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Maidana, el caudillo sereno con LA NACION: "Me analizo solo, no necesito escuchar opiniones para saber qué mejorar"

En un momento crítico, el defensor de 32 años asume el liderazgo para levantar a River; la autocrítica que hace, el trabajo con Gallardo, las charlas con los jóvenes y sus siete años en el club

Domingo 12 de noviembre de 2017 • 00:01
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"En River no importan los torneos que ganaste, te evalúan semana a semana", dice Maidana
"En River no importan los torneos que ganaste, te evalúan semana a semana", dice Maidana.

Pese a su porte de guerrero, su cabeza afeitada, su barba tupida, sus decenas de tatuajes y sus siete cicatrices, detrás del caudillo Jonatan Maidana hay una persona serena, respetuosa y familiera. Un hombre de 32 años que, aunque es líder de River hace siete años, con 243 partidos, siete goles y nueve títulos, aún se refugia en la calma que le brinda un día de pesca, una tarde con la familia en Glew o una noche de documentales en la concentración.

Maidana lleva en su piel a sus dos logros más importantes: los nombres de sus hijos -Sol, de ocho años, y León, de cuatro-. Pero también eligió la tinta para recordar momentos únicos en River, club al que llegó en 2010 tras jugar en Los Andes, Boca, Metalist de Ucrania y Banfield: tiene la fecha del ascenso, una estrella por el título local número 35 y la Copa Libertadores que ganó en 2015. "No tengo contados todos, pero tengo los dos brazos casi completos. Primero fueron los nombres de mis hijos y después me atrapó ese mundo y me fui haciendo más. Son símbolos pequeños pero importantes", cuenta el defensor en una extensa charla con LA NACION.

En un momento difícil, Joni deja en claro que el equipo ya piensa a futuro: "Fue una semana dura, se nos escapó el pase a la final y perdimos el clásico. Pero estoy tranquilo por la actitud frente a Boca. Es la forma de encarar los partidos. Hay que mostrar esa cara para volver a competir. Ya no se puede volver atrás, hay que pensar en positivo".

-¿Cómo se hace para salir adelante?

-La bronca de lo que pasó con Lanús va a quedar. Pero si pensás en eso, te vas a vivir haciendo mala sangre por cosas que podrías haber hecho para cambiar el resultado. Bajamos la intensidad y la guardia, estuvimos desordenados y se nos escapó. Son golpes duros y hay que aprender. Pero somos un grupo que está unido y queremos terminar de la mejor manera porque River es eso. Cada fin de semana, cada partido, es una prueba".

-¿Qué papel le dan ahora a la Copa Argentina?

-Es uno de los torneos en los que hemos llegado hasta las instancias finales y hay que jugar de la mejor manera. Este partido que viene con Deportivo Morón hay que pasarlo y, si podemos mostrar solidez y buen juego, sería ideal.

-¿Cómo recibís las críticas en estos momentos?

-Son normales cuando las cosas no salen, está bien. Uno las tiene que tomar, pero no volverse loco. Semanas atrás, a Pinola y a otros compañeros los postulaban para la Selección. Sabemos que los resultados influyen y cuando el equipo no anda bien, las críticas caen. Estamos preparados para recibirlas, agachando la cabeza y trabajando.

"En River no importan los torneos que ganaste, te evalúan semana a semana", dice Maidana
"En River no importan los torneos que ganaste, te evalúan semana a semana", dice Maidana. Foto: LA NACION / Agustín Marcarian

-¿Sos una persona autocrítica?

-Sí, uno cuando termina un partido trata de analizarse. No hace falta escuchar las opiniones de los demás, uno ya sabe cuándo las cosas no salen bien o en qué te equivocaste y qué podés mejorar. Eso es lo bueno, saber que cuando se equivoca, tiene que mejorar el nivel.

-¿Queda más expuesto un defensor por un error que un delantero?

-Sí, sin dudas. Un error ahí atrás siempre te expone más a perder un partido. Quizás tenés siete u ocho intervenciones buenas, pero fallás una y al otro día sos la tapa del diario y el responsable de que tu equipo perdió. Es una posición difícil, pero con el tiempo te acostumbrás, sabiendo que vas a tener miles de errores. Cuando arranqué, miraba mucho el diario, la tele y demás. Ahora aprendí a estar más tranquilo y analizarme solo, sin leer el diario para ver si te ponen o 2 o 10 puntos. Uno ya sabe en qué equivocó.

-En momentos tan difíciles, ¿asumís el rol de líder en el vestuario?

-Sí, uno por los años y la experiencia tiene que asumir eso, es lo que toca. De los equipos importantes que hemos armado, quedó el emblema que es Leo Ponzio y el cuerpo técnico que baja una línea para agarrar cierta identidad. Con Lux, Scocco, Pinola y Enzo Pérez, por la trayectoria y la edad que tienen, llevamos el vestuario adelante. Lo importante es lograr que las cosas estén bien, que haya un buen clima y que todos confíen en su compañero, sabiendo que él se va a matar por vos, y así mutuamente.

-¿Qué te gusta más de ese papel?

-Estar cerca de los jóvenes que recién arrancan. Les decimos que no se queden con los primeros partidos que van jugando, que se tienen que exigir porque son el futuro del club. tratamos de estar cerca para darles una mano porque el mundo River es complicado. Y lo entienden: uno ve cómo prestan atención, o cómo lo miran y escuchan a Leo atentamente. Hay muchos jugadores inteligentes que están haciendo bien las cosas.

-¿Qué mensaje querés dejarles?

-El consejo es que cuiden el lugar donde están. Estar en River es un privilegio. Yo tuve la suerte de arrancar en el ascenso y hay bastante diferencia. Tienen que exigirse, no conformarse con sumar un partido en Reserva o jugar un partido en primera. Hay que ir siempre por más, y si están acá en River, por algo será.

-¿Creés que te evalúan con otra vara por ser Maidana?

-Acá te evalúan semana a semana. No importan los torneos que hayas ganado, eso quedará en el recuerdo del hincha. En cuanto al rendimiento, no podés aflojar porque es un club que te exige mucho. No podés esperar o decir 'tengo varios torneos encima, puedo jugar algunos partidos mal que no pasa nada'. No, no te podés relajar.

-Gallardo anunció que quiere seguir, ¿qué rasgos distintivos tiene?

-Es un líder positivo y un técnico muy exigente. Les pide mucho a los jugadores porque sabe que tiene material para hacerlo y hay que responder. Eso es bueno, tener un entrenador que te exige y ante el error, te lo marca para intentar que lo corrijas. Fui aprendiendo mucho de él y la exigencia es buena para contagiar, para que los compañeros no se relajen. Pero apoyándonos: si alguien erra un pase, que no agache la cabeza, que la levante y corrija el error.

Foto: LA NACION / Agustín Marcarian

-¿Cómo son las charlas con Gallardo?

-Tranquilas, cada tanto Marcelo es de hablar con los más grandes para ver cómo está el plantel, cómo se siente. Es muy abierto, no tiene ningún inconveniente, de la misma manera que cuando uno quiere consultar algo con el cuerpo técnico. Se maneja muy bien.

-¿Sos un caso especial por tu caso de haber jugado en Boca y River?

-Hay pocos. Uno se aferra a las oportunidades que aparecen. Estoy eternamente agradecido a los clubes por los que pasé. Pero River se ha convertido en el mejor, por todo lo que conseguí y porque me afiancé como jugador. Lo valoro y sé que vivir todo este último tramo fue muy importante después de tocar fondo. Hubo un clic cuando llegó una dirigencia que trabaja y hace las cosas bien. El club está ordenado y la gente también ayuda y es fundamental. Todos de la mano aportamos un granito de arena para estar en lo más alto.

-¿Nunca se te cruzó la posibilidad de emigrar?

-Estoy contento porque sé que es difícil mantenerse en un club tan exigente y de primer nivel. Eso lo valoro mucho. Vivo el día a día y no pienso más allá. Hubo varios mercados de pases en los que se ha nombrado que podía salir. Pero yo siempre estuve tranquilo, porque si no llegaba nada concreto, y que le sirva al club y a mí, sabía que acá estoy muy bien. Nunca me volví loco.

-Balanta, Mammana, Funes Mori, Pezzella, Martínez Quarta jugaron con vos y se consolidaron, ¿sos un formador?

-Me siento un privilegiado y estoy contento por haber jugado con ellos. Partieron a Europa por mérito propio, porque entraron y estuvieron a la altura, no les pesó jugar en River y se ganaron el privilegio de emigrar. Se los ayuda hablando, conociéndolos, buscando que se jueguen por mí y yo por ellos también. Nos ayudamos mutuamente.

-¿Cómo se mantiene vivo el hambre de gloria?

-El deportista siempre quiere ir por más, es muy competitivo. No hace falta renovar eso, ya está incorporado dentro de uno. A medida que van llegando compañeros y se suman a esas ganas y a esa ilusión, todo se renueva solo. Yo deseo seguir sumando y ojalá, Dios quiera, poder seguir ganando títulos, algo que es muy difícil y termina rápido. Quiero seguir quedando en lo más alto del club.

El Maidana que pocos conocen: documentales, pesca y familia

-¿Sos de volver a Adrogué?

-Sí, voy para zona Sur, en Glew, donde siempre vivieron mis viejos. Una vez cada una o dos semanas, nos damos una vuelta.

-¿Preferís la tranquilidad de Provincia antes que el frenesí de Capital?

-Uno ya está acostumbrado. Yo siempre tuve perfil bajo, así que no me molesta. Siempre vuelvo al barrio, me cruzo con mis amigos que están allá. Lo disfruto.

-¿En el tiempo libre que hacés?

-Acá hay poco, pero cuando lo tengo, me gusta ir a pescar. Voy con mi viejo, con mi hermano, también con mis hijos. Tirar un ratito la caña es algo que me despeja y me gusta, viene de familia. Vamos para el lado de Zárate o Ibicuy cuando se puede y hay tiempo, o hasta Corrientes. Recorremos varios lugares. Lo hago desde chico, hoy perdura y trato de transmitírselo a mis hijos.

-¿Mirás televisión?

-Cuando tengo tiempo, soy más de mirar programas de documentales, al estilo Discovery Channel o History Channel. A mi hijo también le gusta, así que nos enganchamos con eso. También lo hago en las concentraciones -de visitante con Rossi y de local con Lollo, y cuando está, solo-. Los sábados vemos mucho fútbol y, una vez que termina todo, a la noche veo algunos documentales antes de dormir.

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