Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Llegó la hora clave para Lanús: primera medida para saber si da talla de campeón de la Copa Libertadores

El club granate, que jugó en la tercera categoría del fútbol argentino en los '70, empieza la búsqueda, ante Gremio, del mayor tesoro del continente; lo hecho ante River es un estímulo

Miércoles 22 de noviembre de 2017
SEGUIR
LA NACION
0
Lautaro Acosta y José Sand, muy cerca de la Copa
Lautaro Acosta y José Sand, muy cerca de la Copa. Foto: Sebastián Domenech

PORTO ALEGRE.- Aquella semifinal contra River dejó de ser para Lanús el partido más importante de su historia, para transformarse en el más inolvidable, porque ahora está a las puertas de otros dos más valiosos todavía. Nada menos que la serie que lo puede consagrar por primera vez campeón de la Copa Libertadores. Es un trofeo que divide aguas en la existencia de quienes lo obtuvieron. Deja una huella indeleble en todos. Basta con repasar lo que representó para cada equipo argentino que lo levantó. Racing se ufana de haber sido el primer campeón de nuestro país. Independiente, de haberse erigido en el Rey de Copas; Boca, en la amenaza más seria para Independiente; Estudiantes, el primero que sin ser grande se anticipó a otros que debieron trajinar largos años más besar la gloria, como River y San Lorenzo; Argentinos, la proeza del equipo chico con un juego grandioso; Vélez, una obra de Carlos Bianchi.

Ahora es Lanús, ante Gremio, el que quiere sumarse a esa lista. Tiene una Conmebol, una Copa Sudamericana, dos títulos locales, ganó las últimas tres finales que disputó al mando de Jorge Almirón, es un club de un sostenido crecimiento social y futbolístico luego de haber dado con los huesos en la tercera categoría del fútbol argentino en la década del 70. Todo ese tesoro, por preciado que sea, se enriquecerá con una Libertadores. "Es ahora", se repite en el campamento granate. Porque algunos pensaban que nunca iban a disputar esta definición continental y otros tantos (Sand, Román Martínez, Velázquez) están seguros de que el futuro no los volverá a poner en una situación similar. Y es ahora porque, en el presupuesto que había hecho el presidente Nicolás Russo, se había planteado llegar a las semifinales. El paso más que se dio no implica conformismo, sino expectativa y ambición por hacer cumbre como nunca antes. Russo elevó el listón: "De los segundos nadie se acuerda".

Lo realizado ante River (cuatro goles en menos de 25 minutos para revertir una serie que estaba perdida) se asume en Lanús como un estímulo, no como un modelo por seguir. No se puede vivir siempre a expensas de un milagro, de lo heroico. En realidad, el equipo está muy bien ejercitado en correr de atrás. ¿Cómo empezó en la Copa, allá por la primera quincena de marzo? Con una derrota 1-0 ante Nacional en Montevideo. Ocho meses después, de aquella formación se repetirán esta noche 10 apellidos, con la excepción de García Guerreño por Herrera. Luego, la etapa de grupos se la adjudicó con cierta comodidad, con un puntaje que se incrementó por las tres unidades que le dio la Conmebol por la mala inclusión de un jugador de Chapecoense, que había ganado 1-0 en la Fortaleza. Esa cosecha de 13 puntos le permitió definir de local todos los play-off, con victorias ante The Strongest, San Lorenzo y River.

Lanús agradece este nuevo formato de competencia a lo largo del año calendario. Le permitió recuperar jugadores, no sobrecargarlos. Que se sepa de memoria la formación habla de un equipo consolidado, que encontró sus piezas, pero también de lo corta que es la nómina, de la escasez de un recambio que permita mantener el nivel. Futbolísticamente, este Lanús es menos que el que hace un año y medio bailó a San Lorenzo en el Monumental. Es cierto, ya no están el sólido zaguero paraguayo Gómez ni esa culebra indetectable que es Miguel Almirón. Pero también bajaron su rendimiento el lateral Gómez y Román Martínez.

Fue resignando presencia y volumen de juego, causas que en el Nuevo Gasómetro y en el Monumental lo llevaron a arrinconarse en su campo. Algunos jugadores hicieron autocrítica y no disimularon el pudor por apenas haber pateado al arco. Faltó esa grandeza que se le despertó de local. El presidente Russo, sin querer sonar como un entrometido, le dejó una demanda a su director técnico: "Le dije a Almirón: A ver si ganamos o sacamos un buen resultado en Brasil para no tener que sufrir de local".

El optimismo del Laucha Acosta, una de las figuras de Lanús, en la llegada del equipo al estadio de Gremio
El optimismo del Laucha Acosta, una de las figuras de Lanús, en la llegada del equipo al estadio de Gremio. Foto: Reuters

El pedido de Russo no es de fácil cumplimiento. Lucas Pratto, delantero de San Pablo, explicó qué clase de oposición es Gremio: "De local te presiona mucho y de visitante sabe jugar. Para mí es el mejor del Brasileirao, aunque el campeón fue Corinthians". De visitante, últimamente no se vio la mejor versión de Lanús. También dejó constancia de que por adversa que haya sido la ida, se reservó la última palabra para la Fortaleza. Ahí es donde se definirá todo y donde se cantó por un equipo que se está curtiendo para ser campeón.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas