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Dos estilos distintos, el mismo compromiso

El trabajo por los más desfavorecidos marca a los elegidos por el Papa

Martes 21 de noviembre de 2017
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LA NACION

"Quiero ser un pastor entre los más pobres", dijo Jorge García Cuerva cuando ayer por la mañana lo llamaron de un medio digital de Lomas de Zamora, Eclesia, tras conocerse que el Papa lo había designado obispo auxiliar de esa diócesis del conurbano bonaerense.

"Prefiero no hablar en estos días. Más bien rezar", respondió a la nacion Gustavo Carrara, el segundo sacerdote que también será elevado al orden episcopal.

Con temperamentos diferentes, García Cuerva y Carrara comparten, sin embargo, un mismo estilo de vida cristiana: la entrega total a los más débiles y necesitados.

"Mi sacerdocio ha sido siempre en comunidades muy pobres, en villas de la diócesis de San Isidro; entonces quiero poder ser un pastor del Pueblo de Dios, especialmente entre los más pobres", insistió García Cuerva.

Carrara, por su parte, si bien pasó por parroquias de sectores medios o altos, lleva una década viviendo en villas de emergencia porteñas. Primero, en Villa Fátima y, desde 2009, en la 1-11-14 del Bajo Flores. Ya por entonces era muy querido y respetado por su jefe en la Iglesia, el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio.

De ahí que a poco de que Bergoglio fue elegido Papa, tal como informó la nacion en octubre de 2013, trascendió que Carrara sería el primer obispo elegido entre los curas villeros porteños, es decir, los que integraban el equipo de sacerdotes para la pastoral de las villas de emergencia de la arquidiócesis de Buenos Aires.

En esa ocasión fue otro miembro de ese equipo el elegido, Jorge Torres Carbonell, que es obispo auxiliar en Lomas de Zamora y será par de García Cuerva al acompañar al obispo, Jorge Lugones.

La designación de Carrara tiene una significación especial para la Iglesia porteña. Madre del Pueblo, en el Bajo Flores, de la que hasta ahora era titular, fue la primera capilla instalada en los 70 en un barrio de emergencia por los curas villeros pioneros -como Vernazza, Ricciardelli y Mugica- en convertirse en parroquia.

"Cada uno tiene una misión. La mía no es ser Ricciardelli ni Vernazza, sino ser Gustavo Carrara. No pretendo igualar, ni superar, ni competir. Creo que es Dios el que me ha puesto acá, más allá de la mediación concreta que puede ser el obispo", dijo alguna vez Carrara.

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