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Científicos argentinos baten récords en clonación de caballos

Con tecnología desarrollada en el país, lograron 12 clones sanos de una misma yegua y en una misma camada; la compañía biotecnológica que lleva adelante la iniciativa ya es la primera del mundo por su productividad

Martes 21 de noviembre de 2017 • 11:32
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LA NACION
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Los ocho clones de Virolita
Los ocho clones de Virolita. Foto: Belén Sammartino

Imperial es una de las yeguas más preciadas del polo local. Hace algunos años, hubiera envejecido dejando sus dotes superlativas relegadas al recuerdo. Pero gracias a técnicas puestas a punto en el país, hoy se multiplicó en 12 copias idénticas. Aunque tienen apenas semanas de vida, ya se advierte en ellas el mismo porte, las mismas inusuales condiciones genéticas que hicieron de la iniciadora del linaje un ejemplar extraordinario.

El logro fue posible gracias a avances tecnológicos desarrollados por el equipo científico de la compañía Kheiron, un emprendimiento radicado en el Parque Empresarial Austral, en Pilar, que en cuatro años generó 90 equinos clonados, y que pronto llegará al centenar. Con estos números ya es la primera compañía mundial en productividad, y segunda en producción acumulada después de la norteamericana ViaGen, creada hace 15 años, aunque esta última no publica sus resultados en revistas científicas. Esta notable performance se suma a una estela de éxitos iniciados con el primer bovino clonado por la compañía BioSidus y continuados por diferentes grupos locales.

"Kheiron es una empresa de capitales nacionales, con know how 100% argentino -se enorgullece Daniel Sammartino, su principal accionista y emprendedor que luego de ser vicepresidente ejecutivo de Techint se lanzó al mundo de las startups-. De alguna manera, la biotecnología me encontró a mí. Vinieron a verme con el proyecto de clonación y me cautivó. Instalamos un laboratorio de nivel internacional y eso nos condujo a otros múltiples proyectos: hicimos una empresa boutique de cría de caballos de polo, un laboratorio de fertilización in vitro para bovinos, desarrollamos una progesterona [la hormona sexual que segrega el ovario femenino y la placenta, y que tiene la función de preparar el útero para la recepción del huevo fecundado] inyectable y de liberación controlada que ya llevamos a patentar a los Estados Unidos y que exportaremos a todo el mundo... Y lo fascinante es que todo lo hacemos desde cero, con científicos argentinos y tecnología desarrollada en el país, sin adquirir ninguna licencia."

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La camada obtenida de Imperial, de Bautista Heguy, supera un anterior récord de 2016, con ocho clones obtenidos de la yegua Virolita, de Agustín Merlos. Pero aunque en este caso la cantidad de réplicas sorprende, para Gabriel Vichera, director científico de la compañía, lo más importante no es el número de yeguas que se obtuvo de la misma línea celular, sino el método utilizado, que mejora notoriamente el proceso de clonación.

"Clonar ratones es muy fácil, vacas es bastante fácil, los caballos deben estar entre los más difíciles -explica el investigador formado en la Universidad Nacional de San Martín y en la UBA, donde hizo su doctorado bajo la dirección de Daniel Salamone-. Lo novedoso de nuestro procedimiento es que, en lugar de emplear fibroblastos [células de piel], estamos utilizando células madre de médula ósea, que tienen mucha más capacidad de reprogramación. Así, uno puede generar más clones nacidos viables y con una «sanidad» mucho mayor que con otro tipo celular."

La tecnología es 100% nacional
La tecnología es 100% nacional.

El paper que da cuenta de este avance ya fue enviado y aceptado para su publicación en la revista Cloning and stem cells: advances and applications. "Es la primera vez que se publican clones equinos con células mesenquimales de médula ósea -dice Vichera, que además acaba de coronarse subcampeón nacional de arquería-. Lo normal, según la literatura científica, es que el 50% de los equinos nacidos por clonación tengan algún problema. Nosotros obtuvimos un 95% de «sanidad»: es decir, que las yeguas nacieron totalmente normales. No tuvieron ninguna de las patologías asociadas con los clones (retracción en las patas, síndrome de mala adaptación, cordón umbilical engrosado). Duplicamos la productividad. Y hay que tener en cuenta que hasta en los nacimientos naturales de potrillos se dan defectos..."

Según el científico, la tecnología empleada nació precisamente en el laboratorio de Salamone, en la Facultad de Agronomía de la UBA, pero su equipo luego la optimizó. "En caballos siempre la técnica es un poquito más compleja -confirma este pionero de la clonación en el país y próximo presidente de la Sociedad Internacional de Transferencia Embrionaria, que no participa de este proyecto-. No creo que haya muchos ejemplos de tanta producción. Están trabajando muy bien y usando células más indiferenciadas, con potencialidad de formar más tejidos, una técnica más eficiente. Es un avance importante. Lo atractivo de todo esto es que la Argentina es un país en el que la clonación de equinos alcanzó una estatura comercial porque los propios usuarios la promovieron, algo que no pasó con las vacas. Hay equipos completos de polo formados por clones. En este caso, lo que me encanta del trabajo de Kheiron es que constituye un ejemplo de cómo un doctor formado en universidades nacionales puede ir a la industria y revelar su capacidad de innovar", asegura.

Aplicada a la preservación de yeguas de alto valor, la clonación permite multiplicar su capacidad para producir embriones (ya que de modo natural no quedan preñadas durante la temporada de polo), permite experimentar con distintos padrillos, generar copias de caballos que perdieron su capacidad reproductiva por castración o preservar la genética de caballos ya muertos. Por otro lado, se pueden generar crías desde que inician su edad reproductiva, a los tres años, porque ya se sabe que poseen un potencial genético superlativo. "Esta tecnología ofrece nuevas oportunidades de mejora en la evolución genética", destaca Sammartino.

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