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El default, otro peso para las sufridas espaldas de los venezolanos

La situación de la deuda dejó a los ciudadanos todavía más expuestos a la crisis

Martes 14 de noviembre de 2017 • 14:22
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Los venezolanos, a la deriva después de un nuevo cimbronazo en las finanzas del país
Los venezolanos, a la deriva después de un nuevo cimbronazo en las finanzas del país. Foto: AFP

Suceda lo que suceda con el default parcial en que acaba de entrar Venezuela, desbordada por los vencimientos impagos de sus bonos, el impacto ya es brutal en el día a día del ciudadano de a pie.

Desde hace dos meses el gobierno bolivariano ha centrado todos su esfuerzos en el pago de la deuda externa, sin bajar un solo dólar a la subasta de divisas. Empresarios e importadores tienen así como única vía de escape la búsqueda de los billetes americanos en el mercado paralelo, lo que impacta directamente en los precios que llegan a los anaqueles. En la supuesta "guerra económica" las bombas nucleares las dispara el chavismo.

Como era de esperar, la incertidumbre disparó en las últimas horas el precio del dólar blue, que cotiza por encima de los 57.000 bolívares por billete americano, dispuesto a pulverizar en días, o incluso horas, la barrera de los 60.000.

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Una barrera que para la gente es su muro de los lamentos. Un derrumbe económico que monopoliza las conversaciones a diario, casi un concurso para encontrar el precio más disparatado. "Compré una canilla (barra) de pan en 8000 bolívares y el kilo de queso amarillo costaba casi 200.000 bolívares. Un lujo que por supuesto no es para mí", confiesa Alexandrina Rodríguez, emigrante portuguesa que reside cerca del centro de Caracas. Le acaban de enviar una imagen por WhatsApp con el precio de las canilleras que quiere comprar para su nieto, que juega al fútbol en un equipo de la escuela: cinco millones y medio de bolívares.

Los precios ya prohibitivos cabalgan desbocados. El kilo del fundamental arroz ya costaba casi 37.000 bolívares por kilo, cuando el salario mínimo más los bonos alimenticios se fijó tras la última suba del gobierno en 455.000 bolívares. Medio kilo de pasta se cotizaba a 41.000 bolívares. Y una botella de aceite de oliva, a casi 300.000.

Los nuevos precios de la carne aprobados por el gobierno varían entre los 38.000 bolívares de la costilla hasta los 80.000 del lomito. La regulación constante de estos precios provocó que durante dos semanas la carne y el pollo desaparecieran de los anaqueles. Las frutas y las verduras también son un lujo.

Esta semana cuatro hombres fueron detenidos por matar y trocear un caballo, cerca de la frontera de Brasil, para venderla como carne de res. Y lo que es mucho peor: la prensa local denunció la muerte por desnutrición de una niña de año y medio, tras una semana de hospitalización. Casualmente, la chiquilla procedía de Upatá, el mismo municipio de los descuartizadores del caballo.

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