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La inesperada derrota ante Racing mostró a Boca lejos de aquel equipo distinto e invencible

Varios bajos rendimientos individuales decoloraron la versión del campeón, que mantiene la punta pero dejó el invicto ante la magistral tarea de Lautaro Martínez

Lunes 20 de noviembre de 2017 • 00:07
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LA NACION
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Boca se fue derrotado por primera vez en la Superliga
Boca se fue derrotado por primera vez en la Superliga. Foto: Fabián Marelli

Puntero e invencible ya no son las dos señas de identidad de Boca . Conserva la primera y la segunda se la quitó este Racing que no llegaba con pinta de dar el golpe en la Bombonera. Unas horas antes del clásico se había quedado sin su capitán, Lisandro López, por un estado gripal, pero el resto del equipo, que tampoco andaba sobrado de signos vitales por una desteñida campaña, infló el pecho en el contexto más complejo que podía depararle el fixture.

La Academia supo complicarlo a Boca, lo sacó de su habitual registro de juego, y de marcar la diferencia se encargó Lautaro Martínez , un delantero fenomenal, de unas condiciones superlativas. Fabricó y definió el primer gol con un remate seco desde fuera del área, y también se inventó el segundo al pelear una pelota con Barrios y dar una asistencia de enganche virtuoso para la diagonal de Augusto Solari. Seguido desde hace un tiempo por el Atlético de Madrid, anoche en la Bombonera hubo emisarios de Borussia Dortmund para observar a este juvenil que tiene inexorable destino europeo. En disputa desde hace un tiempo con el club por la renovación de su contrato, los dirigentes de Racing, que en el último mercado de pases gastaron 15 millones de dólares en refuerzos, no deberían escatimar un centavo en satisfacer a Martínez. Será la mejor inversión, a presente y a futuro.

Decisivo el N° 10 en el arco de Rossi, en el otro tuvo una atajada determinante Musso cuando ya se jugaba el descuento. Se estiró abajo junto a un poste para desviar un remate de media distancia de Pablo Pérez, el mejor de Boca, aun cuando los nervios y temperamento irascible lo llevaron a enroscarse en más de una trifulca. Pero el capitán del líder fue el único que salvó la nota en un equipo con varios rendimientos individuales por debajo de lo que se venía viendo.

Una serie de factores se fueron engullendo a Boca, que no fue inferior a Racing, pero sí estuvo menos suelto y fresco que de costumbre. El cierre del partido entregó su peor versión, muy distante de la del puntero implacable que traía. Nervios, ansiedad, pases imprecisos, jugadores que no se entendían entre sí cuando se conocen de memoria. La adversidad llegó toda junta con la imagen de Benedetto muy dolorido en su rodilla derecha, retirado en camilla. La salida del goleador -de penal sumó el noveno tanto en el torneo- dejó más desamparado a este Boca al que se le empezaba a adivinar el gesto de resignación.

A los dos minutos, el Pulpo González ya estaba amonestado por dos foules casi consecutivos. Pareció una declaración de intenciones del partido que iba a plantear la Academia. No violento ni descontrolado, pero sí todo lo cortado que fuera necesario para quitarle ritmo a Boca, que varias veces cayó en la trampa del roce y también le restó atención al partido para enojarse con el árbitro Darío Herrera, que no siempre aplicó el mismo criterio para medir golpes (Benedetto debió irse expulsado por una durísima entrada sobre Solari).

La Academia estuvo al acecho

Racing achicó espacios en su campo y esperó su oportunidad. Jugó con la tranquilidad que no hubiese tenido en el Cilindro de Avellaneda, donde seguramente sus hinchas le hubieran hecho sentir la presión y la exigencia por la floja campaña. En la Bombonera especuló y operó sobre la vocación ofensiva de Boca. Aguantó atrás con la dirección de Vittor, dio batalla en la zona media con González y Arévalo Ríos, le tiró la pelota a Triverio para que la aguantara, a Ibargüen para que eludiera con su serpenteante gambeta y a Lautaro Martínez para que hiciera temblar a toda la defensa local.

Por segunda vez en la Superliga Boca quedó en desventaja. Ante Godoy Cruz sólo lo estuvo siete minutos, hasta que empezó a dar vuelta el marcador, y anoche empató cuatro minutos después del golazo de Martínez con el penal de Benedetto. Pero Pavón no estuvo tan fino ni certero, y Espinoza no fue el mejor reemplazante de Cardona. Estuvo atado el ex Huracán y tuvo que cederle el lugar a Bouzat, una tercera alternativa del mellizo Barros Schelotto.

La salida por lesión de Jara ya fue otro indicio de que no era el día de Boca. A Peruzzi se le notó la inactividad. Racing fue juntando todo lo que Boca iba dejando en el camino, en juego y en serenidad. Un ejemplo de lo destemplado que estuvo Boca fue el arquero Rossi. En el calentamiento previo ponía todos los saques con el pie en el lugar exacto donde estaba Sara, cerca de la mitad de la cancha. Bajo la tensión del partido, todo lo que jugó con los pies lo hizo mal, a las apuradas y sin precisión.

Racing ganó su primer partido de visitante, lo que necesitaba para llegar entonado al clásico con Independiente y descomprimir el clima de incertidumbre que empezaba a rodear al entrenador Diego Cocca. Antes del partido, sobre el césped se pasearon la quinta y sexta división de Boca, ambas campeonas. La primera también viene apuntando en la misma dirección, aunque ayer perdió la brújula. Fueron 90 minutos en los que dejó de ser el equipo distinto, la derrota lo tocó como a uno más.

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