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Salud mental: no cede el debate por una iniciativa oficial para modificar la ley

Un argentino asumió la presidencia de la Federación Mundial para la Salud Mental, órgano consultivo de Naciones Unidas ,controversia. Especialistas discuten por las definiciones de esa norma; un argentino fue elegido al frente de un organismo mundial

Martes 21 de noviembre de 2017
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LA NACION

Un argentino dirige, ahora, la organización mundial que promueve la salud mental, en especial de las poblaciones vulnerables. Alberto Trimboli, doctor en Psicología y coordinador del Servicio de Adicciones del Hospital Álvarez, del barrio de Flores, asumió en la India la presidencia de la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH, por su sigla en inglés), órgano consultivo de las Naciones Unidas.

Alberto Trimboli
Alberto Trimboli.

Cuando una de cada 10 personas en el mundo está conviviendo con síntomas de ansiedad y depresión, cifra que trepa a una de cada cinco durante crisis o emergencias, la salud mental atrae la atención de entidades como el Banco Mundial, que analizan y proyectan el impacto de los trastornos en la productividad y los sistemas sanitarios.

Trimboli anticipa que entre sus objetivos al frente de la WFMH, durante dos años, está "trabajar para que todos los países promulguen leyes de salud mental muy parecidas a las de la Argentina y Trieste, donde comenzó la reforma de los sistemas de salud mental en el mundo. También sería muy importante la existencia de normas que creen organismos de control de esas leyes, independientes de cualquier organismo del Estado".

Lo dice cuando, en nuestro país, un nuevo proyecto de decreto reglamentario de la ley nacional de salud mental, que se promulgó hace siete años y reglamentó hace cinco, volvió a enfrentar posiciones. Trimboli integra el Órgano de Revisión (OR) de la ley 26.657, que monitorea el cumplimiento de la norma. Cuando el OR difundió en 2015 su primer informe sobre los centros de atención neuropsiquiátrica, dividió aguas entre especialistas. Los detractores afirmaron que el OR se había excedido en sus atribuciones al pasar por encima de las responsabilidades y las decisiones de los médicos tratantes, como publicó entonces la nacion. La OR se defendió: dijo que sus argumentos tenían en cuenta los tratados y la jurisprudencia sobre derechos humanos.

La semana pasada, el debate por la iniciativa oficial fechada el 15 de septiembre pasado volvió a tomar temperatura en una reunión en el Centro Cultural de la Cooperación con legisladores, gremios, agrupaciones estudiantiles y de derechos humanos, y familiares de usuarios que rechazan la modificación de la norma. En tanto, la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA) difundió una declaración en la que considera que "la propuesta de reglamentación es un avance que mejora" la ley "al dar precisiones indispensables que faltaban".

Así seguirá pasado mañana, a las 11, en la conferencia "Abordajes ambulatorios eficaces e internaciones posibles en el marco de la ley de salud mental y Adicciones N° 26.657", convocada por el diputado Héctor Gutiérrez (UCR-Cambiemos) en el Anexo de la Cámara de Diputados. Trimboli, que asumió su cargo en Nueva Delhi, durante el Congreso Mundial de Salud Mental, regresará para participar de la reunión.

-¿Qué mejoró la ley en la atención y el acceso a los servicios de salud mental?

-Mejoraron algunas cuestiones y empeoraron otras. Un cambio positivo, el más importante, es la creación del OR, que depende del Ministerio Público de la Defensa, integrado por tres organismos del Estado y tres organizaciones de la sociedad civil. Cualquier persona o profesional puede denunciar la violación de la ley, anónimamente. Otra mejoría tiene que ver con la Justicia: disminuyeron las derivaciones a los hospitales de tratamientos compulsivos e intervenciones judiciales en los tratamientos.

¿Qué complicó su aplicación?

-En cuanto a las internaciones, por cuestiones políticas en algunos casos y económicas en otros, se avanza muy lento. La ley dice que deben hacerse en hospitales generales, públicos o privados, y no en psiquiátricos o monovalentes. El cambio es muy importante: se le da al padecimiento mental lugar como a otra patología. Otro cambio, uno de los que menos se pusieron en marcha, es el artículo 4 de la ley, que se incluyó por la discriminación que sufren las personas con adicciones en los servicios de salud.

Entre los principales desafíos en salud mental en el país, Trimboli incluyó "trabajar mucho en la apertura de salas de internación en hospitales generales, en un cambio de mentalidad en cómo abordar las adicciones y en la creación de los dispositivos intermedios, como los hospitales de día, las casas de medio camino y las residencias asistidas".

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