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Los argentinos y su fascinación por ver series de Netflix en celulares y en la vía pública

La plataforma de streaming compartió los resultados de una encuesta que revela el placer local por ver ficciones apenas tenemos un rato libre

No hay tiempo que perder: según una encuesta de Netflix, los argentinos cada vez más ven series en la vía pública
No hay tiempo que perder: según una encuesta de Netflix, los argentinos cada vez más ven series en la vía pública.
Martes 14 de noviembre de 2017 • 12:14
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PARA LA NACION
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El consumo de los medios audiovisuales cambió de manera drástica en los últimos años. La llegada de modernos celulares y tablets permiten ver cualquier serie que querramos en lugares públicos, entendiendo que ya no es necesario disfrutar de una producción desde la comodidad del hogar. Cuando una ficción se convierte en adicción, la incomodad de un subte en hora pico pasa a ser un obstáculo menor con tal de saber cuanto antes si Dustin y Steve van a atrapar o no al Demogorgon bebé. Por este motivo y ante un nuevo panorama que se despliega, Netflix realizó una encuesta con el objetivo de analizar las nuevas formas de consumir series de televisión que, paradójicamente, están cada vez más lejos del televisor.

Quién mira a los que miran

Muchos podrían asegurar que el subte no es lugar ideal para ver una serie, que el traqueteo del vagón no ayuda a construir el clima de drama que requiere, por ejemplo, Alias Grace. Aunque, por otro lado, las repentinas frenadas de los colectivos sí podrían servir para agregarle emoción a las peleas de The Defenders. Pero lo cierto es que así como los viajes por la ciudad siempre fueron el momento ideal para leer una novela, ahora gracias a los dispositivos móviles también se convirtieron en el contexto perfecto para ver los capítulos de una ficción. Claro que eso significa también el "compartir" involuntariamente la experiencia de ver un episodio notando que alguien más está mirando tu pantalla. En la encuesta realizada por Netflix, ni más ni menos que el 45% de argentinos reconoció que al ver una serie en un medio de transporte, siempre descubre que alguien también "mira de prestado". En Brasil, al parecer son incluso aún más curiosos (o "sociables") y ese mismo valor asciende a 61%.

Entonces una buena actitud sería. intentar ver ficciones menos populares. Si es sabido que en Argentina mirar una serie en un transporte público "invita" a la atención de los curiosos, qué mejor contexto que ese para evangelizar al público con propuestas poco reconocidas pero enormes en su calidad. Lejos de ver en un colectivo títulos como Stranger Things o Daredevil, que son de las más demandadas en Netflix, sería un acto casi solidario aprovechar un lugar público para comenzar a popularizar otras propuestas como Please Like Me, Wet Hot American Summer, The Expanse o Blazing Transfer Students, grandes ficciones que todavía por aquí no tienen los fans que indudablemente merecen.

No discutir ni de religión, ni de política.. ni de series

Hay debates que no es bueno tener en lugares públicos (ni en reuniones familiares). Se sabe que comenzar a discutir por política o religión, muchas veces se traduce en peleas o peor aún, en invitar a extraños a dar una opinión que francamente no nos interesa. Viajar en subte intercambiando ideas sobre política puede significar el toparse con la opinión de un extraño que sufra un peligroso nivel de militancia... trekkie. Los Trekkies son esos individuos que consumidos por su amor hacia productos que digan Star Trek, no pueden más que participar activamente de cualquier debate referido a ese tema y que transcurra en un radio de un kilómetro a la redonda. Escuchar frases del tipo "es indudable que Jean-Luc Picard es el mejor capitán de todas las Star Trek" puede invitar a una acalorada discusión en un lugar público (y eso sin mencionar las graves consecuencias que depararían el que algún ignorante en el tema dijera "¿el Halcón milenario no es la nave de Kirk?", una frase podría llevar a un trekkie a sufrir una descompensación repentina). Por este motivo es revelador que el estudio de Netflix concluya que un 27% de los encuestados dijera que mientras ve una serie, un desconocido no solo le mira la pantalla (como ya se mencionó), sino que incluso tiene el tupé de interrumpirlo para ponerse a hablar sobre lo que está viendo. Una cifra enorme que a los espectadores poco amigos de las interrupciones o de socializar simplemente, los lleva a un punto de profunda crisis.

