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Más allá de los likes, la música

Mauro Apicella

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LA NACION
Domingo 12 de noviembre de 2017
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Foto: LA NACION

La sociedad sobre un escenario entre música e imagen es tan vieja como la primera ópera de Monteverdi (y más vieja también). Hoy, un niño de entre 2 y 4 años no concibe la idea de que la música pueda salir de un parlante (únicamente) sin que haya un correlato en la imagen del televisor o en la página de YouTube abierta en las pantallas de la computadora o del teléfono de sus padres. En realidad, esa sociedad indisoluble entre música e imagen existió siempre, hasta la llegada del disco y de la radio, pero luego todo volvió a esa "normalidad". Y se exacerbó.

Si antes el lanzamiento de un disco era lo importante, ahora el acontecimiento es la salida de un nuevo single con su respectivo video. Después del cuarto corte de difusión circulando en redes sociales, la demorada aparición del álbum completo casi no genera expectativa.

Ahora vayamos a lo cotidiano. Si antes la travesura era grabar un recital entero con un walkman de casete, hoy lo es registrarlo con la cámara del celular y publicarlo en YouTube. Y si hubo varios celulares durante el recital que aporten buenas imágenes, como si fuera un efecto multicámara, mucho mejor, porque se puede editar antes de subir.

Lo de "buenas imágenes" es relativo porque, por más buena que sea la cámara del celu, el registro no es profesional. Sin embargo, y aun con el esmero que muchos le ponen (hasta llevan cámaras pequeñas con mejor definición que los celulares) la calidad del producto no es buena. Lo curioso es que tienen mucho éxito. Una semana después del show que el Indio Solari dio en Tandil el año pasado, ya estaba subido a YouTube el concierto completo, en el canal de Redondos Subtitulados, con fragmentos de imágenes ensambladas aportadas por fans (el testimonio, por encima de la calidad era lo importante en este caso). La prueba está en que ya tiene más de 1.300.000 vistas.

También está el último, ese que realizó en La Colmena de Olavarría, el 11 de marzo de este año y que ya pasó el medio millón de vistas. Fue subido 16 días después con esta leyenda: "La edición de este film fue una tarea colectiva: publicamos un aviso en nuestra página de Facebook y muchas personas ofrecieron su tiempo y talento para ayudarnos a reconstruir el show".

Fenómeno global

Claro que no es un fenómeno local. Apenas U2 salió de gira para celebrar los 30 años de la publicación de The Joshua Tree se podía conseguir en YouTube el full show multicam grabado por fans no sólo en una ciudad (los hay de Dublín, Chicago y Roma, entre los más destacados). Para los que no demandan calidad, estos conciertos siempre son útiles. Por otro lado, la tecnología avanza, y el complejo arte de sincronizar música con imágenes (y el tiempo que eso requiere) se resuelve automáticamente. Hasta existen tutoriales para lograr ese sincro dedicado a los que usan programas de edición muy sofisticados, como el Final Cut.

Si todavía los videos siguen online es porque no hay fines de lucro; es sólo el amor a sus bandas favoritas lo que lleva a los fans a tomarse ese trabajo y también a compartirlo. Algunos se lo toman muy en serio, por más que sea un hobby. Paulo Vetri escribe en su edición del show que Bono y cía. dieron en Irlanda en julio último: "Recomiendo que lo escuchen con auriculares. Mejor que esto, sólo un trabajo profesional", se jacta en su canal. Y no exagera.

De muchas bandas y solistas que giran por todo el mundo se pueden encontrar en YouTube los conciertos ensamblados por registros visuales que hacen sus seguidores y terminan publicados como full shows multicam. La lista es larga.

Streaming oficial

Tampoco parece tener fines de lucro el streaming que se hace en algunas entidades oficiales. En nuestro país, espacios artísticos públicos, como el Centro Cultural Kirchner y el Teatro Colón, lo utilizan para la difusión de sus programaciones y para que también esa producción quede documentada en los archivos.

El Teatro Colón emite en streaming una función de cada una de sus óperas de la temporada. Desde 2015, suele ser la última de cada título lírico que presenta. Pero también suma a ese registro disponible online a su temporada de ballet y de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Así es que cualquiera que entre hoy a www.teatrocolon.org.ar se podrá enterar cuándo será la próxima transmisión, que será Rusalka, de Antonin Dvorák, con dirección musical de Julian Kuerti.

En general se conoce cuál será la función de streaming dos días antes de que esté disponible online. Las transmisiones se realizan con las diez cámaras HD con las que cuenta el Teatro Colón y, según la producción, a veces se agregan más. Hasta el 1° de octubre se habían emitido este año 22 funciones de ópera, ballet y conciertos, que fueron vistas por, al menos, 105.235 personas. Según explican en el teatro, el objetivo principal es llegar al público que, por el motivo que sea (vivir lejos puede ser uno) no tiene posibilidades de acceder en vivo y en directo a la programación del Colón.

Caja de resonancia

Algo similar es lo que sucede en el CCK, que utiliza esta herramienta cada vez con más frecuencia, además de otras audiovisuales a las que apuesta. Este año se transmitieron online conciertos de Ravi Coltrane, Barry Harris y todo el ciclo Latinoamérica, que incluyó a Luzmila Carpio, Egberto Gismonti, Totó la Momposina, Natalia Lafourcade, Leo Brouwer, Susana Baca, Armando Manzanero y João Bosco.

En este caso son varios los motivos de las transmisiones. Uno es darles oportunidad a los que no consiguen las entradas que se reparten de manera gratuita, porque la capacidad de las salas es limitada. Otra es amplificar todo lo que allí sucede (ofrece por lo menos 70 conciertos mensuales, entre muchas otras actividades) como faro cultural del sur de América latina. "También la idea es ofrecer una panorámica de la escena contemporánea y las tendencias. Cumplir con el objetivo de poder transformar al CCK en caja de resonancia de cultura propia y de proyectarse. No sólo es para que nos visiten artistas extranjeros. Todo va en dirección a la construcción de una plataforma digital de música en vivo", dice su director, Gustavo Mozzi.

A principios de 2018, Mozzi hará la presentación de una plataforma audiovisual para el CCK. "Estarán los conciertos y habrá programación creada especialmente. El CCK es un faro que, por la escala y dimensión, tiene que poder proyectarse y dialogar con instituciones similares de otros países", completa.

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