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Hizo todo lo posible para matar

Miércoles 15 de noviembre de 2017
PARA LA NACION
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Sus padres, Lorena y Gastón, se acercaron a la Asociación Madres del Dolor con el alma destrozada. Vieron morir a su hijo de 3 años. No se podían sentir de otra manera. Nada iba a ser igual a partir de esa mañana.

Como padre o madre uno trata de hacer todo para nuestros hijos. Ellos pensaron que era mejor que Bauty fuera durmiendo tranquilo en el asiento de atrás de su auto porque era muy temprano. Es verdad, se equivocaron. Los chicos siempre tienen que ir con el cinturón colocado, pero de acuerdo con lo que analizaron los peritos, el destino de Bauty hubiera sido el mismo, ya que la parte trasera del auto en el que viajaba recibió un golpe terrible al ser embestido por la camioneta que conducía Juan Manuel Sánchez Villar.

Jamás pensamos que un ser querido va a formar parte de la estadística de muertes en hechos viales. Jamás se nos cruza por la cabeza que nunca más veremos a nuestro hijo o hija. Sánchez Villar no se despertó esa mañana diciendo que iba a terminar con la vida de Bauty, pero hizo todo lo posible para asesinarlo. Sí, esa es la palabra. Conducía totalmente alcoholizado y a exceso de velocidad. Embistió el auto donde viajaba la familia Jara e intentó huir, pero la cantidad de alcohol que tenía su cuerpo no le permitía coordinar sus movimientos.

La conducción bajo los efectos de alcohol o de estupefacientes es una de las causas más importantes de hechos viales que se llevan la vida de centenares de personas en nuestro país. Repetimos una y otra vez que los hechos viales son la primera causa de muerte entre nuestros jóvenes. ¡No son accidentes! Porque los accidentes no se pueden evitar. Pero parecería que a nadie le importa. No les importa a los conductores que no respetan las leyes, no les importa a las autoridades que no controlan, no les importa a los jueces.

La jueza Ana Dieta de Herrero sentenció a Sánchez Villar a sólo tres años de cárcel en suspenso. O sea, nada. Al escuchar este fallo todos los que nos encontrábamos en la sala de audiencias nos sentimos defraudados. Pensábamos en los derechos humanos de Bautista, de sus padres. Veíamos cómo alguien que hizo todo lo posible para matar lo hizo y se iba a su casa con el arma en su mano.

Y Bauty no estará más, así como ya no está más mi hijo Kevin, así como no están más tantos jóvenes que sólo querían vivir.

Los hechos viales seguidos de muerte deben ser tomados como lo que son: crímenes. Necesitamos que las autoridades y toda la sociedad se involucre para poder terminar con estas muertes que son un flagelo en la Argentina.

La autora es miembro de la Asociación Madres del Dolor y mamá de Kevin Sedano

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