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Historia del innovador Palacio Municipal de La Plata

Diseñada para ser la ciudad más moderna, la capital de la provincia de Buenos Aires se nutrió de los mayores adelantos; su Palacio Municipal es un testigo de aquellos tiempos

Martes 21 de noviembre de 2017 • 21:52
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El Palacio Municipal de La Plata
El Palacio Municipal de La Plata. Foto: Archivo / Federico Kohlmann - Fototeca de la Biblioteca Nacional

En tiempos de Juan de Garay, Jerónimo de Cabrera y Pedro del Castillo, las fundaciones de ciudades involucraban viajes eternos, expediciones riesgosas y exploraciones por tierras inhóspitas. En cambio, trescientos años después, todo se resolvía de manera un tanto más artificial: la idea de una ciudad nueva que fuera capital de la provincia de Buenos Aires fue tomando forma en los pupitres de los legisladores. De los debates surgió su nombre: La Plata, propuesto por el senador José Hernández, a quien le debemos el Martín Fierro.

Se decidió el lugar, se definieron las autoridades, se pensó un plan de poblamiento y se celebraron los concursos internacionales para la construcción de los principales edificios: la Casa de Gobierno, la Legislatura, los Tribunales, la Catedral y el Municipio.

El proyecto para el Palacio Municipal que resultó ganador, llegó desde Hannover, Alemania. Fue enviado por Hubert Stier, quien nunca viajó a la Argentina. El arquitecto que cruzó el Atlántico para hacerse cargo de la construcción, en 1883, fue Ernesto Meyer.

La torre tiene un motivo de ser. Desde la Edad Media, los edificios del Ayuntamiento poseían una torre con campanario (luego se incorporarían los relojes), fundamental para poder vigilar los alrededores y para convocar a los vecinos mediante el tañido de las campanas. Esa costumbre puede advertirse en los edificios de los Cabildos, por ejemplo.

En agosto de 1884 se habilitó el Palacio Municipal de La Plata. Los detalles de la obra fueron completados en 1888. Tuvo una verja que la rodeaba, pero fue retirada en 1910. En su interior, el suntuoso Salón Dorado, atesora un hito en la historia de la iluminación: sus arañas de bronce fueron las primeras del país en estar preparadas para recibir alimentación eléctrica. Y más aún: La Plata fue la primera ciudad de Sudamérica que contó con alumbrado público eléctrico. Y por ese motivo, también, fue la pionera en contar con los servicios del tranvía eléctrico. En este sentido, la moderna La Plata marcó el camino.

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