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El Club Ciudad volvió a ser este fin de semana un espacio de música

Había alojado un concierto masivo por última vez en diciembre de 2009; unos 50.000 asistentes fueron entre ayer y el sábado a los recitales

Lunes 13 de noviembre de 2017
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LA NACION
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Los Fabulosos Cadillacs desataron su fiesta anoche en Núñez
Los Fabulosos Cadillacs desataron su fiesta anoche en Núñez. Foto: Agustín Marcarian

Los Fabulosos Cadillacs jugaron anoche más de locales que nunca en el Club Ciudad y, en el único horario central destinado a un artista local de las dos fechas del Personal Fest, desataron su fiesta minutos después de las 21, con la seguidilla de hits "Mi novia se cayó en un pozo ciego", "El aguijón" y "Demasiada presión".

Con capucha y paso de baile marcial, Vicentico lideró el combo musical ajustadísimo de los Cadillacs recargado, en su versión rejuvenecida, con los hijos de la dupla compositiva como motor. Así, hicieron levantar las manos del público heterogéneo que colmó las coquetas instalaciones del club de Núñez.

Tuvieron que pasar ocho años para que el Club Ciudad volviera a ser un espacio de música en Buenos Aires. El último concierto masivo en el predio había sido nada más y nada menos que la última presentación de Gustavo Cerati en el país, en diciembre de 2009. Por entonces, el gobierno porteño prohibió los shows en el Club Ciudad, en Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires y en el Club Atlético River Plate "por incumplimiento de la ley de protección ambiental".

Los otros dos espacios levantaron la clausura en los años que siguieron y, anteanoche y anoche, con una nueva edición del Personal Fest, el club situado en Libertador y Crisólogo Larralde volvió a recibir a los amantes del rock y del pop.

En la primera jornada, el sábado, hubo 25.000 personas que presenciaron las actuaciones de Jack Johnson, SOJA, Paramore e Illya Kuryaki & The Valderramas, entre otros, repartidos en cuatro escenarios. Ayer, al cierre del festival, se especulaba con que había concurrido la misma cantidad de personas; en esta oportunidad, disfrutaron de una tarde de sol y una cálida noche de noviembre, acompañados por las presentaciones de Los Fabulosos Cadillacs, Phoenix, P.J. Harvey, Seu Jorge y Fatboy Slim, como artistas principales.

Emergentes

Desde las 15, la gente regresó a este predio que era familiar para los amantes de la música en vivo años atrás y en los cuatro escenarios se repartieron para escuchar y ver artistas emergentes de aquí y de allá, de Banda de Turistas y Callate Mark, la banda del ahora cadillac Florián Capello, hasta Daughter y The Black Angels. Mucho para descubrir a la espera de los shows más importantes.

Con horarios respetados, el cantautor brasileño Seu Jorge subió al escenario principal ya en el atardecer y con su uniforme de marinero cool, ambo turquesa y gorro rojo sangre encaró solo con su guitarra el show tributo a David Bowie que este año paseó por Europa, con las canciones que lo hicieron popular en el mundo, tras participar de la musicalización del film de Wes Anderson La vida acuática. El espíritu brasileño y en ojotas de Bowie se hizo presente en el cuerpo del músico, con los ojos en blanco, en rojo, mientras cantaba sus versiones despojadas de un puñado de clásicos del rock británico.

No muy lejos de ahí, en el escenario indoor, los Utopians ofrecían su último show, tras la decisión de la cantante Barbi Recanati de disolver el grupo luego de que a su guitarrista y amigo Gustavo Fiocchi se lo acusó en redes sociales de abuso, dos meses atrás. "No tengan amigos, tengan convicciones", fueron las palabras de la cantante para cerrar su faena, con un cover de "Dancing Barefoot", de Patti Smith: "Ella es tu esencia", cantó, y dejó que los versos de la reina del punk hablaran por ella.

Con el fin de Seu Jorge llegó el turno de otra mujer bella y fuerte. P.J. Harvey volvió a subir a un escenario argentino por segunda vez, junto a su banda para funerales desplegando todas sus virtudes musicales como apoyo y una voz fuera de serie. Saxo en mano y vestida de negro para matar, Harvey recorrió las canciones de su última producción, The Hope Six Demolition Project, mezcladas con un puñado de esos climas intensos que tan bien le sientan.

Luego llegarían los Cadillacs y al cierre de esta edición todavía había más, con promesa de baile bajo las estrellas con los franceses Phoenix y el fin de fiesta a cargo de Fatboy Slim.

El Personal Fest volvió a su primera sede luego de varios años de ausencia y el público millennial en su mayoría abrazó la propuesta con total naturalidad, como si este predio hubiera sido parte de la escena musical desde siempre. Mucha música y un puñado de actividades sponsoreadas bastaron para que el festival ocupara ese lugar de encuentro y experiencia comunitaria tan demandada en la industria de la música del siglo XXI.

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