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Experimentos divertidos con los jeroglíficos de WhatsApp

El buscador de emojis se presentó en julio, pero sigue mostrando sorpresas, perlitas y algún que otro blooper

Sábado 18 de noviembre de 2017
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Me comentaba hace poco un amigo que con los emojis de WhatsApp hemos vuelto a los jeroglíficos. Es exactamente así. Como con los emoticones, pero ahora extendido a un número cada vez mayor de asuntos -desde comida hasta matemática-, el chat sin emojis suena un pelín sociopático o como el discurso de un robot. Como saben, creo que es un error afirmar que Internet está asesinando la escritura, y luego de más de dos décadas de chatear, tengo la convicción de que las caritas y los emojis son esenciales para aquellas conversaciones (en tiempo real o diferidas) en las que sólo se emplea texto escrito.

En todo caso, después de más o menos un siglo, las llamadas telefónicas se han vuelto una excepción, mientras que la escritura es norma. Si empleamos la voz es más bien para los no siempre bien compuestos audios de WhatsApp . Pues bien, los mensajes escritos en un chat piden a gritos emoticones y emojis. ¿Acaso esto es un retroceso?

En absoluto. Es exactamente al revés. Estos modernos jeroglíficos permiten decir una enorme cantidad de cosas con un solo toque, con un sólo símbolo. Por ejemplo, si en el grupo de tu equipo de trabajo alguien obtiene un logro, es mucho más fácil poner el emoji del puño cerrado repetido tres veces que escribir:

"Estimado colega, me llena de alegría este avance, y no sólo por vos, sino también por el team, que viene teniendo un desempeño de excelencia. ¡Vamos, que esta es la forma correcta de trabajar! Además, creo que hay que destacar el empeño, la dedicación y el compromiso personal que le pusiste al proyecto, y me parece que en este sentido hablo por todos. ¡Felicitaciones, y a no aflojar!"

Son unos 400 caracteres. Así que para reemplazar los -digamos- 50 emojis que usamos por día, deberíamos escribir 20.000 caracteres. En un año habríamos tipeado más de 7 millones de caracteres. Eso equivale a escribir 20 libros de 300 páginas. Por año. No existe autor así de prolífico.

Así que, desde mi punto de vista, los emoticones y emojis no son sino el lenguaje humano haciendo lo que mejor sabe hacer: adaptarse. Si los griegos echaban mano del extravagante bustrofedón para escribir sobre piedra, no sé qué tiene de raro usar emojis y emoticones para comunicarnos mediante pantallas.

Todo es demasiado

Existe, sin embargo, un obstáculo, y habrán notado esto en los últimos dos o tres años. Cada vez hay más emojis. Tantos, de hecho, que se ha vuelto muy complicado encontrar el que necesitamos. Los mensajeros, en especial WhatsApp, resuelven esto de tres modos.

Por un lado, listan primero los que usamos con más frecuencia. Dicen que los cinco emojis que más usaste en los últimos siete días pueden reflejar con bastante fidelidad cómo ha sido tu semana. Doy fe de que es así.

Por otro, las categorías. Levemente útil, aunque mejor que el listado completo.

El tercer método es un buscador, que WhatsApp lanzó en julio y que de verdad funciona muy bien, aunque hay que tomarle la mano y, mientras estaba en eso, descubrí algunas perlitas de lo más significativas.

Un buscador de emojis es, además, lingüísticamente interesante, porque invierte la carga semántica y nos obliga a pensar con qué concepto se asocia el símbolo que estamos tratando de encontrar. Para los que programan este aspecto de un mensajero, el desafío es mayúsculo, por lo dicho más arriba. Un emoji puede significar muchas cosas, según el contexto, y es a la vez mucho menos preciso que la palabra. La buena noticia es que, al revés que los emoticones, los emojis tienden a representar cosas del mundo real. Vamos a experimentar un poco.

Bilingüe

El buscador de WhatsApp funciona en español, pero también en inglés. Así, el antes mencionado puño cerrado aparece si ponemos puño o agree ("estoy de acuerdo", en inglés), y, por supuesto, también si ponemos mano o hand. Ahora, si ponemos hand también se mostrará una cartera de mujer, por handbag.

Por diferencias dialectales, que nuestro idioma disfruta a manos llenas, no todo sale fantásticamente con este buscador. Si ponemos perro saldrán el consabido pichicho, huellas de patas, un caniche y también un pancho, con mostaza y todo. Delicias del español neutro, claro; en la Argentina nadie pedirá un perro caliente.

No hay ningún emoji asociado con la palabra odio, hate o hatred. Eso es corrección política, y no pavadas. Para dar con los emojis que uno pone cuando está francamente furioso hay que usar enojo o angry. Uno que me costó bastante descubrir fue el emoji relacionado con la palabra furi. Según los índices de emojis online, se trata de un carrillón. No es así. Luego de mucho hurgar descubrí que se refiere a un fuurin (también escrito como furin), una campanilla de viento japonesa. Es lógico, los emojis se originaron en Japón, y luego muchos fueron incorporados al estándar de codificación de caracteres Unicode, y de esa forma llegaron a nuestros dispositivos.

Tampoco con la palabra guerra aparece nada y, con war, sólo se lista el que corresponde a advertencia (por warning). Por algún motivo, que no me queda del todo claro, en español no aparecen emojis asociados con la palabra sexo, pero en inglés, sí. Se ve que nos consideran más románticos, porque los que aparecen asociados a sex son los mismos que en español se listan al escribir amor, aunque estos mismos no aparecen si ponemos love. Interesante.

Horn lleva a un cuerno de caza, un carnero, una mano haciendo cuernitos y una cara sonriente, violeta y con cuernos, tipo diablo. Esa cara también aparece si ponemos cachos. OK. También habrá una explicación para esto, imagino, pero no logré dar con ella.

Estuve jugando con principios de palabras, como si fuera el diccionario de la RAE. Por ejemplo, con gr aparecen desde la genial versión de la serie de obras conocidas como El grito, de Edvard Munch, hasta caritas graciosas, así como todo lo relacionado con la granja, la bandera de Grecia, una cara de asco (por gross) y un corazón creciente (por growing).

Una conclusión que saco, luego de buscar unas cuantas palabras inconvenientes, es que funcionan en inglés, pero no en español. Románticos y bien hablados. Vaya.

No los aburriré con más experimentos. Sigan ustedes y comenten, porque les aseguro que hay montones de relaciones ocultas que no sólo son muy divertidas, sino ilustrativas de por qué, como me decía mi amigo el otro día, el lenguaje escrito siempre será más preciso que los jeroglíficos. No mejor, no más puro, ni mucho menos más económico, pero sí de una precisión sin fisuras y sin límites. Por ejemplo, (el último, prometo, pero ocurre que me estoy riendo solo), si ponen flor saldrán no sólo varias florcitas, una abeja y la Fleur-de-Lis, sino también un caimán. Lógico. Por la Florida. También aparece una carta de Hanafuda (flower cards). Y si le sacan la r, aparece un diskette. Por floppy disk.

Para cuando se topen con dibujitos completamente crípticos, acá hay una buena lista de emojis con sus códigos y descripciones.

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