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De los lectores: cartas & mails

Recuperar la confianza en la Justicia; El ajuste de la política; Nuestra diplomacia; Grupo A y Gils Carbó; Terroristas; Viaje a Bariloche

Domingo 12 de noviembre de 2017
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Carta de la semana

Recuperar la confianza en la Justicia

La mayor parte de la sociedad argentina ve las reformas propuestas por el gobierno de Cambiemos como el primer paso de un proceso superador y bien orientado. Sin embargo, preocupa que a dos años de mandato no se sepa todavía si el Gobierno está impulsando una reforma a fondo del sistema judicial o sólo busca remover a algunos de sus miembros menos presentables. No puede pasar desapercibida la profunda responsabilidad que carga la Justicia en la destrucción institucional y económica que dejaron tantos años de gobiernos corruptos, y la sensación de impunidad que impulsó a delinquir a funcionarios del régimen kirchnerista y de otros gobiernos anteriores. El arresto, con filtraciones de video agraviantes para el señor Boudou, ordenado por el juez Lijo -repentinamente despierto después de una siesta de casi tres lustros- no puede esconder el escaso apego a su obligación de hacer respetar la ley que mostraron él y muchos otros jueces penales federales en el pasado. Una encuesta reciente mostró que el 77% de los argentinos no tiene confianza en la Justicia. Un país no puede funcionar con ese nivel de desconfianza de la población en uno de sus tres poderes republicanos. Los argentinos nos tenemos que dar un paquete de nuevas leyes que normalice el Poder Judicial, genere la obligación de los jueces de cumplir plazos, garantice la digitalización y simplificación de los procedimientos, normalice con urgencia el funcionamiento del Consejo de la Magistratura y corrija el estratosférico nivel de sueldos, jubilaciones y otros privilegios que llegaron en forma solapada hasta niveles que son casi insultantes para los otros funcionarios del Estado.

Es un tema cuya atención prioritaria hace a la viabilidad del Gobierno, e incluso de nuestro país en el corto plazo.

Miguel de Larminat

mlarminat@gmail.com

El ajuste de la política

Siempre los ajustes los sufren los mismos, la clase media. ¿Alguna vez le va a tocar a la política? Es hora de que dejen de percibir sueldos que no están de acuerdo con un país con 30% de pobres, de nombrar una cantidad enorme de asesores que en general son el resultado de compromisos políticos y que no hacen nada productivo. A esto se suman viáticos y pasajes propios de un país desarrollado.

Cuando la política haga un gesto y brinde un ejemplo quizá muchos de nosotros no nos quejaremos del ajuste y pagaremos los impuestos con algo más de alegría.

Carlos E. Agüero

DNI 11.154.114

Nuestra diplomacia

Nuestro país gasta fortunas en formar al diplomático de carrera en institutos especializados y le exige muchos años de trabajo para llegar al grado de embajador. El resultado es un profesional idóneo, con formación académica y práctica en asuntos internacionales, que se ha fogueado en sucesivos puestos y escenarios. Es además un agente fiel a la República que se cuida de cometer errores que, además de perjudicar al país, le pueden costar su carrera. Sin embargo, al nombrar embajadores en puestos claves los gobiernos argentinos descartan a sus diplomáticos profesionales y seleccionan a un amigo del presidente, un colega o rival político sin la experiencia adecuada. Estos funcionarios "políticos" aprenden el oficio sobre la marcha y delegan muchas de sus responsabilidades en los funcionarios de la embajada, quienes se pierden la oportunidad de trabajar con un embajador experimentado. Casi siempre atienden desde allí su agenda política personal y piden volver al país antes de tiempo.

El Gobierno tiene el apoyo de la ciudadanía para realizar los cambios que harán de la Argentina un país serio y previsible. Pero en la Cancillería persiste esta práctica de nombrar embajadores sin formación profesional. Ojalá el cambio llegue pronto al Servicio Exterior de la Nación. La República lo agradecerá.

Alejandro Candioti

DNI 18.151.536

Grupo A y Gils Carbó

Al regresar de un viaje en el exterior advertí que en la edición del 3 de noviembre se publicó un reportaje a la diputada Elisa Carrió, en el que sostiene que yo fui "el lobbista del Grupo A que defendió a capa y espada, y convenció de apoyar a Gils Carbó". Esa afirmación es falsa, y esa falsedad es simple de verificar. No se encontrará ningún elemento o persona que pueda corroborarla, pues ese hecho sencillamente no existió. Si bien no se trata de una circunstancia trascendente, la connotación desdorosa con que se la expresa me coloca en la situación de señalar, además, lo siguiente: 1) No conozco personalmente a la doctora Gils Carbó. 2) En 2006 mi estudio presentó una querella criminal en su contra, por el delito de falso testimonio, y se la denunció al procurador Righi. 3) Cuando en 2012 el Poder Ejecutivo elevó la propuesta al Senado, órgano que debía aprobarla, ya no existía el llamado Grupo A y yo era diputado, no senador. Las conversaciones que tuve con autoridades partidarias no fueron a favor de la candidata, al contrario. 4) Posteriormente, defendí con éxito al doctor José María Campagnoli del arbitrario intento de la doctora Gils Carbó de removerlo por haber investigado a Lázaro Báez. Mi opinión crítica hacia ella puede consultarse tanto en las publicaciones de ese momento como en las presentaciones frente al Tribunal de Enjuiciamiento. 5) En estos años he hecho -y se pueden encontrar rápidamente- numerosas declaraciones públicas acerca de la inaceptable partidización que hizo Gils Carbó del Ministerio Público.

