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Cinco lugares pop y bizarros de Tokio

Domingo 26 de noviembre de 2017
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PARA LA NACION
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1 Shinjuku. Cita con Godzilla

El monstruo domina de manera recurrente el cine bizarro japonés con una treintena de películas presentadas desde 1954. Esta abundante producción se plasma en citas por varios rincones de Tokio. El nombre nipón del pesadillesco lagarto es Gojira, una contracción de gorira (gorila) y kujira (ballena). Su estatua oficial está frente al Hibiya Chanter, cuya plaza es la versión tokiota del Hollywood Walk of Fame. Hay otra de acceso menos fácil, en la entrada de los Toho Studios, su verdadera cuna. Queda en la periferia oriental de la ciudad, pasando el famoso distrito de Shibuya. Con un poco de paciencia y diplomacia, se puede conseguir la autorización de los guardias para pasar rápido y sacar una foto. El Rey de los Monstruos (así se llamaba una de las primeras películas) cobra su plena dimensión en Shinjuku. Su enorme cabeza aparece por encima de la terraza del Hotel Gracery. Cada día y a cada hora, entre las 12 y las 20, gruñe y escupe una nube de gas.

2 Mitaka. El museo de Miyazaki

Nausicaä, Totoro, Kiki, la princesa Mononoké, Chihiro y muchos otros nacieron en Mitaka, en un lejano suburbio de Tokio. Allí están instalados los estudios Ghibli, que en el año 2001 abrieron un parque museo para sus admiradores. Se llega de todo el mundo y la demanda es tan fuerte que hay que comprar las entradas por adelantado (por lo general semanas o meses antes). La visita está organizada en tres exposiciones. Dos son permanentes y muestran cómo se fabrica un dibujo animado y cómo es el taller de un dibujante. Esta parte se completa con la proyección de uno de los cortometrajes especialmente producidos para el museo. La tercera muestra cambia cada año y está dedicada a obras, creadores o estudios. Las hubo por ejemplo sobre Pixar, sobre la serie animada Heidi, sobre el animador francés Michel Ocelot o sobre el taller británico Aardman (que produce Wallace y Groomit). Como es difícil conseguir la entrada, no se deja el museo fácilmente. Luego de las exposiciones los visitantes estiran el día entre la tienda de libros, la boutique de suvenires, el café, la sala de juegos para los chicos y los jardines.

3 Akihabara. En La ciudad eléctrica

Es una de las postales de Tokio: un barrio que nunca duerme y brilla de luces y neones hasta donde lleve la vista en medio de una selva de torres y puentes. Es el mundo geek por excelencia. Sobre la avenida principal están las grandes tiendas de los gigantes de la electrónica japonesa, con Sega a la cabeza. Mientras tanto las pequeñas callecitas son el reino de los maid cafés (donde las mozas visten uniformes victorianos de minifalda), tiendas de figurinas, librerías especializadas y boutiques de electrónica. Akihabara es conocida como la Ciudad Eléctrica. Todo empezó luego de los bombardeos de 1945 cuando las ruinas fueron ocupadas por vendedores de radios y de insumos que conseguían en los rezagos militares. Todavía hoy muchas pequeñas tiendas de componentes y cables de todo tipo (para telefonía, televisión, fotografía) siguen existiendo al lado de las modernas boutiques de las grandes cadenas niponas como Yodobashi, Laox o Sofmap.

4 Harajuku. La calle imperdible

Shinjuku es uno de los barrios más visitados de Tokio y donde transcurrió parte de la película Perdidos en Tokio (Sofia Coppola, 2003). Es algo así como el corazón mismo de la ciudad, un lugar que no se puede dejar de conocer, al igual que el vecino Shibuya. En el límite entre los dos está la pequeña estación de Harajuku, sobre la línea Yamanote (la que da una vuelta completa a Tokio). Es donde hay que bajar para conocer Takeshita Dori (la calle Takeshita), el epicentro de la cultura pop adolescente asiática.Condensa todas las boutiques del momento en cuanto a ropa, accesorios, objetos y hasta comidas, bajo una lluvia de colores, neones y música. Muchas de las nuevas tendencias japonesas nacen a lo largo de sus cuatro cuadras, siempre atascadas por una multitud. Para buscar algo de serenidad luego de esa visita hay varias opciones en las inmediaciones: la avenida Omotesando (conocida como los Champs Elysées de Tokio), el parque del Templo Meiji o los cafés de las calles cercanas. En algunos, como los de Nescafé, el recepcionista es un androide que toma los pedidos con su tableta táctil.

5 Estación central. Pasillo de los fans

La cabecera de la red ferroviaria de la ciudad y del país es el punto de partida de los Shinkansen, los trenes bala. Su edificio de ladrillo recuerda las estaciones europeas y fue levantado muy cerca del Palacio Imperial y sus jardines. Pero no es por su arquitectura ni por su cercanía con el Trono del Crisantemo que lo visitan los geeks y los otakus (fans del animé), sino por su subsuelo, donde está Character Street, la calle de los personajes. Se trata de una galería comercial temática exclusivamente dedicada a las series animadas. Las más famosas -como Heidi, Hello Kitty o Rilakkuma- tienen su propia boutique exclusiva, lo mismo que el canal NHK con el merchandising de sus propias producciones; y Pikachu (está uno de los Pokémon Centres).

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