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El dilema de Los Pumas, que están cerca en el juego pero lejos en jerarquía

Pese a alguna mejoría en defensa y en el scrum, la derrota ante el poderoso Inglaterra influye negativamente en el proyecto Japón 2019

Domingo 12 de noviembre de 2017
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Matera perfora la doble marca inglesa a pura potencia, respaldado por Creevy
Matera perfora la doble marca inglesa a pura potencia, respaldado por Creevy. Foto: VillarPress

Ver el vaso medio lleno en el contexto actual sería menos optimista que conformista. En medio de una seguidilla de derrotas y con la continuidad del cuerpo técnico pendiendo de un hilo, jugarle de igual a igual al mejor equipo del momento no alcanza si el resultado es, otra vez, adverso.

Sin lucir, sin más armas que la solvencia y la efectividad, a Inglaterra le alcanzó para dejar en claro que está en un nivel que a los Pumas todavía les queda lejos y se impuso 21-8 en el estadio de Twickenham, en Londres, en el partido que abrió la ventana internacional de noviembre.

Ante un equipo del hemisferio norte que hace de la eficacia un dogma, los Pumas aplicaron un enfoque más conservador que el que acostumbran en el Rugby Champioship. Arriesgaron poco, cuidaron la pelota, se tomaron un tiempo de más para pensar la jugada. Igualaron en intensidad al poderío inglés y defendieron con bravura. La diferencia, como suele costarle a los argentinos una y otra vez, estuvo en los detalles: Inglaterra apoyó el primer try cuando tuvo un hombre de más y al segundo al capitalizar la única oportunidad en la que falló el tackle de los argentinos. Además, los Pumas sólo acertaron uno de seis envíos a los palos (17%), todos accesibles, mientras que George Ford metió cuatro de seis (67%). En el contexto de un partido parejo y luchado, suficiente para alzarse con un triunfo holgado, que no refleja el desarrollo pero sí la jerarquía de ambos.

Además, sólo una vez el celoso cuidado de la pelota les rindió frutos a los argentinos: a tres minutos del final, Nicolás Sánchez marcó el único try luego de una jugada de 30 fases. El resto de los avances, trabajosos, milimétricos, se frustraron por errores no forzados.

Inglaterra es el mejor equipo de los últimos dos años. Ayer sumó su 20ª victoria en los 21 partidos que sucedieron al Mundial 2015, desde que Eddie Jones asumió la conducción. Un récord del que ni los All Blacks se pueden jactar. Haberle jugado durante 80 minutos en igualdad de condiciones no es poco para estos alicaídos Pumas. Pero no alcanza tampoco para justificar la caída. Otra más, la 16ª consecutiva ante equipos del Tier 1. Es cierto, la mayoría fueron ante superpotencias, como los tres rivales del Rugby Championship, como Inglaterra, que se arroga cuatro de ellas. Y las derrotas alimentan más derrotas.

Los Pumas dominaron posesión (62%) y territorio (66%), una superioridad más marcada todavía en el segundo tiempo. Sin embargo, pocas veces fueron amenaza para el in-goal inglés. Los locales, en cambio, fueron letales con poco. Olieron sangre y capitalizaron la superioridad numérica cuando Joaquín Tuculet vio la amarilla (try de Hughes) e hicieron pagar con siete puntos (Rokoduguni) el único error grosero de la defensa argentina (quiebre de Lozowski ante el fallo de Alemano en el tackle). Los Pumas no supieron capitalizar sus avances, ni con el maul ni con los envíos a los palos.

Al margen del resultado y de la mencionada falta de consistencia, los Pumas dejaron algunos signos positivos que son menester resaltar. Sobre todo, la defensa y el scrum, que fueron las mayores flaquezas del equipo en esta temporada. La efectividad del tackle fue del 87% (90 efectivos y 14 fallados), muy superior al 70-75% que venía promediando. El scrum no fue dominante, pero sí fue para adelante en un par de oportunidades y hasta generó un par de penales, algo que hace mucho no se veía.

También fueron buenos el line-out (16/16) y la disciplina (dos penales en el segundo tiempo, ocho en total), excepto por un par de infracciones evitables en los primeros minutos y por la amonestación a Tuculet, merecida más allá de que haya sido por disputar lealmente una pelota arriba. En pocas palabras, se hizo lo que se tenía que hacer y aún así se estuvo lejos. Faltó soltarse un poco más en ataque. En el balance necesario entre arriesgar y cuidar la pelota, esta vez, al contrario de lo que suele ocurrir, se pecó de conservadurismo sin que esto redundara en una disminución de las pérdidas. Faltó, sobre todo, fineza para concretar las oportunidades.

El próximo sábado, los Pumas tendrán la obligación de capitalizar estos avances y convertirlos en una base sobre la que empezar a construir. De lo contrario, habrá sido una derrota más que sólo servirá para engrosar el infausto récord. Tendrán igualmente la obligación de salir del estadio Artemio Franchi con una victoria. La continuidad de Daniel Hourcade con la mira en el Mundial 2019 está en vilo. Un triunfo ante los italianos podría no ser suficiente. El último rival es Irlanda, otro Top 5, el único que pudo con los ingleses en esta seguidilla de partidos. La derrota de ayer cercenó el poco margen de error que quedaba.

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