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Veredicto en el juicio por un femicidio

Cristian Halliú es acusado de haber matado de 22 puñaladas a su ex mujer Cintia Laudonio

Lunes 20 de noviembre de 2017
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El Tribunal Oral en lo Criminal Nº 4 de Morón resolverá pasado mañana el destino de Cristian Halliú, de 37 años, juzgado como acusado de haber asesinado de 22 puñaladas, frente a sus tres hijos, a su ex esposa Cintia Laudonio.

El hecho por el cual podría ser condenado a prisión perpetua ocurrió a las 4.20 del 6 de marzo de 2016. Laudonio, que había tenido un hijo con Halliú, lo había denunciado por violencia de género, razón por la cual pesaba sobre el hombre una restricción perimetral de acercamiento a la casa en Curuchet al 1600, Castelar, donde la mujer vivía con sus hijos.

En la etapa de alegatos, los fiscales Hernán Moyano y Florencia Demasi solicitaron a los jueces Pedro Rodríguez, Juan Carlos Torti y Rodolfo Castañares la condena por homicidio calificado. La abogada María Inés Terrizzano, representante de la familia de Laudonio, coincidió. En tanto, la defensa oficial del imputado pidió la absolución por falta de pruebas y, subsidiariamente, la pena mínima por "homicidio simple", que es de ocho años de prisión.

Tras los alegatos, Halliú, que era supervisor de ventas de electrodomésticos en Carrefour, pronunció sus últimas palabras. Se puso de pie y afirmó: "Soy inocente".

Según los acusadores, aquel 6 de marzo de 2016 el acusado arribó al lugar en un Peugeot 206 negro, saltó las rejas de hierro del frente de la vivienda y luego violentó una ventana para poder entrar.

Una vez adentro sorprendió a Laudonio en la habitación en la que dormía, la acuchilló 22 veces y escapó. La víctima alcanzó a llegar hasta el baño, donde cayó desvanecida. Su hija mayor, de 10 años, llamó a los gritos a sus abuelos. "Cristian le está pegando a mamá, está toda ensangrentada y me parece que está muerta", dijo la chica, según el relato de su abuela, Graciela.

Los peritos certificaron que de las 22 heridas cortantes que presentaba Cintia Laudonio en distintas partes del cuerpo la primera le había producido un profundo corte en la arteria aorta.

Por orden del juez de Garantías de Morón Alfredo Meade, Halliú fue capturado el mismo día del crimen, horas más tarde, en la casa de su abuelo, en la localidad balnearia de Mar de Ajó. Al ser detenido dijo a la policía que había ingerido veneno para ratas de un frasco que tenía preparado; no se pudo determinar si era verdad. Los médicos sí detectaron que presentaba arañazos en los brazos; se cree que fueron producto de un intento de defensa de Laudonio.

Inmediatamente después del crimen, los familiares de Cintia revelaron que había denunciado a Halliú en tres ocasiones por violencia de género, a raíz de lo cual la Justicia le había impuesto una restricción de acercamiento.

Según los testimonios recabados por los investigadores, Halliú no soportaba que su ex mujer estuviera en pareja con otro hombre.

En ese sentido, Rodolfo Laudonio, padre de la víctima, declaró que el imputado estaba "obsesionado" con su hija y pretendía retomar la relación, pero Cintia "no quería saber nada" al respecto.

"Es un psicópata fuera de serie", describió el hombre, y agregó que el último episodio de violencia previo al crimen había ocurrido el 22 de febrero de 2016, cuando Halliú amenazó de muerte a su hija.

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