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El San Martín y el Recoleta, las dos caras de los centros culturales porteños

Son epicentros de la actividad artística en la ciudad y reportan a la misma administración, pero sus realidades edilicias y presupuestarias marcan la diferencia

Martes 21 de noviembre de 2017
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LA NACION
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El Centro Cultural Recoleta
El Centro Cultural Recoleta. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez

El Centro Cultural Recoleta y el Centro Cultural San Martín nacieron casi al mismo tiempo. En principio, son casi hermanos (aunque no tanto). El primero, inaugurado en diciembre de 1980, funciona en una de las construcciones más antiguas de la ciudad de Buenos Aires, que fue reciclada por los arquitectos Clorindo Testa, Jacques Bedel y Luis F. Benedit. El segundo, inaugurado en mayo de 1970, lleva la firma de otro arquitecto de peso: Mario Roberto Álvarez.

Por sus dimensiones, se marcan importantes diferencias entre ellos en relación con los centros culturales barriales, que también dependen del Ministerio de Cultura del gobierno porteño. Y por su modelo de gestión, también se distinguen de espacios como la Usina del Arte, el polo cultural de La Boca inaugurado en 2014.

En el transcurso de tres largas décadas, uno y otro conocieron tanto momentos de esplendor como largos períodos (algunos más recientes) en los que salieron del foco de la actividad artística metropolitana. Actualmente, una simple recorrida por ambos da cuenta de un estado de situación edilicia muy dispar. El Centro Cultural Recoleta, como su entorno barrial, luce en buenas condiciones, ordenado, limpio. Visitar el Centro Cultural San Martín (que, por las dudas, siempre es bueno aclarar que no es el Teatro General San Martín) tiene algo de contracara. Sumado a eso, el ambiente nocturno de la esquina de Sarmiento y Paraná tampoco ayuda.

De tomar los planes previstos en las obras de infraestructura de los dos edificios, tareas que dependen del área de Desarrollo Urbano, todo indica que la brecha entre ellos será mayor. El Recoleta -lo confirma su director ejecutivo, Federico Coulin- inicia este año un necesario plan de puesta a punto sobre toda su superficie con un costo de inversión de 114.385.000 de pesos. En el Centro Cultural San Martín -lo confirma su director general, Diego Pimentel- sólo tienen previsto el arreglo de sus cuatro ascensores. El costo de inversión es de 6.700.000 pesos.

Dos edificios, dos realidades

La entrada por la plaza semicubierta y la torre en sí misma es la zona más crítica del Centro Cultural San Martín. El último trabajo de envergadura que se realizó en esa institución fue el bajo plaza (apertura de dos salas de cine y una multipropósito), que tuvo un costo de inversión de 20 millones de pesos y se inauguró en abril de 2011. Acompañada por una fuerte programación en artes escénicas, ayudó a que el San Martín saliera de un largo período de invisibilidad. Entonces, Hernán Lombardi, que era ministro de Cultura, prometió que las obras en la Sala A-B y la torre de 12 pisos iban a estar terminadas en 2014, salvo la recuperación de las salas Alberdi y Muiño, ubicadas en la torre. Eso no sucedió. En marzo de este año, el actual ministro de Cultura, Ángel Mahler, anunció que iba a trasladar el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla a dos pisos de ese sector. Tampoco sucedió. Con la actual gestión en la ciudad, Pimentel continuó con una línea curatorial basada en la desaparición de los límites disciplinarios entre las artes escénicas, las visuales, electrónicas y el arte numérico.

En casi dos años que lleva la administración de Horacio Rodríguez Larreta, el hermano recoleto tuvo cambios en su dirección ejecutiva: inició la etapa Jimena Soria (Bienal de Arte Joven) y, desde diciembre, asumió Federico Coulin, quien había realizado tareas en el sector administrativo y legales de esa Bienal. Según él mismo señala, la actual gestión busca que el lugar recupere un rol central en el campo de las artes y la cultura, albergando distintas disciplinas y a artistas de diversas generaciones.

