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En The Sinner sólo hay una certeza: las apariencias engañan

Miércoles 22 de noviembre de 2017
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The Sinner (Estados Unidos, 2017) / Creada por: Derek Simonds / Elenco: Jessica Biel, Bill Pullman, Christopher Abbott, Jacob Pitts, Dohn Noorwood, Eric Todd, Abby Miller / Disponible en: Netflix / Nuestra opinión: muy buena

Jessica Biel y un crimen sin motivo
Jessica Biel y un crimen sin motivo. Foto: LA NACION

The Sinner es un extenso relato construido a partir de la inversión de las apariencias. Mientras todo lo que ocurre en el primer episodio parece enviarnos en una dirección, la aparición de cada pieza de un inquieto y opaco rompecabezas nos conducirá pacientemente por los caminos más impensados. Creada por Derek Simonds, protagonizada y producida por Jessica Biel y disponible desde hace unas semanas en Netflix , la historia de Cora Tanetti comienza con una postal tan ideal como perturbadora. Una tarde de playa, una música familiar, un crimen inexplicable. ¿Por qué una madre que pela una fruta para su hijo, sentada plácidamente en la arena, de pronto asesina a un desconocido de siete puñaladas? ¿Qué hay detrás del desconcierto de esa violencia fugaz y devastadora?

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El crimen sin motivo fue el epicentro de toda la literatura criminal del enigma, concentrada en el delito como lo otro de la razón y en la investigación como la resolución de un problema matemático. Así, el detective solo tenía que descubrir el cómo para llegar al porqué. The Sinner desmonta esas constantes del género al presentar el asesinato a la vista de todo el mundo y sugerirnos que toda posible explicación de lo evidente se encuentra siempre en el interior de la mente. Como sucedía en la Psicosis de Hitchcock, el centro del relato y su protagonista se convierten en una caja de resonancia de recuerdos dispersos y culpas arraigadas. Si hay algo en lo que triunfan Simonds y sus guionistas es en retener la atención del espectador sobre cada avance en ese descubrimiento. Y lo hacen con inteligencia y un gran control de la narración, aunque a veces caigan en la tentación de sobrecargar la imaginería católica de pecados y pecadores.

Prisionera real por el crimen y espiritual por sus olvidos, Cora se adentra en el misterio de la motivación a partir de la alternancia temporal. El flashback (recurso que ya parecía agotado por las series desde los tiempos de Lost) encuentra un nuevo sentido: bajo la apariencia de un mosaico de imágenes, se combinan hechos ciertos y fabulados, tiñendo toda certeza de la incertidumbre de la representación. Es que antes que Cora habrá otra mente dispuesta a descubrir la verdad: la del también pecador Harry Ambrose. El ya veterano Bill Pullman dota a su detective de la misma pulsión inconsciente por la expiación que lo hace perfecto para esa misión tan obsesiva como redentoria.

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