Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Spike Lee, en Netflix: su heroína feminista reconquista las calles de Brooklyn

La protagonista de su film debut, She's Gotta Have It, regresa en una serie de la plataforma que escenifica los cambios sociales de los últimos treinta años

Cleo Anthony y DeWanda Wise buscan el amor en todos los sitios incorrectos de un barrio neoyorquino ahora dominado por los hipsters
Cleo Anthony y DeWanda Wise buscan el amor en todos los sitios incorrectos de un barrio neoyorquino ahora dominado por los hipsters. Foto: Netflix
Jueves 23 de noviembre de 2017
SEGUIR
PARA LA NACION
0

En los treinta años que han transcurrido desde el estreno de She's Gotta Have It, las cosas han cambiado mucho. Ya no cuesta tanto encontrar una ficción televisiva protagonizada por una mujer como la Nola Darling de Spike Lee , convencida de que la monogamia no debería ser considerada ni siquiera una remota posibilidad.

En aquel debut de 1986, que vale la pena revisar ahora -porque su osadía formal y su inusual sentido del humor para lidiar con temas espinosos ya revelaban que había ahí un gran cineasta en ciernes-, Nola, la memorable protagonista del film (interpretada por Tracy Camilla Johns), abría el fuego hablando a cámara para exponer el dilema fundamental de su vida: cómo ser, en su época, una mujer libre, independiente y capaz de resistirse a la dominación masculina.

De ahí en más, la película, filmada en apenas doce días con deliberada desprolijidad en un granulado blanco y negro, se dedicaba a registrar el tiempo que Nola pasaba con sus tres amantes: uno romántico, poético y excesivamente posesivo; otro ridículamente frívolo y narcisista, y, por fin, el más entrañable de todos, un petiso pendenciero y narcisista, amante del básquetbol y el hip hop, que Spike Lee se reservó para interpretar.

Hoy, Netflix estrenará la serie que el propio Lee dirige, diez capítulos que amplifican lo que sucedía en aquellos estimulantes 84 minutos de la historia original sin apelar a la mirada nostálgica y que, sobre todo, abren el juego a la mirada femenina. Aun aceptando que la sociedad estadounidense es hoy, en muchos terrenos, más progresista que en los años 80, Nola (aquí DeWanda Wise) sigue sufriendo con el imperio de una cultura marcada por nociones machistas que la amenazan tanto como la fatal suba de alquileres de Brooklyn.

Las razones de este regreso sobre el pasado, para resignificarlo o bien tomarlo como simple punto de partida de algo nuevo, hay que buscarlas en la vida de Lee: fue su esposa, Tonya Lewis Lee, quien impulsó la idea, se erigió en su productora ejecutiva e influyó decisivamente para que se incluyeran algunos puntos de vista femeninos en las situaciones que vive la protagonista. Sería extraño no hacerlo: series como Being Mary Jane, Insecure y Scandal tienen protagonistas afroamericanas que manejan su sexualidad con una libertad y sin traumas.

El director, en plena tarea de filmación en Nueva York
El director, en plena tarea de filmación en Nueva York. Foto: Netflix

Hay mucho sexo en la serie, como también lo había en la película. Desapareció, eso sí, una escena de violación que en su momento encendió polémicas y de la que el realizador es ahora muy crítico. Allí había también una secuencia memorable que reunía una generosa variedad de esos asaltos verbales que las mujeres suelen sufrir en la vía pública, proferidos por un catálogo de personajes desternillante. "Eso no cambió -sostiene Lee-. Por eso lo mantuve. Incluso esas agresiones se han multiplicado, gracias a Instagram, Snapchat, Tinder, ese tipo de basuras".

Pero la sexualidad no es lo que define la personalidad de Nola Darling. Es apenas uno de los aspectos que la conforman y que inciden en su temperamento, cruza de valentía, carisma, vulnerabilidad y confianza en sí misma. En una producción de buen presupuesto y rodada a lo largo de 60 días -cinco veces más de lo que demandó la película-, Nola es retratada también como artista rebelde y politizada que no se siente del todo integrada en el aburguesado Fort Greene, uno de los sectores más remozados de lo que Spike suele denominar "la República de Brooklyn". Justamente, el director incorporó el cambio dramático que experimentó ese barrio en términos de diseño urbano. En ese nuevo contexto se mueve Nola. Y Spike sabe cómo filmarlo.

Una de las decisiones más importantes que tomó Spike fue la de la elección de la nueva protagonista. En un casting al que se presentaron unas cuantas actrices con más currículum que ella, DeWanda Wise fue seleccionada por una serie de cualidades que él observó: "Sensibilidad, hambre, vivacidad, humor, fortaleza, intrepidez", enumeró. Otras alteraciones afectan a los personajes masculinos: el persistente James Overstreet, que parecía el candidato sentimental más estable, ahora está casado, y el inefable Mars ya no es un jovencito, sino un b-boy puertorriqueño, furor en las redes sociales. Lo que Lee sí asegura haber conservado es la impronta cinematográfica.

El aporte de las mujeres (cuatro en un equipo de ocho) en el guión fue crucial: Nola Darling es la primera heroína feminista de Spike Lee, que más de una vez fue señalado como misógino. Advertido de esas resistencias, Spike afirmó que "ahora hay más mujeres como Nola, que pueden hacer malabares con tres relaciones, pero la forma en que se las juzga no ha cambiado". Y también expandió el universo sexual de la ficción más allá de su protagonista: presta mucha atención a los cuerpos de personajes negros constantemente explotados, agredidos verbalmente y amenazados por una fuerza policial racista. En ese mapa complicado vive Nola Darling, consciente y alertada por el proceso de desarrollo aplastante y conquista por parte de un ejército de nuevos ricos -encarnados en ciclos de talante progresista como Girls y Master of None- que viven reconcentrados en sus neurosis individuales.

cerrar

El sonido de una ciudad dentro de otra

La banda sonora de la película She's Gotta Have It fue compuesta y ejecutada por Bill Lee, el papá de Spike. La relación de trabajo se mantuvo en los cuatro primeros films del director, pero se cortó abruptamente luego de una discusión por dinero que tenía otro trasfondo: el cineasta nunca terminó de aceptar que su padre se casara con una mujer blanca, Susan Kaplan. Fiebre de amor y locura (1991), de hecho, es un claro pase de factura que hizo enojar mucho a Bill. Para la música de la serie, Spike prefirió dejar de lado los favores familiares y recurrió a una gama variada de artistas negros de diferentes generaciones: The Roots, Cody ChesnuTT, Maxwell, The Isley Brothers, Sade, Kali Uchis y Miles Davis, entre otros.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas