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Minnicelli, la esposa de De Vido, dijo que el ex ministro "tiene mucho que contar"

Afirmó que es un preso político y que hoy al que piensa distinto se lo envía a la cárcel; anticipó una próxima carta del detenido; inquietud en el peronismo

Sábado 11 de noviembre de 2017
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LA NACION
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"Julio tiene mucho que contar", deslizó la esposa de Julio De Vido , Alessandra Minnicelli, quien reiteró que su marido es "un preso político". La ex síndica general adjunta de la Sindicatura General de la Nación (Sigen) durante el gobierno kirchnerista cargó, además, contra los diputados del Frente para la Victoria que no bajaron a defenderlo en el recinto cuando la Justicia pidió su desafuero para detenerlo.

Minnicelli había dicho el día anterior que se siente defraudada por la ex presidenta Cristina Kirchner, porque sostuvo que no pondría las manos en el fuego por su marido.

La esposa del ex ministro detenido reveló, además, que De Vido está escribiendo una próxima carta.

Alessandra Minnicelli, en el programa de TV de Antonio Laje
Alessandra Minnicelli, en el programa de TV de Antonio Laje. Foto: Imagen de TV

Las declaraciones públicas de Minnicelli son seguidas con atención en los tribunales en los que el ex ministro tiene múltiples expedientes abiertos. Dos causas son las que lo mantienen preso: un fraude por el desvío de fondos en la remodelación de la mina de carbón de Río Turbio y las compras con sobreprecios de gas natural licuado.

Tras la detención de De Vido y del ex vicepresidente Amado Boudou, la Cámara Federal publicó un fallo en el que estableció los beneficios que pueden recibir los "arrepentidos". Van desde la reducción de penas hasta permitirles la excarcelación, una libertad vigilada o un arresto domiciliario. El tribunal les dijo que no hace falta llegar al final del juicio para evaluar recibir esos beneficios, sino que los acusados los pueden disfrutar desde el momento en que se avengan a hablar.

Fue una invitación a que los presos del kirchnerismo acusados de corrupción rompan eventuales pactos de silencio.

Pero nadie recogió el guante. De hecho, fuentes de los tribunales y del Gobierno dijeron anoche a LA NACION que no había acercamientos con ninguno de los detenidos para que aportaran información y aspiraran a mejorar su actual situación.

Más allá de los reclamos públicos de su esposa, De Vido viene mandando mensajes desde la prisión, mediante cartas en la que menciona, con cuentagotas, obras y gobernadores, como si quisiera hacerles notar que conoce mucha información sobre la manera en que se gestaron los emprendimientos por los que ahora es investigado.

El peronismo está preocupado ante la locuacidad epistolar de De Vido. Incluso, el jefe del bloque de senadores del PJ, Miguel Ángel Pichetto, anunció que lo iría a visitar para darle el apoyo del partido y asegurarse de que la incontinencia postal no deje más lastimados.

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Minnicelli, en sus declaraciones, pareció dirigir su discurso. especialmente, al frente interno del peronismo y al kirchnerismo. "Julio tendría que haber explicado en su momento cosas que se explicaron mal [en alusión a otros funcionarios]. La imagen de De Vido está deteriorada en la opinión pública. Nunca se lo escuchó dar explicaciones. No había irregularidad administrativa en la tragedia de Once", dijo.

No dudó en calificar a su marido como "preso político" y dijo que "en un momento del país se hacía desaparecer a la gente que pensaba distinto. Hoy, en lugar de hacerlos desaparecer, se los manda a la sombra, metiéndolos presos. La Justicia está tomando decisiones políticas".

Llamados de respaldo

Al hablar con Radio Del Plata y con América, la mujer de De Vido reveló que la llamaron "desde anónimos hasta el ex canciller Rafael Bielsa, y los ex funcionarios Eduardo Valdés y [el ex secretario de Comercio] Guillermo Moreno; el senador Pichetto y el ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández para ir a ver a Julio".

También Minnicelli afirmó que mantiene contactos con el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, y los intendentes de San Antonio de Areco, Paco Durañona, y de Berazategui, Patricio Mussi, y su padre Juan José, que lo querían ir a visitar. "También Mario Ishii, Alejandro Granados. No quiero ser ingrata, me estoy olvidando de muchos", confió.

La esposa del ex ministro confió que la llama todas las noches y que ella trata de ir lo más frecuentemente posible a visitarlo al penal de Marcos Paz, donde comparte el módulo de detención con Eduardo Juliá, hijo del ex jefe de la Fuerza Aérea en el menemismo, que intentó ingresar en 2011 casi una tonelada de cocaína a España, y con Leandro Santos, detenido acusado de entregar modelos como prostitutas a empresarios y famosos.

Minnicelli dijo que fue "un gesto inhumano" de la ex presidenta Cristina Kirchner decir que no pondría las manos en el fuego por su marido, y dijo que no la llamó en momentos difíciles. "Fue una frase poco feliz que tuvo una repercusión mala", reiteró.

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