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Una danza de sombras que se mueve en la imaginación

Una obra para "atravesar", en la Plaza del Lector

Martes 14 de noviembre de 2017
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LA NACION
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La artista francesa Marie-Pierre Bonniol, en Buenos Aires
La artista francesa Marie-Pierre Bonniol, en Buenos Aires. Foto: Gentileza BNMM

Como casi todas las cosas que sucedieron en el arte desde la década de 1910, la machine célibataire (máquina soltera) fue una invención de Marcel Duchamp. El nombre procede de La Mariée mise á nu par ses célibataires, méme (La novia desnudada por sus solteros, incluso), una obra de 1907 en la que Duchamp propone un vidrio doble -es El Gran Vidrio- dividido en dos partes iguales cuyos habitantes están condenados a la soledad a pesar de su atracción magnética.

"¡Lo admito: la de máquina soltera es una noción un poco críptica! Pero atraviesa la historia de ciertas artes y de algunas literaturas desde que Duchamp formuló la idea. Ya en los años cincuenta Michel Carrouges definió las máquinas solteras como máquinas mentales que sirven para capturar, transformar y comunicar los movimientos del espíritu. Pueden ser visuales o literarias". Quien habla es la francesa Marie-Pierre Bonniol, autora de Capítulo de las sombras, la instalación de Collection-Morel que puede visitarse hasta el 23 de diciembre en la Plaza del Lector de la Biblioteca Nacional. Bonniol agrega enseguida que para establecer semejante definición Carrouges se basa en un puñado de obras: La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares (de ahí el nombre de la colección); El castillo de los Cárpatos, de Julio Verne, pasando por Kafka, Jarry y, sobre todo, Raymond Roussel. Su novela Locus Solus es una incesante galería de inventos, y además Duchamp admiraba especialmente Impresiones de África.

Las "máquinas solteras" trafican con dobles, ilusionismos y sombras, justamente sombras. "Entiendo este concepto como una danza de sombras en nuestra imaginación -insiste Bonniard-. Pero la idea de la sombra está también muy ligada a la presencia, en el video que presento, de la sombra de las flautas mecánicas del artista y músico Pierre Bastien. Muy inspirado por Roussel y la literatura en general, él desarrolla una orquesta mecánica, Mecanium. La sombra de Enrique Vila-Matas es parte de mi propuesta con la complicidad de Eduardo Berti".

Tan importantes como las sombras de Bonniard son las sombras sonoras del músico Bastien. "La música es lo que nos permite llegar sin mediaciones a ese estado en el que las palabras no se han formado todavía. Es la emoción en estado puro. En la instalación, las flautas conforman, desde su base mecánica, una magnífica composición fantasmal. Son el soporte de todo el conjunto. Sin ellos no habría tensión, ¡y mucho menos belleza!".

Quien atraviese Capítulo de las sombras (la palabra "ver" se queda corta) o incluso quien revise su catálogo ascético descubrirá otra cosa más: que la vanguardia -la vieja vanguardia de hace un siglo- sigue entre nosotros, aunque bajo la especie de espectros. Nada les habría gustado más a los héroes vanguardistas, devotos telépatas.

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