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Baches: los vecinos del Bajo de San Isidro se quejan por el estado de sus calles

En esa área, cercana al puerto deportivo, el tránsito se complica por la cantidad de arterias defectuosas, ya que no están pavimentadas; sólo tienen una carpeta de "fresado" que se deteriora fácilmente

Martes 21 de noviembre de 2017
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LA NACION
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"Uh, mirá esos pozos", dice el remisero, sorprendido, apenas toma la calle Chile al 1100, en el Bajo de San Isidro . Por lo menos pudo verlos y evitarlos, porque cuando llueve se llenan de agua y engañan a la vista. Pero no es el único punto en donde el asfalto se encuentra en ese mal estado, denuncian los vecinos, que consideran que "es una zona olvidada" para las autoridades municipales.

Son varios los tramos en el barrio donde las condiciones de la calle obligan a los automovilistas a hacer maniobras evasivas. También hay quejas por falta de limpieza.

Es fácil distinguir entre quienes habitan en la zona y las personas que son visitantes. Los primeros conducen sus rodados al ritmo del zigzagueo. Conocen de memoria la ubicación de cada uno de los baches y hacen todo lo posible por evitarlos, aunque no siempre sea efectivo el movimiento. Quienes no transitan asiduamente por ese barrio, lindero al puerto deportivo de San Isidro, suelen caer en la trampa.

Es difícil transitar por el área de Darwin y Penna
Es difícil transitar por el área de Darwin y Penna. Foto: Santiago Cichero / AFV

Para Cecilia Tomkinson, el barrio donde vive se transformó en "una zona de bombardeo donde todos dejamos el auto en cada cráter". "Hace tres años que estamos como en Kosovo", grafica. La mujer reclamaba mientras hacía maniobras para evitar un pozo ubicado en medio de la calle Darwin. Aunque se trata de una zona residencial, el barrio tiene movimiento de visitantes con el impulso gastronómico y la concurrencia a clubes náuticos cercanos al puerto.

"Si te movés por San Isidro, cada seis meses tenés que revisar el tren delantero". Así de contundente fue el mensaje que le dio el mecánico a Norberto Raccone, vecino del municipio desde que nació. En abril, tuvo que abonar $ 10.000 para cambiar los espirales y amortiguadores de su rodado. Contó a LA NACION que "uno de los espirales se rompió cuando circulaba por una calle del barrio". "El problema de los baches no es sólo en el Bajo, se extiende incluso en las calles pavimentadas con hormigón, como en Jacinto Díaz al 400, por ejemplo", aclaró el hombre.

Cuando llueve, el agua cubre los baches y las calles próximas al puerto de San Isidro se convierten en un barrial. "El aspecto del lugar es de suciedad permanente", describió Graciela Oro. La mujer ya asentó este año dos reclamos por los pozos. Lo hizo a través de la aplicación de la comuna y todavía no tuvo respuesta.

La entrada a la vivienda de Graciela Oro, ubicada a metros de la esquina de Penna y Darwin, siempre está rodeada de agua estancada de lluvia que no tiene alcantarilla por dónde escurrirse. "Tuve que armar con ladrillos como una especie de diquecito para pisar ahí porque siempre hay mucho barro", se quejó Oro.

"Hay un bache detrás de otro y en vez de arreglarlos se invierte en hacer unos pésimos cruzacalles en el centro", reclamó Inés Astigueta, otra vecina enojada del Bajo de San Isidro.

Voceros de la Municipalidad de San Isidro indicaron a LA NACION que en esa zona las calles son de fresado de concreto asfáltico (no de pavimento) y que "se vieron deterioradas por la mayor afluencia de tránsito que produjo el cierre del cruce de Mitre y España", donde la empresa Aguas y Saneamientos (Aysa) estuvo trabajando con las cloacas.

Es difícil transitar por el área de Darwin y Penna
Es difícil transitar por el área de Darwin y Penna. Foto: Santiago Cichero / AFV

Esas fuentes oficiales agregaron que "una vez que esa obra esté habilitada la comuna llevará a cabo la puesta en valor de las arterias afectadas con el objetivo de mejorar las condiciones de transitabilidad".

Moira Reddel siente que vive en una zona "olvidada por la municipalidad". Dijo a LA NACION: "Es un desastre el estado de las calles. No se puede andar en auto, ya que hay que manejar zigzagueando para esquivar los baches. Los pocos arreglos que se hacen cada tanto no son de asfaltado, sino que rellenan los pozos con fresado que dejan las calles totalmente desniveladas".

Los remiendos en las calles de esa zona duran unos pocos días y vuelven a abrirse, coincidieron todas las partes consultadas.

Desde la comuna dijeron que para pavimentar la zona existe "una ordenanza del año 1973, vigente en la actualidad, que establece que los pavimentos deben ser abonados por los vecinos frentistas".

"En caso de que los vecinos quieran pavimentarlas, el municipio hace el proyecto sin cargo y da un listado de empresas inscriptas en la comuna especializadas en este tipo de obras. Luego, los vecinos deciden con quién ejecutarla, a su costo", se agregó.

Más quejas

El reclamo no es sólo por el mal estado de ciertas calles ubicadas entre España, Pedro de Mendoza, Húsares y Primera Junta, sino por la falta de obras que permitan, por ejemplo, que se escurra el agua de lluvia.

Consultadas al respecto, las fuentes afirmaron que el municipio "iniciará la construcción de un desagüe pluvial de 80 centímetros de diámetro en la calle Discépolo, entre Héroes de Malvinas y España, para eliminar la presencia de agua en superficie tanto en este cruce como en su zona de influencia".

Marta Picco, otra habitante del barrio, resaltó: "Con los impuestos que nos cobran no hay ningún derecho que las cosas no estén en condiciones". Hay quejas por deficiencias en la limpieza de plazas y espacios públicos. Reddel contó que los fines de semana "colapsa la mugre" en los alrededores de los bares y restaurantes.

También preocupan la desolación y la falta de mantenimiento de la estación San Isidro del Tren de la Costa. "Hace mucho que está así. Es horrible", confía una transeúnte a LA NACION.

Desde hace un tiempo, la ribera de ese municipio bonaerense comenzó a transformarse en un punto de encuentro nocturno en los alrededores de las calles Primera Junta y Tiscornia, pero el bullicio durante la madrugada de todos los días de la semana incomoda a algunos vecinos. "No puedo dormir. Estoy muy cansado. Hice el reclamo en Inspección General por ruidos molestos", explicó Raccone.

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