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CONTENT LAB PARA Sidra 1888

Sidra: la Patagonia hecha burbujas

Morder una manzana, jugosa, crujiente, perfecta, con su aroma que se expande por el aire. Un placer único, que se repite cada verano en el Alto Valle de Río Negro, en la Patagonia andina. Allí, donde el sol y la temperatura logran condiciones climáticas únicas en el país, se cosechan las manzanas más ricas de la Argentina, consideradas a su vez entre las mejores del mundo.

Viernes 17 de noviembre de 2017 • 00:00

Por eso no extraña que sea en esta zona, en la localidad de Allen, donde se encuentra ubicada 1888, una de las plantas más modernas de fabricación de sidra del país. Utilizando altos estándares y controles de calidad, en 1888 elaboran una sidra premium, compuesta exclusivamente por manzanas rojas, endulzada con caña de azúcar y respetando los principios de la producción artesanal.

De la naturaleza a la botella

Tal como sucede con el vino y la uva, la importancia de la materia prima en la sidra es determinante de su calidad final. En pocas palabras, cuanto mejor sea la fruta, mejor será la bebida. Por eso, durante los meses de verano, el maestro sidrero de 1888 extrae los jugos de la fruta cosechada en su momento óptimo, para dar luego comienzo a un proceso de fermentación completamente natural, en una receta que respeta los modos artesanales, sin dejar de aprovechar los avances tecnológicos actuales. En este equilibrio, entre tradición y modernidad, es como logran una bebida fragante, con notas frutadas en nariz y boca, y con esas pequeñas burbujas que refrescan el paladar.

Hoy, la sidra es una de las bebidas de moda en todo el mundo. El Reino Unido encabeza el ranking de consumo mundial, pero se suman países como Sudáfrica, Australia y especialmente Estados Unidos, donde es la categoría que más creció en los últimos cinco años, con una diversidad de propuestas nunca antes vista. Argentina no es ajena a esta tendencia: aquí, de ser un clásico del brindis de fin de año, hoy la sidra compite de igual a igual con el vino y la cerveza, consumiéndose no sólo durante todo el año, sino también en distintos espacios, tanto en bares como en casas y restaurantes. De hecho, el tradicional envase de litro está dejando paso hoy a nuevos formatos, como los porrones individuales o la sidra tirada directamente en barras de todo el país.

La sidra 1888 es un buen representante de esto que está sucediendo en todo el mundo: el auge de las sidras de calidad, que expresan la fruta y su origen, como consecuencia directa del clima y de quienes las elaboran. En este caso, producida en base a manzanas cosechadas a mano en parcelas especiales, se logra un blend equilibrado, único y especial en cada cosecha. Es rica, dulce y refrescante: ideal para beber durante todo el año y en toda ocasión. Sea para distenderse en una tarde calurosa al volver del trabajo, junto con amigos o acompañando una comida completa.

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