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El instante de la lesión de Darío Benedetto: cómo fue la jugada y la reacción de Guillermo Barros Schelotto

Boca empieza la cuenta regresiva para volver a contar con su gran goleador, que estará entre seis y ocho meses afuera por la rotura de ligamento

Lunes 20 de noviembre de 2017 • 11:20
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La jugada en la que se lesionó Benedetto
La jugada en la que se lesionó Benedetto. Foto: LA NACION / Fabián Marelli

Hay derrotas que duelen mucho. Hay otras que no duelen. Y hay algunas que duelen menos de lo que deberían. Esto último pasó ayer en la Bombonera. Porque en el Boca no hubo ni hay otra preocupación mayor que la lesión grave de Darío Benedetto, pese a perder los primeros puntos de la Superliga en la novena fecha ante Racing (1-2): el delantero quiso bajar un centro de espalda al arco, pero la pelota nunca terminó de llegarle y, al apoyar, se rompió el ligamento cruzado anterior de la pierna derecha. "Me di cuenta en seguida de que era algo grave porque yo ya sabía lo que era un esguince, pero esto era peor", dijo el delantero al salir de hacerse los estudios explicando el porqué de su llanto, los golpes al campo de juego y su desesperado pedido de atención.

Aunque puso todo en una misma bolsa, Guillermo Barros Schelotto insultó y puso sus manos en el rostro no pudiendo creer esa mala suerte, dejando en claro que perder a su N°9 en estas instancias, y pensando en la Copa Libertadores 2018, es duro para su equipo, por bien que venga el asunto. Es tanto el cariño que creen merece el delantero, que estuvo bien cuidado en esos momentos de bronca: Guillermo Sara y Santiago Vergini lo acompañaron en su lento y doloroso camino hacia el vestuario, mientras que Agustín Rossi dejó el arco para acercarse a preguntarle cómo estaba.

El video de la jugada

Racing, un rival que venía siendo débil, con más incógnitas que certezas, aún antes de quedar afuera de la Copa Sudamericana ante Libertad, el que era su gran objetivo. Sin Lisandro López, desafectado del plantel por una gripe que lo marginó del encuentro de anoche, la carta más fuerte del conjunto de Diego Cocca, con quien se ha sostenido mucho tiempo un cortocircuito casi irreparable. Un Boca consolidado, puntero invicto y con puntaje perfecto (24 de 24), motivado por la última victoria superclásica en el Monumental (2-1) y por tener a una buena distancia a sus perseguidores. La noche en la Bombonera tenía todo para ser perfecta, para festejar y continuar batiendo récords. Sin embargo, el domingo terminó siendo una pesadilla total.

El Boca de los mellizos perdió por primera vez en el campeonato y luego de 12 encuentros por el torneo local. Y si también dolió fue porque había una marca histórica que el equipo podía conseguir después de tantas otras que afrontó con éxito: se quedó en las puertas de tener el mejor arranque del profesionalismo, compartiendo la cima con las nueve victorias iniciales que River consiguió en el Apertura 1991.

Benedetto, caído, se toma la rodilla derecha
Benedetto, caído, se toma la rodilla derecha. Foto: LA NACION / Fabián Marelli

¿Por qué perdió? "Creo que merecimos empatar, pero bueno, ya está. Perdimos y algún día tenía que pasar. No íbamos a ganar todos los partidos", dijo Guillermo Barros Schelotto en su conferencia de prensa. Sin embargo, el análisis no debe detenerse en aquello. Boca jugó a lo que quiso Racing y mostró la peor cara de los últimos meses: jugó alterado y apurado, al mismo ritmo que las ansias que circulaban en las tribunas del estadio, las líneas estuvieron muy lejanas y desordenadas, hubo menos compromiso defensivo que en otros partidos, ningún jugador se destacó y creó pocas oportunidades, aunque no deja de ser cierto que la Academia no hizo mucho más y resguardó los tres puntos en las manos del joven Musso.

Todo fue impensado, pero el destino quiso ponerle todas las piedras juntas en el camino a un Boca que parecía tener todo muy fácil. Quizás así, ahora las cosas se emparejen. No porque perdió el invicto, sino porque ya no tiene a su mejor jugador: la fea lesión de Benedetto fue la mayor derrota del domingo.

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