La combinación de nutrirse de figuras consagradas y emergentes tiene su correlato con el público que concurre al Recoleta. El equipo que mide el perfil de audiencia aporta estos datos: el 70 por ciento de los visitantes tiene entre 18 y 35 años y el 58 por ciento asegura que es la primera o la segunda vez que concurre a Recoleta. Aunque los dos centros culturales dependan de la misma subsecretaría, la de Políticas Culturales y Nuevas Audiencias, a cargo de Luciana Blasco, no hay un equipo de sociólogos que analice al público del San Martín. "Empezamos por el Recoleta porque por algún lugar había que comenzar. Estamos convencidos de que es muy importante tener esos datos", asegura Blasco.

El Cultural San Martín
El Cultural San Martín. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez

Según los pliegos de licitación, la obra que se viene allí se hará en dos etapas, con un plazo de ejecución de un año, y en ningún caso implicará el cierre del centro cultural. La primera abarca la recova y los edificios Cronopios, Aleph, Hotel y Patio del Tanque. La segunda, el edificio en su conjunto y sus patios. Si bien no implica una ampliación -como sí sucedió en el Centro Cultural San Martín, ya que el bajo plaza agregó 10.000 metros cuadrados-, al reubicarse oficinas y depósitos se sumarán unos mil metros cuadrados a propuestas culturales. Y otra novedad: el contrato de alquiler de la sala Villa Villa caducó, lo que implica que después de 12 años, cuando termine la obra, se sumará también a la oferta propia del Recoleta. En cambio, para programar en los casi mil metros que desde 1988 ocupa el museo Prohibido No Tocar habrá que esperar. La última concesión fue de enero de 2015 y tiene vigencia hasta 2020.

En el Cultural San Martín no hay grandes anuncios para hacer en materia de infraestructura. Su pequeño gran hito debería tener lugar en mayo, cuando los sufridos ascensores sean nuevos. Pareciera un dato menor, pero no lo es para un edificio cultural pensado con criterios de otros tiempos. En esta escena de contrastes entre estos dos centros culturales, para esa fecha debería estar terminada la primera etapa de las obras en el Recoleta.

Centro Cultural Recoleta

Inauguración: diciembre de 1980 / Ubicación: Junín 1930 / Director ejecutivo: Federico Coulin / Perfil actual: volver a ser un centro de las artes y la cultura con especial énfasis en el público joven / Presupuesto 2017: $ 80.333.000 / Personal: 182 (148 de planta) / Metros cuadrados totales: 17.500 (5700 descubiertos) / Monto de las obras de infraestructura previstas: $ 114.385.000 / Espacios artísticos en concesión: sala Villa Villa (acaba de vencer el alquiler) y el museo Prohibido No Tocar / Estimación de público 2017: 780.000 (la meta para el año era de 552.000) / Nivel de ocupación en artes escénicas: 72 por ciento / Capacidad de producción: en el ciclo Radar, sub-30, en visuales se eligieron ocho proyectos que recibieron $ 70.000 cada uno / En escénicas, tanto para Radar como para Escénica Contemporánea, se eligieron 20 proyectos que recibieron 125.000. En estos casos, el grupo se queda con el 80 por ciento de lo recaudado por venta de entradas.

centroculturalrecoleta.org.

El Cultural San Martín

Inauguración: mayo de 1970 / Ubicación: Sarmiento 1551 / Director general: Diego Pimentel / Perfil actual: artes visuales, artes escénicas y su mixtura / Presupuesto 2017: $ 124.335.000 / Personal: 270 (161 son de planta) / Metros cuadrados: 19.700 (1400 son descubiertos y semicubiertos). Monto de las obras en infraestructura previstas: $ 6.700.000. Espacios artísticos en concesión: no tiene / Estimación de público: 140.000 (la meta para el año era de 110.000). Nivel de ocupación en artes escénicas: 72 por ciento / Capacidad de producción: en visuales, se seleccionaron 18 proyectos que, como máximo, recibieron $ 40.000. En artes escénicas se eligieron 17 obras que recibieron entre $ 40.000 y $ 200.000. En estos casos, los grupos se quedan con el 80 por ciento de lo recaudado por venta de entradas.

www.elculturalsanmartin.org.

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