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La maternidad que rescata del olvido a un hospital de una zona de alto riesgo

Se trata del centro obstétrico y neonatología del Penna, de Parque Patricios; el área tiene el mayor índice de nacimientos prematuros de la ciudad

Domingo 19 de noviembre de 2017
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LA NACION
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La sala de neonatología de la maternidad
La sala de neonatología de la maternidad. Foto: Soledad Aznarez

En el pasillo de un hospital, una médica se acerca a una embarazada. Cruza unas pocas palabras y le entrega un papelito que arranca de un bloc pequeño que sacó del bolsillo del guardapolvo. "¡Tenemos muchas cosas para contarte! ¿Querés conocernos más? Entrá en Facebook a Maternidad Hospital Penna", lee la joven y se despiden para seguir camino.

Mientras en los despachos oficiales se analiza cómo administrar el caos del sistema sanitario, un equipo de salud multidisciplinario trabaja en el primer piso del hospital de Parque Patricios para brindarles la mejor experiencia posible a las familias que esperan un bebe en el centro de atención obstétrica y neonatal de alta complejidad, en el predio ubicado en Pedro Chutro y avenida Almafuerte.

En tiempo de redes sociales, los 8600 seguidores en Facebook quizá sirvan como termómetro de la calidad de la atención. Con capacidad para atender hasta 6500 partos por año, incluidos los muy prematuros, una maternidad de avanzada en un hospital rescata del olvido a una zona de alto riesgo en la ciudad.

El trabajo de parto. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
Nueva maternidad del hospital Penna. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
Nueva maternidad del hospital Penna. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
Los quirofanos, con ventanas al exterior. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
Trabajo de parto, Aldana acompañada por su mama. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
Trabajo de parto, Aldana acompañada por su mama. Apenas nacido fue colocado en el pecho de la madre. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
Nueva maternidad del hospital Penna. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
Luego del parto el bebe es llevado a una sala contigua a la vista de la madre y acompañado, en este caso, por su abuela para que le realicen los controles y tomen las huellas del pie. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
Luego del parto el bebe es llevado a una sala contigua a la vista de la madre y acompañado, en este caso, por su abuela para que le realicen los controles y tomen las huellas del pie. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
Luego de los controles lo visten y nuevamente vuelve con su mama. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
En neonatología las madres pueden tocar y poner en su pecho a sus bebes fuera de la incubadora. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
En neonatología las madres pueden tocar y poner en su pecho a sus bebes fuera de la incubadora. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
En neonatología las madres pueden tocar y poner en su pecho a sus bebes fuera de la incubadora. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
En neonatología las madres pueden tocar y poner en su pecho a sus bebes fuera de la incubadora. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez

"Cómo nacés, te marca. Lo que pretendemos es que nuestros chicos nazcan de la mejor manera posible. Esto es justicia social: cualquier persona, de cualquier parte del país, puede venir a tener a su hijo de la mejor manera posible al hospital", sostiene Graciela Breccia, jefa del Departamento Materno Infanto Juvenil del Penna. En el bolsillo del guardapolvo, lleva el bloc para difundir la página de Facebook.

El flamante orgullo del equipo es una placa dorada sobre la pared de la Guardia de Obstetricia, la puerta de entrada al Centro Obstétrico Modelo. Breccia, que guía por el lugar, señala hacia arriba de la ventanilla de admisión, donde está esa prueba de que son "Hospital Amigo de la Madre y el Niño". El Penna es uno de los pocos centros porteños con esa certificación nacional vigente.

El lugar se comunica internamente con el área de neonatología, donde hay cuatro salas de terapia intensiva con distinto nivel de complejidad y capacidad para atender hasta 52 chicos en 900 metros cuadrados. Al recorrerlos, un llanto interrumpe la serenidad del lugar. Los profesionales lo celebran. Es señal de recuperación en una de las incubadoras.

Una sala dedicada al trabajo de preparto
Una sala dedicada al trabajo de preparto. Foto: Soledad Aznarez

El primer parto en las nuevas instalaciones fue hace dos años, un 31 de diciembre. El 25% de las embarazadas atendidas son adolescentes. La Comuna 4, a la que pertenece el Penna, tiene uno de los índices más altos de prematurez en la ciudad (4,8%). El año pasado, atendieron 40 de los 413 partos muy prematuros (menos de 1500 gramos) de la jurisdicción. Hubo gestaciones de alto riesgo, de apenas 23 semanas, con recién nacidos de 500 gramos en adelante.

