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Lunes 13 de noviembre de 2017
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LA NACION
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Para mí Tour. Buika / Músicos: Santiago Cañada, Andrés Valdes Ruiz, Porrina Suárez Escobar, Josué Ronkio Rodríguez Fernández / Sala: Teatro Coliseo / Nuestra opinión: bueno

Un recital de Buika es relevante no sólo por ella, sino también por la tribu, ese público particular que siente y comulga con ella, que la dirige y se deja dirigir por una artista que, si le dan lugar, hace estallar las cabezas. "Es la tribu la que decide, yo debería pagar la entrada", dijo alguna vez a la nacion. Eso fue lo que pasó el miércoles a la noche en su nueva visita al país. El recital comenzó con un problema de sonido en la guitarra de Andrés Valdés Ruiz, que ella disimuló con un chiste. Pero el ruido, ya no pudimos saber si de la guitarra o del propio micrófono de Buika, persistió durante toda la primera hora del show. Hubo que acostumbrar el oído a la fritura para poder disfrutar de algunos de sus clásicos, como "Sueño con ella", una versión de "Oro santo" con ritmo latino y un "Volverás" casi a capela. La cantante mallorquí no supo lo que pasaba hasta que el público se lo dijo, con la confianza de quien se siente en familia. Buika es familia para su tribu argentina. Cambió el micrófono, pidió que le sacaran la alfombra porque estaba sucia y cortó el espectáculo durante diez minutos para solucionar los problemas técnicos.

Buika tiene un público fiel, al que define como "la tribu"
Buika tiene un público fiel, al que define como "la tribu". Foto: LA NACION / Daniel Jayo

Volvió con el pelo suelto, una sonrisa y una confesión: lloró un largo rato en camarines. Y así, una vez exorcizados los demonios, se puso al frente de una banda exquisita para una segunda parte en la que dio todo. "¿Por qué cada vez que vengo a esta ciudad me siento tan poderosa?", gritó. Tiró besos a sus músicos y se declaró enamorada de Santiago Cañada, el hombre del trombón y el teclado. Ahora sí, todo era fuego ritual. Invitó a escena a Josemi Carmona, "un sueño cumplido", y el guitarrista español puso un toque extra de flamenco a las canciones de su nuevo álbum, Para mí, un disco en el que sin perder su cante se cruza con la música del sur de Italia, el reggae, el hip hop afro, el pop y el jazz.

En esta segunda parte se destacaron sus canciones siempre más celebradas: "Loca", "Nostalgia", "Siboney", "Jodida pero contenta". También recorrió algunas canciones de su disco Vivir sin miedo (2015), como "Si volverás" y "Misery".

"Qué bien me lo estoy pasando", dijo justo cuando la tribu sentía igual, batía palmas y se movía en su trance. Habló del tiempo, "que nos lo inventamos nosotros", y parecía que el ritual podía extenderse por horas. A "No te vayas" le siguió "Ojos verdes" y un final algo abrupto. Una huella quedó del primer mal trago y no hubo más que un bis. Ya no escuchó a su público que pedía "Falsa moneda" o "Culpa mía". El adiós tuvo gusto a misión cumplida, pero con una promesa de necesaria revancha.

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