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Palermo renovado, en la búsqueda de captar la atención de más público

Desde el patio de comidas, los stands de los equipos y un sistema especial para consumir y evitar demoras, hasta espectáculos musicales y divertimentos, el certamen intenta dar un salto de calidad en cuanto a confort y concurrencia

Sábado 11 de noviembre de 2017 • 23:23
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LA NACION
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En la búsqueda de captar la atención de más público
En la búsqueda de captar la atención de más público. Foto: LA NACION / Rodrigo Néspolo

"Esto es extraordinario, no lo puedo creer", comenta extasiado Andy Ward. "Es la primera vez que veo un partido de polo en vivo y ahora estoy acá, conociendo a algunos de los jugadores", agrega este inglés que llegó al país en junio pasado para hacer un intercambio universitario y se acercó al Campo Argentino de Polo, en Palermo, con un amigo porteño. "Es como si allá pudiera hablar con Özil o Walcott después de un partido de la Premier League", compara este fanático del Arsenal.

Ward y su amigo se encuentran en el patio en donde están los puestos oficiales de los equipos y observan a Juan Martín Nero, el back de La Dolfina que hace un rato nada más acababa de iniciar su participación en este Campeonato Argentino Abierto. Aunque cruzarse con los jugadores es algo habitual en el polo, este año los stands de los equipos dejaron de estar en fila y se hizo un diseño circular de manera tal que todos desembocaran en un mismo patio.

"El predio es espectacular, es un lugar verde inmenso en el medio de la ciudad y el Abierto tiene que ir más allá que el deporte en sí. Cuando se termina el partido tenemos que hacer algo para que valga la pena la entrada que pagaron", explica Eduardo Novillo Astrada (h.), presidente de la Asociación Argentina de Polo. Por este motivo, el predio de 16 hectáreas permanecerá abierto desde las 12 hasta las 23 en las primeras ocho jornadas y hasta la 1 en las últimas tres. Así, creen que el público amortizará la entrada que para las fechas de grupo (dos encuentros por jornada) oscilan entre $220 y $1160.

Que sea polo y algo más

"El polo necesita cortar ciertas barreras y que la gente no piense que es para otros. Queremos aprovechar que Palermo es un lugar céntrico para que se consuma más. Para nosotros, es polo y.algo más", expone Ignacio Manifesto, Gerente General de la AAP.

Desde la organización se pusieron como objetivo ofrecer cada día un show distinto. Así, el fin de semana pasado empezó con Alfredo Bigatti, de La Aguada, cantando junto a la banda de cumbia pop Los Bonnitos después del partido entre La Aguada y La Albertina y siguió al día siguiente con una exhibición circense, a la vez que se puso una pantalla gigante para seguir el superclásico entre River y Boca, que comenzó al mismo tiempo que concluyó el segundo partido del día, entre Alegría y La Dolfina Polo Ranch.

Ayer, quien entretuvo a los que se quedaron después del cotejo entre La Aguada y La Irenita fue la banda platense Los Totora, también expositores del género cumbia pop. Para hoy, está previsto un show de tango. "Estamos convencidos de que una vez que lo mirás, el polo te atrapa. Por eso buscamos diferentes mecanismos para que la gente venga, desde la música hasta la comida", agrega Manifesto.

Para disminuir las colas en los puestos gastronómicos, este año se instrumentó el sistema de pago sin efectivo que ya se usa en varios eventos de la ciudad. Así, los once locales que integran el nuevo "Food Garden" cobran a través de una tarjeta de plástico que se carga en diferentes sectores del predio o de manera online en la página oficial de la AAP. El dinero sobrante se devuelve por la misma vía que se pagó y sólo aceptan efectivo los vendedores ambulantes de las tribunas. Un sándwich de pollo, palta y queso brie, para llevar, cuesta $105 y está entre los platos más económicos. Entre las opciones más costosas se pueden comprar diez piezas de sushi a $280, para comer en el local.

Pedro Mansilla tiene 5 años y viene a Palermo desde que nació. Su padre Julián es fanático del polo y trata de no perderse ninguna fecha. Si bien a Pedro el polo le divierte, todavía no entiende mucho y cada tanto se aburre. El nuevo pelotero y los diferentes juegos que pusieron a lo largo del predio fueron más un alivio para el padre. "Me gusta llegar temprano y ver los dos partidos. Cuando terminó el cuarto chukker del primero lo subí al caballo de madera y pudo pegarle un par de veces a la bocha; más tarde lo voy a llevar al pelotero. Está buenísimo porque nos podemos quedar un rato más", comenta Julián.

Todavía sin números oficiales disponibles, las nuevas iniciativas parecen estar dando resultado. En lo que va del Abierto se vio bastante gente, sobre todo en Dorrego. "Estamos satisfechos pero no llegamos a estar contentos", apunta Novillo Astrada (h.), y agrega: "Creo que bajó un poco el interés del público en los últimos años. Los resultados estaban puestos, los partidos se hacían largos y algunas reglas no se entendían. Muchos deportes se fueron aggiornando y lo mismo empezamos a hacer nosotros".

Así como se sumaron más equipos y se modificaron algunas reglas para agilizar los partidos, lo mismo está sucediendo con el predio. Las atracciones van a seguir durante todo el Abierto, porque si dentro de la cancha se puede ver el mejor polo del mundo, la idea es que lo que suceda afuera no se quede atrás.

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