oficiales y gremiales.

La postura de la CGT podría hacer tambalear la iniciativa oficial, ya que el presidente Mauricio Macri considera indispensable modificar la legislación actual para avanzar en su plan de reducir costos laborales para ganar competitividad.

La expectativa sindical está en forzar cambios en, al menos, 14 de los 145 artículos que tiene la iniciativa. A simple vista, el desacuerdo parece menor, pero esos 14 ítems son el corazón de la reforma. Son todos los que están referidos a modificar la ley de contrato de trabajo. Los dos puntos que más resistencia generan en la CGT son la reducción del cálculo para el pago de indemnizaciones y la intención de establecer un "valor social compartido" e igualar los derechos y las obligaciones del empleador y del empleado.

"Hay cosas innegociables, como los cambios que proponen en la ley de contrato de trabajo. Otros puntos todavía se pueden discutir y hay otras cuestiones, como la del blanqueo laboral, que sí estamos de acuerdo", planteó un jerárquico de la CGT que todavía cree posible un trato con el Gobierno.

El papa Francisco saludó a Pablo Moyano en la Plaza San Pedro, el miércoles pasado
El papa Francisco saludó a Pablo Moyano en la Plaza San Pedro, el miércoles pasado. Foto: Prensa Cambiemos

Pero entre los gremialistas no todos son tan optimistas. Schmid, el referente del moyanismo en la cúpula cegetista, ya advirtió que "si no se resuelve el proyecto, la situación se agravaría". Y vinculó los alcances de la iniciativa con los cambios que el oficialismo prevé en las reformas impositivas y previsionales. "Las jubilaciones miserables son también parte de este paquete", argumentó el portuario.

Se abre ahora una negociación contrarreloj, en la que la CGT identifica tres escenarios. El primero sería apelar a la búsqueda de consensos que pregona el Gobierno, al menos desde lo retórico. De no prosperar las conversaciones con Triaca, la CGT intentará avanzar en un acuerdo legislativo con los gobernadores para bloquear la iniciativa en el Congreso. Recién en esta instancia se divisaría el conflicto, con alguna medida de fuerza que hoy se anticipa lejana, a pesar de la presión de las dos vertientes de la CTA y de la Corriente Federal para convocar a una movilización de protesta.

Con la negociación empantanada en los puntos claves, la CGT ya dio luz verde para avanzar con el proyecto de blanqueo laboral, que otorga facilidades y beneficios para los empresarios que regularicen a sus empleados. También con la Agencia Nacional de Evaluación de Tecnología de Salud, cuya finalidad será la de reducir el nivel de litigiosidad que existe hoy en contra de las prestadoras médicas. Sin embargo, lo que guiará el curso de la negociación será lo que se negocie sobre la legislación actual. Ese debate, los gremios pretenden también trasladarlo a Roma.

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