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Guillermo Calvo: "La Argentina ahorra muy poco; para crecer decentemente tiene que depender de lo externo"

El economista indicó que el elevado déficit no es consistente con la inflación a la que apunta el Gobierno; cuáles son los riesgos que ve para la economía

Domingo 12 de noviembre de 2017
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PARA LA NACION
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Guillermo Calvo, economista
Guillermo Calvo, economista.

Guillermo Calvo, economista argentino y profesor de la Universidad de Columbia, dialogó con LA NACION e indicó que el principal problema económico del país es el déficit fiscal, al que considera "muy alto para ser consistente con las tasas de inflación" a las que apunta el Gobierno. El académico volvió a señalar que "la tasa de interés es una herramienta muy débil" para lograr, por sí sola, que se desacelere el alza de los precios, y dijo que la Argentina tiene que aprender a ahorrar para no depender del financiamiento externo.

Calvo participó de la reunión anual de la Asociación de Economía de América latina y el Caribe (Lacea), que se realizó en la semana en Buenos Aires y tuvo a la Universidad de San Andrés como anfitriona.

-¿Hay que preocuparse por el creciente endeudamiento?

-En la Argentina la deuda es una cuestión delicada, porque tenemos una historia que indica que cuando nos aprieta el zapato pateamos el tablero: dejamos de pagar. En este momento, la deuda como proporción del producto no es grande, es más bien pequeña. Uno podría concluir que el país todavía tiene margen para seguir adelante endeudándose. Pero, por otro lado, debido a las medidas que hemos tomado en el pasado, el tema es preocupante.

-¿Hay que buscar otro método para financiar el déficit?

-La Argentina se enfrenta a un problema político muy serio. El método más seguro para reducir el déficit implica bajar el gasto público de manera sustantiva en el corto plazo. Eso, políticamente, es complicado. En principio, dicho así, suena muy plausible el endeudamiento. Pero hay que acompañarlo con otras políticas que hagan que la sospecha que se tiene de la Argentina, que repudia a la primera vuelta de la esquina, se acabe o se reduzca fuertemente. Cuidado con implementar medidas que se aprovechan del hecho de que algunos inversores ya han invertido, no pueden irse y de repente los agarran con un impuesto fuerte, que no esperaban.

- El Gobierno proyecta una inflación de un dígito para 2019, ¿cree que es posible?

-En la medida que el Gobierno pueda mantener la inflación dentro de márgenes que no sorprendan al mercado, está bien que la bajen lentamente. El problema que hay en la Argentina y que a todos les preocupa, es el déficit fiscal: es muy alto para ser consistente con las tasas de inflación a las que se apuntan. Uno quiere confiar, aunque yo tengo un poco de dudas con respecto al método que usan para bajarla.

-Usted dijo que sólo con la tasa de interés no se puede bajarla inflación.

-La tasa de interés es una herramienta muy débil. La experiencia muestra que esta herramienta puede ser indudablemente muy útil para países que transitan períodos normales, pero cuando uno se pasa de ciertas bandas, es débil.

-¿Qué otros instrumentos se necesitan para acompañarla reducción de la inflación?

-Cuando el déficit fiscal entra en las expectativas, creo que la tasa de interés puede hacer muy poco para bajar la inflación. Lo único que puede hacer el Banco Central es subir la tasa de interés sobre las Lebacs o activos equivalentes, pero eso aumenta el déficit fiscal, debido al déficit llamado «cuasi-fiscal» del Banco Central. Eso puede terminar siendo equivalente a «tirarse un tiro en el pie». Si yo quiero usar la tasa mucho, todo el tiempo, de repente me encuentro en una situación en la que genero un déficit fiscal más grande todavía. Afortunadamente, el Banco Central ha reforzado la tasa de interés con intervención en el mercado cambiario. Eso es muy común en los países con tipo de cambio flotante y es una buena noticia que el Banco Central vaya en esa dirección. Lo único que digo es que la tasa de interés, en sí misma, no alcanza. Me pregunto si no deberían prestarle un poquito más de atención a la tasa de cambio como ancla. En parte, la tasa de interés es tan alta porque el Banco Central no asegura cuál va a ser la tasa de cambio. Entonces, el inversor extranjero teme una devaluación repentina y para cubrirse del riesgo requiere una tasa de interés alta.

-Hay sectores que dicen queel tipo de cambio está atrasado.

-La apreciación real del tipo de cambio es muy normal en un país que de repente sale de un régimen monetario desordenado. Ahora, se está intentado poner reglas de juego más o menos claras, lo cual hace a la Argentina una economía más atractiva para el inversor. Eso aprecia el tipo de cambio. Si a uno no le gusta esa apreciación cambiaria, la solución no está en devaluar, sino en cambiar el régimen monetario, como algunos países han hecho cuando se ven inundados por ese tipo de capital.

-Sobre todo, con una inflación que tiende a la baja.

-Claro, es contraproducente. De ninguna manera hay que entrar por ese lado. Ahora entiendo que hay un problema de apreciación de tipo real de cambio y la pregunta es si es una cuestión estructural. Si ese es el caso, hay que vivir con eso. Si es una cuestión de corto plazo, entonces hay que tratar de entender qué está pasando y solucionarlo, pero no directamente tocando la tasa de cambio.

-Según el Gobierno, la Argentina va a "crecer con salarios altos".

-Lamento decirlo, pero eso me suena muy populista. La Argentina es un país que ahorra muy poco, increíblemente poco. En términos latinoamericanos, la tasa de ahorro argentina es una de las más bajas (y ni hablemos con respecto a las asiáticas). El país tiene que ahorrar más, tiene que consumir menos. Si uno quiere mantener el salario real alto, hay que preguntarse para qué. Si es para que haya consumo alto, entonces el país se va a quedar donde está, no va a haber crecimiento y no habrá muchas esperanzas de bajar la pobreza. Si el ahorro es muy bajo, para poder crecer decentemente hay que depender del ahorro externo. Eso es lo que hemos venido haciendo y de vez en cuando tenemos crisis porque el ahorro externo se va. Esa es la historia argentina. Yo también quiero que el país pueda consumir más y que los salarios sean altos. Pero si el país no es suficientemente rico, tener salarios altos es algo que no se puede sostener en forma permanente.

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