Entonces una buena actitud sería. elegir si quiero o no ver un material que se preste a la opinión de intrusos que están viendo mi pantalla. Si deseo entrar en apasionados debates, desde luego que debería ver Orange is the new Black o alguna ficción de Star Trek, cuya abrumadora presencia en la plataforma streaming puede hacer las delicias de cualquier fan de la saga (en total hay siete contando la serie animada). Pero si la intención es no interactuar con extraños que brindan opiniones que nadie les preguntó, el camino es mirar ficciones que bordeen el absurdo y que no inviten a discusiones de ningún tipo. Rick and Morty, Steven Universe o Big Mouth, por lo original de sus propuestas, son un buen ejemplo de historias que no suelen prestarse a debate con extraños.

Zona de spoilers

Históricamente fue siempre una tentación al viajar en un transporte público el relojear la lectura del pasajero sentado al lado. De esa manera el voyeur de las noticias podía leer "de prestado" diarios y revistas que no había comprado, claro que a veces la mirada reprobatoria del dueño del material de lectura resultaba algo intimidante. Entonces trasladen esa situación al universo de las series. ¿Qué tan tentador puede resultar mirar qué está viendo nuestro vecino de asiento? ¿Cómo evitar caer en las garras de la curiosidad y no observar, aunque sea un instante, si el pasajero de al lado es fan de Mindhuntero de Glow? Pero la curiosidad tiene un precio muy alto y es caer en la temida zona de spoilers. Mirar la pantalla ajena muchas veces puede significar estropearse una sorpresa que desconocíamos. A nivel global, un 11% de las personas encuestadas reconoció haberse spoileado algo al espiar una pantalla ajena, e incluso en la Argentina la mitad de las personas que participaron de la encuesta reconocieron ser víctimas de un spoiler.

Entonces una buena actitud sería.. ¡no pispear la pantalla del otro! Pero bueno, entendiendo que la tentación es grande, uno como espectador debería entender que cualquier puede mirar lo que estamos viendo, entonces sería un acto benéfico el ver series que no tengan grandes vueltas de tuerca ni muertes inesperadas. Atentos a no estropearle nada a nadie, buenas opciones de ficciones para ver en lugares públicos podrían ser Anne with an "E", Mad Men o Master of None, dramas y comedias perfectas que pueden ser relojeados sin miedo al spoiler involuntario.

A llorar que se acaba el mundo

¿Cómo se puede no saltar de la silla emocionado cuando Punisher se enfrenta a un pabellón de convictos en la segunda temporada de Daredevil?¿Cómo no llorar desconsolado cuando ese choque de autos se lleva la vida de un querido personaje en Dowton Abbey? ¿O incluso como no emocionarse cuando Rory le dice a Lorelai esas famosas cuatro palabras que cerraron el final de los especiales de Gilmore Girls? Las series tocan fibras muy sensibles que obviamente se traducen en llanto, euforia, carcajadas o indignación, y al ver una ficción en lugares públicos somos todos propensos a desnudar qué nos pasa frente a una historia que nos apasiona. Según la encuesta, a nivel mundial México, Colombia y Chile son los países más sensibles, mientras que en Alemania es casi imposible ver un espectador llorando en el subte porque Charlie de Party of Five no llega a fin de mes con la plata del restaurante. Con respecto a la Argentina, el 88% confesó reírse o sensibilizarse en público y de ese número un 18% reveló que le da vergüenza mostrar sus emociones ante extraños.

Entonces una buena actitud sería. la de soltar la timidez y entregarse a las historias. No tiene sentido contener una lágrima viendo The Crown, ni evitar el festejar a los gritos de la aparición de Dale Cooper o revolear la cabeza con los solos de batería de Nick en Freaks and Geeks. Disfrutar una serie está íntimamente relacionado con dejar que afloren los sentimientos y dejarse llevar por la euforia que nos genera cual sea la historia que estemos viendo. Entonces que no nos importen los que miran de prestado ni los que opinan sin que se les pregunte, evidentemente la solución a este cuadro es la de convertir los transportes públicos en sitios para maratonear series y hacer de una ficción una experiencia colectiva. Claro que si a esa fórmula le agregan pochoclos, sería todo un cine... pero en pantalla de 6 pulgadas.

Cada vez más los argentinos maratonean en lugares públicos
Cada vez más los argentinos maratonean en lugares públicos.
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