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Expedientes Burzaco: así se repartían los dirigentes las entradas y los "pases VIP" en el Mundial Brasil 2014

La Justicia de Estados Unidos mostró cómo el paraguayo Napout le pedía pases VIP a Burzaco para partidos del Mundial mientras trataba de conseguir el apoyo de Grondona para convertirse en el nuevo presidente de Conmebol

Viernes 17 de noviembre de 2017 • 12:18
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Burzaco, Leoz, Grondona y Napout
Burzaco, Leoz, Grondona y Napout. Foto: Archivo

Durante el Mundial de Brasil, en 2014, se jugaba otro partido. Con Eugenio Figueredo todavía como presidente, la Conmebol agrupaba filas y distribuía los votos de cara a la elección de enero de 2015, que debía elegir al sucesor del uruguayo. El paraguayo Juan Ángel Napout se jactaba de tener seis votos asegurados, lo que le garantizaba el acceso al máximo cargo. En aquellos meses del Mundial, su objetivo fue ganarse la confianza de Julio Grondona. El intermediario en esa relación fue Alejandro Burzaco.

Pero además de hablar de Grondona, el empresario argentino y el dirigente paraguayo disfrutaban del Mundial. Y se intercambiaban favores. Es 17 de junio de 2014 y Napout está en el Sofitel de Río de Janeiro, un hotel cinco estrellas. Le hace un pedido a Burzaco: "Ale, ¿me podrás conseguir un VIP para mañana?'. Al día siguiente jugaban España y Chile, pero en ningún momento se hace referencia a qué partido era el elegido. Napout insiste: "Gracias de antemano, pero no le digas nada a Eugenio". Eugenio es Figueredo. Napout temía que Figueredo se pusiera celoso por su relación con Burzaco.

Más adelante, cuando Burzcaco le confirma los tickets, Napout le responde: "Gracias, Ale, sos un capo". Pero nada era gratis, ni siquiera pases VIPs entre ejecutivos y dirigentes acostumbrados a viajar en primera y comer en restaurantes de mil tenedores. Los favores se pagaban con más favores: "Voy a necesitar (un pase VIP) en cuatro años en Rusia. Acordate de mí cuando estés en el comité ejecutivo (de FIFA)". Burzaco quería asegurarse que cuando Napout asumiera la presidencia de Conmebol -que también daba acceso a un lugar en el comité ejecutivo de FIFA- le devolviera la gentileza. "En mi mente, quizás Grondona no iba a estar vivo por mucho tiempo porque estaba viejo y un poco cansado de la vida. Quizás iba a necesitar de Napout. Necesitar que me consiga un VIP otras cosas".Napout tranquiliza a su amigo empresario: "Ale, yo vivo para mis amigos y aposté por vos desde el principio. Espero que recuerdes aquello que te dije en Sudáfrica sobre sólo confiar en vos", le recuerda. Acto seguido, el paraguayo contraataca y habla de su objetivo real: Grondona. "El señor JG, Don JG, puede confiar en mí porque yo tengo todos los códigos", le advierte a Burzaco. Napout buscaba el bautismo de Grondona a su candidatura a presidente. Y en palabras de Burzaco, Grondona era, en ese momento, el "hacedor de reyes".

Una ayuda para mis amigos

El 19 de junio de 2014, Napout le escribe por Whatsapp a Burzaco. "Ale, la secretaria privada de Cartes (Horacio, el presidente de Paraguay) quiere comprar ocho entradas para Argentina-Irán. ¿Me podés ayudar?". Seis días más tarde, la historia se repite. Pero esta vez, el que quiere los tickets no es el presidente paraguayo, sino Marco Polo del Nero, número 2 de la CBF brasileño y uno de los principales aliados de Napout en su carrera presidencial. El seleccionado argentino jugaba al día siguiente con Nigeria. "Marco Polo (Del Nero) necesita seis entradas para mañana", le cuenta Napout a Burzaco. "Argentina", responde el empresario. "Sí", le confirma Napout. Había un problema: el CEO de Torneos no tenía los tickets que le pedían. "Tengo seis en diferentes categorías, pero no son mías. Pertenecen a la AFA. Tendrán que pagar o pedírselas a Julio Grondona", le responde Burzaco. "Tenelas vos. Las voy a pagar ahora y haré que Conmebol las pague después. Lo importante es quedar bien con Marco Polo", le dice Napout. Lo importante, en definitiva, era asegurarse el voto brasileño en las elecciones.

Aquella no sería la última vez que Napout le pidiera tickets a Burzaco. El 2 de julio, una semana antes de la semifinal que Argentina disputaría en San Pablo con Holanda, Napout se despacha con otro pedido. "El fiscal general de Paraguay quiere comprar cuatro entradas". Eran para ese partido. Y Burzaco termina dándole luz verde.

Ayudador ayudado

Con la llegada de Argentina a la final, la historia se da vuelta. Burzaco sabía que muchos brasileños, descontentos luego de la derrota 7-1 con Alemania, devolverían un gran número de tickets destinados al local. "Ni siquiera la gran influencia de Grondona podía conseguirme entradas", dice el empresario en su declaración.-¿Alguna noticia sobre los tickets?, le pregunta Burzaco a Napout.-Hablé con (Marco Polo) Del Nero y Marin y estoy esperando una respuesta de ambos.

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