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Los Pumas y un éxito cuyo valor se medirá dentro de una semana

Ante Italia cortaron la racha de derrotas, pero no dejaron una buena imagen; lo que hagan frente a Irlanda servirá como medida

Domingo 19 de noviembre de 2017
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PARA LA NACION
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Foto: LA NACION

Perder jugando bien es útil en la medida que se logre capitalizar la buena performance en partidos subsiguientes. Lo mismo cuando se gana jugando mal: sirve, siempre y cuando se utilice como plataforma sobre la cual despegar. Entonces, el verdadero valor del triunfo de los Pumas ante Italia sólo se podrá apreciar una vez consumado el test match ante Irlanda, el próximo sábado, en el último partido del año.

Por lo pronto, la victoria 31-15 ante Italia en Florencia, en el segundo partido de la ventana de noviembre, tuvo el mérito imprescindible de haber cortado una racha de 16 derrotas consecutivas ante equipos del Tier 1, la elite del rugby internacional (los cuatro países del Rugby Championship, más los europeos del Seis Naciones). En este contexto perdedor, que incluía en total cinco victorias contra 18 derrotas en los 23 partidos que siguieron al Mundial 2015, la deslucida actuación de los argentinos queda en segundo plano.

Quince de esas derrotas fueron ante seleccionados ubicados entre los cinco mejores equipos del mundo: Nueva Zelanda (4), Australia (4), Inglaterra (4) y Sudáfrica (3). Por esta razón, vencer a un rival inferior como Italia resultaba una obligación. Para cortar la racha infame, pero también para saber dónde están parados. Muchas de aquellas caídas dejaron impresiones positivas, pero la mayor jerarquía de estos rivales para cerrar los partidos y la imposibilidad de ganar generaron un desconcierto que se traducía a acciones dentro de la cancha.

Y así como muchas veces los Pumas sufrieron por su inconsistencia ante rivales superiores, tal como ocurrió, sin ir más lejos, una semana atrás ante Inglaterra, ayer si lograron imponerse en los momentos decisivos también fue por su mayor prestancia ante un equipo inferior en individualidades y recursos técnicos.

Porque más allá del triunfo, que no es poco, lo único rescatable de los Pumas en el partido en el Artemio Franchi fueron los últimos 15 minutos. En ese lapso lograron plasmar la supremacía que persiste ante los italianos con dos jugadas de largo aliento que, con paciencia, terminaron en el in-goal luego de varias fases.

Hasta entonces, los argentinos habían sido un equipo desorbitado, que no lograba hacer pie y se repetía en decisiones equivocadas. En el juego, un preocupante retroceso respecto de las dos últimas actuaciones, ante Australia e Inglaterra. Falló la obtención de manera preocupante (5/8 scrums, 12/15 line-outs), la defensa fue muy frágil (75% de efectividad en el tackle según Opta), faltó disciplina (7 penales en el primer tiempo, 10 en total). Aun así, tuvieron mayor posesión (62%) y jugaron más tiempo en terreno rival (67%), pero la falta de control y las decisiones erróneas los privaban de capitalizar esa superioridad en el marcador: siete incursiones dentro de las 25 yardas contrarias terminaron en pérdidas por errores no forzados.

Sin más recursos que la fiereza para disputar las situaciones de contacto y el empuje en el maul y el scrum, formación a partir de la cual forzó infracciones y consiguió sus puntos, Italia complicó más de la cuenta. Porque cuando tenían la pelota, cuando tenían que ser protagonistas, se desnudaba su inoperancia. Hubo nueve cambios de liderazgo y los Pumas entraron a los últimos 15 minutos con ventaja de 17-15. Fue allí cuando pudieron hilvanar un continuado de 16 fases que terminó con Marcos Kremer quebrando la resistencia y aterrizando en el in-goal.

Cabe rescatar, a su vez, la actuación de dos jóvenes como Kremer y Sebastián Cancelliere, quien en su debut como titular inquietó permanentemente y apoyó el primer try del partido. El mejor de los argentinos fue una vez más Pablo Matera, el jugador de rendimiento más parejo en la temporada.

Es posible que la presión por el triunfo haya jugado en contra. Una derrota hubiera dejado a Daniel Hourcade sin argumentos firmes para justificar su continuidad una vez que finalice su contrato a fin de año.

El triunfo resulta vital para recuperar la confianza y encarar la última semana de la temporada con buen ánimo. El sábado espera Irlanda, otro Top 5, que como Italia llega al partido con los Pumas tras vencer ajustadamente a Fiji. Una semana antes, no obstante, había aplastado a Sudáfrica. El valor definitivo de la victoria de ayer está condicionado a que se logre capitalizar el envión anímico en el Lansdowne Road de Dublín. Para eso, será imperioso elevar el rendimiento. Por lo pronto, vale festejar el triunfo.

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