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Little Italy en Palermo

Nuestros elegidos para disfrutar con un spritz en mano y la mesa llena de platillos italianos

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Martes 21 de noviembre de 2017 • 02:04

Desde que Palermo es Hollywood, esta es una zona de buenas osterías italianas. Antiguamente, una ostería era un tipo de bar donde los locales se reunían a beber; hoy en día, es un lugar de ambiente rústico donde se sirven algunos platos del día, anunciados en un cartel en la entrada. Algo así como un bistró en Francia o una taberna en el resto del mundo. En los últimos años, Palermo fue teniendo cada vez más ofertas de cocina italiana, sumando formatos y nuevas opciones en Palermo chico, Soho y hasta por los confines con Almagro.

Cantina & Mercato: Cucina Paradiso (Arévalo 1538)

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Una despensa gourmet se despliega por las paredes conformando una biblioteca de la italianidad con lo que más nos gusta de su gastronomía (sí, todo lo que nos traemos en la valija cuando viajamos a "la bota"). Salsa de peperoncino, pasta di sémola di grano duro, café, limoncello, amaretti, mostarda di cremona y hasta el libro Pura Pasta que lleva a Donato De Santis en su portada. En la heladera, listo para llevar, panna cotta, pastas frescas amasadas en casa (pappardelle al huevo, fettucini, orecchiette). Sobre el mostrador hay más: panettone, el clásico pan dulce con capa de almendra, y los cappellacci de zuca que están rellenado a mano. En este pequeño local sucede de todo, desde la colazione con una sfogliatella recién horneada a la lasaña a la boloñesa con masa verde que se sigue sirviendo hasta la medianoche. La carta es extensa y se amplifica con los platos del día: hoy hay fusilli al ferro con pulpo a la salentina. No toman reservas, solo hay que acercarse y armarse de paciencia hasta conseguir una mesa en este reducto inspirador.

Pizzería napolitana: San Paolo (Uriarte 1616)

"La famosa pizza es napolitana, no hay discusión", asegura Sofía Loren. Así piensa también

Maurizio de Rosa, un napolitano descendiente de tres generaciones de panaderos que aprendió el oficio de pizzaiolo de su tía Antonietta. Tras regentear De Rosa, Pierino, Celeste y Prova en Nueva York, Maurizio se muda a Buenos Aires e introduce la pizza napolitana en La Lucila con Partenope. Pasaron tres años exitosos hasta que abrió San Paolo en Palermo Soho. "El argentino es muy patriótico con su pizza, pero en realidad es un híbrido que surge entre los genoveses que llegaban y los gallegos que eran los dueños de los restaurantes." La verdadera pizza napolitana está hecha con una masa ligera que se estira a mano, no excede los 35 cm de diámetro, tiene un borde llamado cornicione y se cocina en horno a leña. "La pizza nace callejera, por eso es elástica, para poder doblarla y comerla de parado o caminando. Recién hacia el 1800 se empieza a comer con tomate, cuando llega de Perú, y años más tarde se suma la mozzarella", resume Maurizio. Para aprovechar: un Aperol Spritz + una porción de pizza rellena de escarola a $99.

Ristorante: Il Matterello (Gorriti 5102)

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Empezaron en La Boca, en la zona del antiguo puerto en la que se asentaban los inmigrantes italianos. Si te daba fiaca irte hasta la otra punta de la ciudad (donde funcionan desde 1993) a comer los mejores ravioles, ahora tienen una casona antigua de grandes ventanales y techo alto en una esquina de Palermo Soho. Su especialidad es la cocina del noroeste de Italia, lugar donde nació y creció Carmela Stagnaro antes de emigrar a la Argentina y de abrir este negocio que hoy está a cargo de sus hijos. Para empezar, lingua alla modena, de principal, fazzoletti de salmón a la crema o tortelli de verdura y queso a la manteca quemada y ajo. ¿El dulce? El postre della nonna o el famoso tiramisú. Un ambiente cálido que convoca a muchas familias. El dato: tienen un servicio de transfer al estacionamiento, muy práctico para los que vienen con niños y abuelos.

Trattoria moderna con bazar: La Alacena (Gascón 1401)

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Las masas son el corazón del restaurante de Julieta Oriolo: hay biscotti, crostata y hasta

pan sardo (llamado pergamino o carta de música porque es fino y crujiente) que arman con espárragos, habas, hierbabuena, queso y huevo de campo como antipasto del día. También preparan pan de olivas y toscano, al punto de que la panadería tomó vida propia y muchos vecinos vienen para llevarse un stiratto (la baguette tana) bajo el brazo. Hija de madre calabresa, el italiano es el idioma de la cocina para Julieta y en su compilado de recetas de la abuela saca a relucir platos menos conocidos como arancini -una croqueta siciliana-, gnudi al ragù bianco, rotolo de ricota y espinacas o garganelli hechos uno por uno y servidos con pesto. Sugerencia para el fin de semana: brunch italiano con fainá, salumería, crostini de hongos, duraznos asados y sabayón. Attenti: a la noche está cerrado. La vajilla es de diseño propio y está a la venta.

Bar de pastas: Il Quotidiano 2 (Ugarteche 3208)

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Abrió hace menos de un año en Recoleta y le fue tan bien que acaba de estrenar una segunda sede en Palermo Chico. De la pasta fatta a mano, unos spaghetti alla carbonara o lasaña. La sugerencia del chef, tagliolini con tomate y albahaca: "Son los mejores fideos con tuco que te vas a comer en tu vida, se terminan con manteca y parmesano. Lo que me gusta de la gastronomía italiana es que algunos platos son sólo tres ingredientes, pero tienen que ser los mejores". A la hora del aperitivo, las mesitas en la vereda del boulevard se van llenando de Spritz y antipasti de aceitunas marinadas, grisín envuelto en prosciutto, bocconcinos, gnocco frito. Imposible no tentarse y seguir probando alguna entrada, como un carpaccio de salmón o una piadina romañola: una masa redonda con deliciosos rellenos, típica de la región Emilia-Romagna. Hay helado de mascarpone.

Café: Bella Italia (República Árabe Siria 3285)

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La panera que llega a la mesa desborda de galletas con queso, focaccia y ciabatta, perfecta para acompañar una mortadela con pistacho o el jamón crudo con parmesano. Hace 22 años que este proyecto de dos hermanos trae tradición italiana. Paola Lena está a cargo del Salón, Gustavo en la cocina: "Para nosotros se trata de valorar el producto. No tiene que ver con cuán groso seas, si no con cuán honesto. Ahora, por ejemplo, es la época de las flores de zucchini, un clásico de la cocina italiana que preparamos en tempura, rellenas de burrata". También las usan para decorar el risotto de langostinos, mejillones y azafrán con un toque delicado y colorido.

Este verano aprovechá la #TemporadaSpritz: En estos locales y 300 bares y restaurantes más de Buenos Aires, Mar del Plata, Rosario, Córdoba, Mendoza, cada jueves cuando pidas un Aperol Spritz te llevás su copón de regalo.

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