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Ágatha Ruiz de la Prada, la amiguera

La diseñadora visitó Buenos Aires para asistir al Six O'Clock Tea, y tras bambalinas, se sinceró sobre la importancia de los amigos (humanos y perros) y su pasión por la lectura y el mundo de las artes

Miércoles 22 de noviembre de 2017 • 20:48
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Ágatha Ruiz de la Prada, la ocióloga experta de la semana
Ágatha Ruiz de la Prada, la ocióloga experta de la semana.

Estamos en vísperas de la vigésimo sexta edición del Six O'Clock Tea, y Ágatha Ruiz de la Prada es la invitada internacional en el evento que va cobrando vida en la residencia del embajador de España. Este té y desfile anual, creación de Carminne Dodero, será a beneficio de la Fundación España para el programa de Adultos Mayores. La consagrada diseñadora madrileña presentará en este marco su última colección y, entre maquilladores, chefs y niños que se acercan a saludarla, es pura sonrisa.

"Es importante tener ocio porque, si no, no recargas las pilas. El tiempo libre es sagrado, casi lo considero parte de mi trabajo. Yo vengo de una familia en la que el tiempo libre es como una especie de religión", declara Ágatha. "Lo que más me gusta del mundo, en mis ratos libres, es leer. Una vez viajé en avión sin un libro y creí que me faltaba la respiración, no puedo vivir sin uno a mano. Es una cosa de mi familia", cuenta sobre su afán por la lectura, que también perpetuó en sus hijos, ambos acérrimos lectores. "Lo bueno es que, con Tristán y Cósima, estamos ahí, cada uno con su librito", dice sobre su dinámica familiar habitual. "Yo leo y voy olvidando, no es una lectura en la que reinvierto", comenta. Que quede claro que es por puro placer.

"Otra cosa que me chifla son los amigos, siempre me han parecido lo más importante del mundo, y especialmente este año, ha sido bestial", dice respecto de sus amistades, que atesora. Todos los días invita gente a comer a su casa, estar sola no es una opción. "Tampoco me he ido nunca a un restaurante sola, o a un viaje", confiesa. "Y luego, son muy importantes los animales. Los que más: ¡los perros! Creo que los perros son antiestrés total", explica la diseñadora, que tiene muchísimos compañeros caninos entre su casa madrileña y su campo, donde también le encanta pasar los fines de semana, si es que no le toca trabajar.

"Hay dos cosas que me encantan: mirar el mar en verano y mirar el fuego en invierno", explica sobre los placeres que más disfruta durante sus vacaciones. De todos modos, su agenda laboral es tan viajera que no suele elegir destinos lejanos para descansar. En cambio, se instala durante sus vacaciones en Mallorca, donde puede disfrutar del mar y el fuego y relajarse un poco. "En verano, estoy dos meses en Mallorca y descanso muchísimo, aunque no se me escapa ningún mail, estoy totalmente conectada y no paro desde las ocho de la mañana", cuenta. "Por lo general, solo viajaba por trabajo. Ahora estoy empezando a hacerlo un poquito más por placer", reflexiona.

"Me encanta el mundo del arte. No puedo vivir si no me veo en una semana ocho o diez exposiciones", cuenta sobre esta, su adicción cultural. Al preguntarle por el cine, responde llanamente: "Es que si ves películas, no lees". ¿Televisión? No sabe prenderla.

Ping Pong

¿Algo que tus hijos heredaron de vos? Creo que mucho. Ahora, por ejemplo, están trabajando conmigo y para mí está siendo una maravilla.

¿Un viaje pendiente? Hay sitios que no conozco y a los que me gustaría ir, como San Petersburgo. Pero, vamos, ¡ya conozco muchísimo! Nunca pensé que iba a conocer tantos sitios. De acá me voy a Madrid, a París, a México, a Colombia y Aruba. Y eso es poco para lo que me muevo. En verano solamente viajo una vez y precisamente a Argentina.

¿Un libro favorito? Proust, En busca del tiempo perdido.

¿Una profesión frustrada? Estoy bastante contenta con mi profesión, pero siempre digo que habría sido psiquiatra, también pintora. Y, sobre todo, soy una arquitecta frustrada. Todos en mi familia eran arquitectos y tendría que haberlo sido también, pero era muy mala estudiante.

¿Algo que coleccionás? Nada, porque mi padre era coleccionista y los coleccionistas están locos. Mi padre se obsesionaba con las cosas. Yo no tengo cosas de valor, para mí lo que vale son los amigos, los hijos y los perros.

¿El mejor regalo que te hicieron? ¡Un perro! Una Navidad me regalaron un dálmata, se llamaba Punto. Luego vino otro que se llamaba Com y en un momento tuve a Simba, Rex, Punto y Com. Tengo muchos perros, me encantan.

¿Tu lugar en el mundo? Bueno, pues creo que, al final, donde te has criado siempre termina siendo tu lugar en el mundo. Voy a sitios que me encantan y maravillan, pero siempre vuelvo a mi país. A Madrid vuelvo todo el tiempo, de hecho, vivo a seis manzanas de donde vivía de pequeña y a dos de donde viví el resto de mi vida. Veraneo en el mismo sitio en que veraneaba de pequeña y voy al campo a un sitio que visité por primera vez cuando tenía un mes de vida. Así que parece que, al final, ¡no me he ido a ningún lado!

¿Un recuerdo lindo de tu infancia? Miles, lo pasaba bomba de pequeña. Me gustaba todo menos el colegio.

¿Algo de lo que estás orgullosa? Bueno, poco a poco, estoy bastante orgullosa de todo lo que logré y lo que tengo.

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