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La demanda de trabajo

Orlando J. Ferreres

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PARA LA NACION
Miércoles 15 de noviembre de 2017 • 01:37
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De acuerdo al sistema económico en vigencia, cada persona encuentra un trabajo que le viene bien a su personalidad. Hay todo tipo de preferencias que hacen del mundo un lugar complejo. También nos obligan a mantenernos al día con las nuevas demandas de la sociedad o a ir perdiendo presencia en las viejas demandas de habilidades del trabajo que van quedando con menores números.

¿Cuántas demandas de trabajo tenemos en la Argentina? Prácticamente hay de todo tipo. Solo que no podemos garantizar que nos alcancen para sostener el total de oferta de trabajo, y de ahí que tengamos miedo de no encontrar empleos para todos.

El total de la población de la Argentina es de 44 millones de personas y solo el 45,4% de la misma quiere trabajar en los distintos temas demandados. Ello incluye a 3,6 millones de personas que trabajan en el sector público, lo que es una barbaridad. Además hay un porcentaje de la población que ha logrado defenderse trabajando en trabajos informales cifra que asciende al 34 % de dicha población. Por otro lado están los autónomos y dueños de empresas, con lo que nos queda un conjunto de trabajadores formales privados, que son la base del sistema económico.

¿Cuántos son los trabajadores formales privados de nuestro país? El porcentaje es de 49%, lo que es un porcentaje considerado muy bajo. Recordemos que ya hemos restado los trabajadores informales, que incluyen también a los trabajadores del hogar, una cifra muy grande.

O sea que nos manejamos con esos 9,3 millones de personas formales, que son la base del sistema económico de Argentina, una cifra a todas luces muy chica.

Y finalmente están los desocupados, que se estima llegan ahora al 8,7 % de la población total. No quisiéramos opinar sobre este número, pero es evidente que es muy alto, nos recuerda a los desempleos europeos actuales.

¿Qué deberíamos hacer? La solución del presidente Mauricio Macri es lógica, tenemos que aumentar la producción. Para ello requerimos crecientes dosis de inversión que está por venir a la Argentina, aunque aún no ha llegado. Es fundamental concentrarse en ese punto, que va a tener una importancia enorme en el futuro. La cuestión es cómo hacerlo en forma rápida, para que la respuesta llegue en el tiempo adecuado.

¿Por qué no llega la inversión? El gasto público es muy alto, los impuestos, aun cuando se están por bajar, son también altos. El salario real en dólares es muy elevado, algo más del doble que en Brasil para un trabajador formal y recordemos que Brasil es nuestro principal competidor en el mercado internacional. Los altos costos laborales nos obligan a retener gente en sus trabajos actuales.

La proporción de jubilados y pensionados al inicio de cobrar es muy alta, con diversos sistemas de pensiones pero que, en definitiva, con los 65 años de edad para el hombre y 60 para la mujer, o incluso menores edades para poder jubilarse en muchos sectores, nos obligan a liberar a mucha gente en la edad formal. Esto se podrá arreglar pero faltan muchos años para poder hacerlo sobre una base natural.

El tipo de cambio está en una situación opinable pero si las autoridades tienen que hacer aumentos de las tasas de interés preventivas, las que se encuentra en más de 28 % anual para las Lebacs, la situación no deja mucho para el mercado. ¿Cómo se puede hacer para que la oferta y demanda de divisas se equilibre en el tiempo?

Todas estas cosas y bastantes más son las preguntas que se hacen los inversores en cuyas manos tenemos la solución de los problemas de la Argentina. Es importante darles alguna respuesta ahora.

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