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Caballito: el barrio en el que los vecinos prefieren los helados artesanales

Su consumo crece sin cesar; pasó de 3,5 kilospor año por persona a principios de siglo a siete; en la ciudad hay un local cada 400 habitantes

Lunes 20 de noviembre de 2017
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Foto: LA NACION

Los hábitos van cambiando y la gastronomía, en este caso los helados, no está fuera de ese registro. A comienzos del nuevo siglo, el consumo anual por persona marcaba los tres kilos y medio, y en la actualidad alcanza los siete. Pero esa cifra podría ser superada cuando se conozca, en los próximos meses, un nuevo estudio a nivel país que actualizará el comportamiento de los consumidores. Lo que sucede se refleja en algunos barrios porteños donde las heladerías artesanales son parte del entorno.

Caminar por Caballito puede convertirse en una experiencia fascinante de sabores y colores si se parte dispuesto a descubrir las tradicionales heladerías, una marca registrada, y aquellas más pequeñas, que están bien metidas en la vida de los vecinos.

Lo mismo podría pasar en Palermo o Belgrano, pero la diferencia es que en Caballito se encuentra la mayor cantidad de locales que participarán de la 33» edición de la Semana del Auténtico Helado Artesanal, organizada por la Asociación de Fabricantes Artesanales de Helados y Afines (Afadhya) y que se extenderá desde hoy hasta el próximo domingo. Entre las actividades se realizará mañana La Noche de las Heladerías, en la que habrá descuentos en los locales adheridos.

"En otro barrio tal vez no nos conozcan, pero en 30 cuadras a la redonda decís La Veneziana y todos saben de qué se trata", dice con orgullo Guillermo Barán, uno de sus dueños y el maestro heladero que todos los días se encarga de elaborar el producto para que sea fresco y de calidad. "Tenemos una clientela familiar, de tres o cuatro generaciones. Este lugar se fundó en 1930", agrega.

El sambayón que ofrece es insuperable, igual que el chocolate peruggina, con castañas, crocante de nuez y caramelo. Son dos de los sabores que más piden los clientes, como Hernán, que vive en Villa Santa Rita, pero pasó para cargar un kilo de helado, en una tarde calurosa, antes de llegar a su casa. "Probé los helados en la casa de unos amigos acá cerca y no puedo dejar de comprar. Vengo del laburo, pero me desvié para comprar", cuenta.

En pocas cuadras, ocurre la magia de la diversidad, un ejemplo de lo que sucede en el barrio. Porque además de las heladerías artesanales tradicionales están las que ocupan pequeños comercios o esquinas diminutas. Mindy es una de ellas; Perugia, otra.

"Somos personajes conocidos como el diariero, el panadero o el quiosquero. No aspiramos a ser una heladería que vende 20.000 kilos al año, queremos seguir siendo de barrio", admite Daniel Di Paolo, uno de los dueños, mientras atiende, del otro lado del mostrador. En el local de la esquina entran chicas que salen del colegio, un hombre que se lleva helado al trabajo (para compartir con sus compañeros) y una mujer que se reunirá con amigas.

"Hace 35 años que estamos en el barrio y vemos que cada vez somos más. Están las heladerías de las grandes cadenas y, como nosotros, más artesanales; todas pueden convivir", agrega Daniel.

Según la Agencia Gubernamental de Control (AGC), en la ciudad hay 7551 heladerías. Hasta 2014 eran 6994, pero luego se sumaron 176 en 2015 y 322 en 2016. En este año ya se habilitaron otras 59. Buenos Aires cuenta con una heladería cada 400 habitantes, aproximadamente.

"Caballito tiene mucha conexión con las heladerías, hay una aglomeración importante, está entre los barrios que más heladerías tienen, aunque en toda la ciudad hay muchas", opina Maximiliano Maccarrone, de El Podio, también convertido en un clásico del barrio desde hace 12 años y capitán del equipo argentino de maestros heladeros que competirá en el Mundial de la especialidad en enero en Rimini, Italia.

Para que sea un helado artesanal de calidad, ¿qué requisitos debe cumplir? Los expertos en elaboración coinciden en que se debe fabricar todos los días con lácteos, frutas secas, chocolates y el resto de los ingredientes de primera marca. Debe ofrecerse fresco, con no más de tres o cuatro días desde su preparación. Otro punto a tener en cuenta es la maquinaria que interviene: debe ser con capacidad para fabricar un balde de siete kilos cada diez minutos y no las industriales, que pueden producir hasta 1000 kilos por hora.

Caballito, ícono porteño, es uno de los barrios donde el helado tiene mucha presencia, como quedará demostrado esta semana. Aunque la caravana de fanáticos del helado no se detendrá sólo allí.

Noche de promoción y descuento

La Semana del Auténtico Helado Artesanal comenzará hoy y se extenderá hasta el domingo. Mañana, por primera vez se implementará La Noche de las Heladerías. Participarán 170 marcas en todo el país, aunque la mayor cantidad están en la ciudad y en Buenos Aires. Mañana, de 19 al cierre de cada local adherido, habrá descuentos del 50%. Más información puede obtenerse en www.lanochedelasheladerias.com.ar. Según una encuesta de la entidad, en 1058 casos, el 62% compra helado entre una y cuatro veces por día. La mayoría de ellos, el 76%, prefiere comerlo con la familia o los amigos; solamente el 18% dijo haberlo disfrutado en una heladería.

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