Con la villa 21 de Barracas dentro de la zona de atención, la condición sociocultural de la población es muy baja en muchos casos. Eso incide en la posibilidad de tener un parto prematuro. "Horarios de trabajo prolongados, en muchos casos de pie, el índice de masa corporal de las mujeres, las edades maternas extremas, los embarazos múltiples y el control prenatal insuficiente son factores de riesgo. Por eso, reforzamos en las mujeres que puedan reconocer a tiempo los signos de alarma y que consulten", cuenta Breccia.

Organizados

La atención en la guardia es por orden de llegada o turnos. Ante un síntoma, se asigna prioridad. En el Centro de Salud Fetal se pueden hacer ecografías, Doppler o estudios del líquido amniótico, entre otros chequeos.

Las obstétricas son el primer contacto. Trabajan a la par con los médicos y están a cargo de los consultorios de admisión. La carga de la información de cada caso es rigurosa en la computadora de la oficina de la coordinadora obstétrica, Mirta Di Scala. El jefe de la Unidad de Internación de Obstetricia del hospital, Enrique Aguilera, no duda y afirma: "Su trabajo es único en la jurisdicción".

Si una paciente necesita internación, pasa al centro obstétrico, una construcción moderna, generosa con el espacio, que donó la Asociación Civil Siempre Ayuda, Nunca Dañes (SAND).

"Hasta hace dos años, teníamos la construcción del año 47 con capacidad para 1800 partos por año... ¡y atendíamos entre 3600 y 4000! -aclara Breccia-. Éramos el peor centro de atención obstétrica y neonatal de acuerdo con las auditorías de la Ciudad".

Antes, el lugar era demasiado limitado. Tanto que no podía haber acompañantes en los partos o no había distancia para moverse entre las incubadoras. La primera nota que envió Breccia a las autoridades municipales para pedirles por las mejoras es de 1982.

Uno de los 6500 partos anuales que atienden
Uno de los 6500 partos anuales que atienden. Foto: Soledad Aznarez

El centro tiene ocho habitaciones individuales: cuatro son para preparto y el resto para el trabajo de parto, el parto y la recuperación de las pacientes. Esas TPR tienen 25 metros cuadrados, una camilla para elegir la posición más cómoda para tener al bebe y un banco de madera bajo para un parto en cuclillas, además de una soga que cuelga del techo y una pelota grande para hacer ejercicios previos que facilitan el trabajo y alivian el dolor. Todo eso reduce el uso de medicamentos.

En una pequeña habitación con acceso cada dos TPR, se controla a los recién nacidos sin que las madres los pierdan de vista.

En neonatología, no hay horarios para los padres. Pero todos, antes de ingresar a las salas con las incubadoras, deben lavarse las manos en una pileta con canillas automáticas para reducir el riesgo de infecciones. El horario de visita rige sólo para abuelos y hermanos.

"Es un bloque obstétrico y neonatal que facilita el traslado de los bebes que necesitan la llegada a terapia intensiva en un corto trayecto, con un servicio abierto a la familia y la tecnología y la seguridad que se necesita", dice Guillermo Villiani, especialista en neurodesarrollo y jefe de la Sección Neonatología. "Es un ambiente apto para que los prematuros crezcan en un entorno con bajo nivel de estrés en la terapia".

Desde el primer día, las enfermeras promueven la lactancia materna y entre los cursos que se ofrecen, hay uno que sobresale. A los padres se los invita a participar del taller de reanimación cardiopulmonar (RCP) antes del alta del bebe y la adhesión es muy alta. "El padre o la madre, o un familiar que cuidará al bebe se va sabiendo hacer RCP", dice Villiani. Hace poco, un padre encontró a su bebe en la cuna sin respirar, pudo reanimarlo y lo llevó al hospital. "Hoy está muy bien y cuando me agradeció por haber salvado a su hijo, le dije que el héroe había sido él. Para eso insistimos con el curso", finaliza.

Cifras de un servicio de complejidad

25

por ciento

Es el porcentaje de las embarazadas adolescentes que se atienden en el centro

4,8

por ciento

Es el índice de prematurez de la comuna 4, a la que pertenece el hospital Penna. Es el más alto de la ciudad

40

partos

Es la cantidad de nacimientos muy prematuros (de menos de 1500 g) que atendieron en el centro el año pasado. El total de la jurisdicción es de 413.

6500

nacimientos

El número representa el total de partos que atienden por año en la maternidad del hospital Penna

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