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Momento crítico: River no superó el mazazo anímico y llega preocupado a fin de año

Sin la Libertadores y con seis fechas seguidas sin ganar en el torneo local, no puede romper la barrera de negatividad en la que entró tras caer contra Lanús; la final de la Copa Argentina es un consuelo menor

Miércoles 22 de noviembre de 2017
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PARA LA NACION
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Marcelo Gallardo busca recomponer al plantel
Marcelo Gallardo busca recomponer al plantel. Foto: FotoBAIRES

Más de 200 pasajes a Porto Alegre reservados. En el entretiempo del partido ante Lanús, con el marcador 2 a 1 a favor de River y con la serie con un global de 3 a 1, decenas de hinchas de River hicieron sus reservas on line para viajar a la revancha de la final de la Copa Libertadores, ante Gremio en Brasil. Todavía faltaban 45 minutos en La Fortaleza y el desquite de las semifinales en Brasil, luego del 3-0 de Gremio sobre Barcelona en el choque de ida, en Guayaquil. Sin embargo, los finalistas de la Libertadores parecían cantados y no pocos hinchas de River buscaban el modo de reducir costos para acompañar al equipo.

Pero River bajó la guardia como nunca antes durante el ciclo de Marcelo Gallardo y Lanús le dio forma acaso a la mayor epopeya de su historia. A esa piña de Tyson al mentón le siguió la caída en el Superclásico como local. Así, el noviembre soñado con la posibilidad de ir a Abu Dhabi a jugar el Mundial de Clubes, se transformó poco menos que en un suplicio: a la final de la Libertadores la verá por TV y el equipo llega a las últimas tres fechas de la Superliga preocupado y con un consuelo más bien menor como objetivo: la final de la Copa Argentina ante Atlético Tucumán, que se jugaría el sábado 9 de diciembre a las 19.15, en Mendoza.

Ante Unión , desde las 19.15 en el Monumental, River buscará cortar una racha de seis partidos sin victorias en la Superliga: tres empates y tres derrotas, estas últimas tres en fila ante Talleres, Boca e Independiente. Ahora bien, ¿cuáles son los motivos por los que resignó tanto terreno en el campeonato local, al punto de que el equipo entrega la sensación de que lo mejor que podría pasarle es que llegue el cierre del año?

"Estamos ligando mal. Atravesamos una racha negativa y eso compromete el funcionamiento del equipo y hace que juguemos en desventaja. Hay que pasar este momento de negatividad que está en el aire, en algún momento lo vamos a tener que cortar, nos viene jugando muy en contra. Tenemos que parar con esta mala racha", afirma Gallardo, quien de reojo ya comienza a mirar hacia 2018: ya anunció que quiere seguir en el cargo independientemente de quién gane en las elecciones del 3 de diciembre.

La sensación es que River nunca logró recuperarse del mazazo que significó la eliminación copera ante Lanús. A eso hay que sumarle el flojo nivel de varios jugadores, como el suspendido Lux, quien será reemplazado por Bologna (Batalla irá al banco); como Maidana y Pinola, cuyos rendimientos actuales desmienten a quienes los consideraban la dupla de centrales más cotizada del medio local; como Casco, uno de los más cuestionados por los hinchas; como Auzqui, cuyos aportes positivos se cuentan con los dedos de una mano; o como Rojas, que en el último tiempo dejó de ser el socio ideal de Ponzio para darle equilibrio al equipo y se lo nota como si estuviera falto de confianza.

Además, a River le cuesta una enormidad mantener el cero en su arco y encima se volvió bastante inocente: en el último mes le hicieron goles que a aquella defensa campeona de la Sudamericana 2014 y de la Libertadores 2015, integrada por Mercado, Maidana, Ramiro Funes Mori y Vangioni, jamás le hubieran anotado. Una rareza en su historia, hoy el equipo tiene más goles en contra (13) que a favor (12) en 9 fechas de la Superliga, con 3 victorias, 3 empates y 3 traspiés.

Consciente de que a lo largo de su ciclo el equipo respondió mejor en los duelos mano a mano, esos de pierde, paga, Gallardo realiza enormes esfuerzos por lograr que sus dirigidos se enfoquen con la misma mentalidad en la Superliga. A juzgar por los resultados, es algo que aún no puede conseguir, con el dato agregado de que una de las cuentas pendientes del Muñeco es lograr un título de liga. River consiguió apenas 12 puntos sobre 27 posibles en el torneo doméstico y está ubicado en el puesto 16° entre 28 equipos. "Hay que afrontar este mal momento, ponerle el pecho y hacernos responsables. Pero para el final de la Superliga falta mucho y vamos a hacer todo el esfuerzo para descontar los puntos que nos separan de los de arriba", afirma Gallardo, deseoso de contar para 2018 con al menos cuatro refuerzos: un mediocampista por derecha, un volante central y dos delanteros. ¿Y otro arquero? Los dirigentes juran que le ratificará la confianza a Lux. El tiempo dirá.

En el aspecto ofensivo, Scocco suele jugar como único delantero definido y por lo general se nota que le falta compañía. Porque es cierto que Gallardo utiliza seguido a Auzqui, De La Cruz y el Pity Martínez detrás del goleador, pero son pocas las veces en las que se ve a River con más de cuatro jugadores en el área rival: el equipo no ataca en bloque como pretende su técnico. La pelota parada, que durante la obtención de la Sudamericana 2014 se transformó en una de las principales armas de ataque, hace rato que dejó de tener aquella preponderancia. Un ejemplo claro: el sábado, en la caída ante Independiente por 1 a 0, River dispuso de 13 a favor y las desaprovechó a todas: dos remates se fueron por encima del travesaño y los once centros que cayeron en el área rival no fueron cabeceados ni conectados por ninguno de sus jugadores.

Doce puntos debajo de Boca, River tiene la necesidad de encadenar una racha ganadora como para avisar que no lo den por descartado en la lucha por el título. Ponzio, el capitán, desdramatiza la situación: "Tenemos que seguir trabajando con la confianza de que las cosas se van a revertir. Es una situación que no estamos acostumbrados a vivir, pero debemos hacernos fuertes para salir".

Antes de las vacaciones, enfrentará a Unión, a Newell's (el domingo en el Monumental) y a Gimnasia y Esgrima (el 3 de diciembre, en La Plata). Por ahora, la distancia que le sacó Boca parece muy difícil de descontar, con el agravante de que no volverán a enfrentarse. Por lo pronto, ante Unión procurará salir de esa dinámica negativa que lo tiene atrapado en la Superliga.

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