Seguramente el tiempo transcurrido o alguna confusión acerca de las personas intervinientes hayan llevado a la diputada Carrió a cometer tamaña equivocación. Error que, desde ya, excuso.

Ricardo Gil Lavedra

Ricardo@gillavedra.com

Terroristas

Con respecto a la nota "Los recientes ataques abren el debate sobre qué es terrorismo en Estados Unidos", publicada por el diario The New York Times, quisiera dirigirme a ese diario norteamericano para manifestarle que en la Argentina, en los años 70, bandas guerrilleras que eran verdaderos ejércitos preparados en Moscú, Praga y La Habana sembraron el terror con el propósito de ocupar el poder y hacer del nuestro un país comunista. Las muertes ocasionadas fueron miles: personas mayores, niños, civiles, empresarios secuestrados y extorsionados, policías, militares. Eran frecuentes las bombas en lugares concurridos, los bancos asaltados, los ómnibus incendiados, las poblaciones tomadas y ocupadas, etc. ¿Eso es terrorismo para ustedes? Por cierto que sí, ¿verdad? Fueron actos continuados de terror por diez años. No se trataba de algún loquito como hay en los EE.UU. tiroteando personas con sus armas tan amadas. Ni de actos aislados y de vez en cuando. Eran organizados y continuados, día a día. Afortunadamente, nuestras Fuerzas Armadas los enfrentaron, derrotaron y liquidaron, y así evitaron reproducir acá una Cuba. Mucho más que una Venezuela. Sin embargo, hace algo más de un año vino vuestro entonces presidente, Obama, y les rindió homenaje a los terroristas comunistas muertos como si fueran héroes de la democracia y víctimas de violaciones a los derechos humanos. Les arrojó flores en el ancho río donde quedaron muertos y sumergidos. Así como quedó Ben Laden muerto y sumergido en el mar luego de que los militares estadounidenses lo mataran a balazos en el dormitorio de su vivienda paquistaní. Por cierto que nuestros terroristas causaron muchas más muertes que Ben Laden y por mucho más tiempo. De hecho, no iríamos los argentinos a rendirle homenaje con flores donde lo sumergieron luego de matarlo.

Así las cosas, estimo que la conclusión de vuestra nota resulta ser esta: para los EE.UU. sus terroristas son terroristas, verdaderos terroristas dignos de ser acribillados a balazos; pero los guerrilleros subversivos comunistas de la Argentina fueron héroes cuyas injustas muertes lamentan y son dignas de homenajes.

Jorge Joaquín Martínez

jorgejoaquinmartinez@gmail.com

Viaje a Bariloche

Breve descripción de mi arribo al aeropuerto de Bariloche. La aplicación de Uber está bloqueada por un acuerdo en defensa de la fuente de trabajo de los taxistas y remiseros. El colectivo línea 72, que conecta el aeropuerto con la ciudad, tiene sólo ocho frecuencias diarias. El taxi para ir hasta la terminal de buses sale 350 pesos. Empezamos mal el viaje. Y ahora paso al momento de la partida, en el mismo aeropuerto. En el bar, por cuatro aguas saborizadas de 600 ml, me cobraron 240 pesos, y ni siquiera se pudo ver el clásico River-Boca porque la concesionaria no paga el abono por el fútbol codificado.

Lamentable conclusión: siempre que pueda voy a irme de vacaciones al exterior, para no sentirme maltratado y estafado por los prestadores turísticos nacionales.

Gabriel Ballester

gabrielballe@gmail.com

En la Red

Los jueces bonaerenses deberán volver a estudiar y a rendir exámenes

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"Metieron muchos a dedo y generalmente eran los de peores calificaciones para adecuarlos a sus necesidades. Limpien la Justicia por favor y que entren por concurso" - Graciela Delgado

"Un juez puede ser una eminencia en el derecho, pero si es corrupto no lo van a determinar con un examen. Deberían informar su patrimonio y el de su entorno continuamente, así se sentirían controlados" - Miriam Medernach Orihuela

"¡Me parece excelente! Lo mismo va para los docentes, policías e incluso para personal de la salud. Programas de mejoras constantes y capacitación no son útiles. Son necesariosy obligatorios" - Ale Álvarez

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