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Hecho en Asia. Nuevo horizonte para el arte

La llegada de Ai Weiwei a Fundación Proa y obras de fotógrafos japoneses en el CCK alimentan el interés estético por Oriente

AI WEIWEI. Fundación Proa inaugurará el sábado próximo la primera retrospectiva del artista chino en América del Sur
AI WEIWEI. Fundación Proa inaugurará el sábado próximo la primera retrospectiva del artista chino en América del Sur. Foto: Gentileza Fundación Proa
Domingo 26 de noviembre de 2017
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LA NACION
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Las noticias sobre el arte llegan desde Asia casi siempre acompañadas de cifras récord. Ocho de los veinte artistas que más recaudaron en subastas en 2016 son de origen chino, según un informe difundido este año por Tefaf, en Holanda. Esa aproximación no hace más que confirmar la creciente fascinación que provocan en Occidente las obras de artistas provenientes de la región. Ya sea por su carácter singular, revestido en algunos casos de fantasía y locura, como por el compromiso social que varios de ellos asumen, el arte de Oriente parece estar más cerca.

En la Argentina, el interés por los artistas asiáticos se incrementó tras el éxito de convocatoria que tuvo Obsesión infinita, la muestra de Yayoi Kusama en el Malba en 2013: con 216.000 visitantes, se convirtió en la más convocante del museo. El año pasado, también en el Malba, la exposición dedicada a Yoko Ono alcanzó el tercer puesto de ese ránking al desplazar, con 153.600 visitas, nada menos que a Antonio Berni.

El sábado próximo, tres años después de haber desbordado de público el Distrito de las Artes con los fuegos artificiales de Cai Guo-Qiang, Fundación Proa presentará la primera retrospectiva en América del Sur de Ai Weiwei, artista que se opuso con vehemencia al régimen chino. El jueves pasado, además, se estrenó en Buenos Aires el film Marea humana, dirigido por este artista que hoy imanta la atención mundial. Como si esto fuera poco, el Centro Cultural Kirchner alberga trabajos de varios fotógrafos destacados en Les Visitants, la muestra de obras de la Fundación Cartier al cuidado de Guillermo Kuitca. Entre ellos figuran Hiroshi Sugimoto y Nobuyoshi Araki, maestros de la fotografía.

Ai Weiwei (Pekín, 1957)

Ai Qing, el padre de Ai Weiwei, fue un poeta chino cuya obra fue rescatada recién en los años 90. La familia vivió en un campo de trabajos forzados porque el Estado chino consideraba que la poesía de Ai Qing no era lo suficientemente patriótica. Quizás por ese motivo, toda la obra de Ai Weiwei está atravesada por un acento contestatario.

En 2008, días después de un terremoto en Sichuan, el artista y un grupo de colaboradores impulsaron una investigación para que se revelara la lista completa de estudiantes que habían muerto en varias escuelas. Ése fue el comienzo de sus problemas con las autoridades chinas, que en 2011 lo detuvieron por más de ochenta días. "China puede parecer radiante y brillante, pero en realidad es salvaje y oscura", dijo el artista.

Famoso por sus trabajos en escala masiva, que rozan la sublimidad, invitó a 1001 compatriotas a la XII Documenta de Kassel, a los que hizo sentar en 1001 sillas de madera de la dinastía Qing; la acción formó parte de un programa educativo donde se discutió el drama de las migraciones forzadas. Esa cuestión tan urgente para la humanidad es el tema de su film recién estrenado en la Argentina, Marea humana. Ai Weiwei considera las entrevistas, conferencias y publicaciones parte de su actividad artística. Es autor de varios libros y en español es posible encontrar el célebre Weiwei-ismos (Tusquets), con aforismos sobre arte, poder y sociedad.

YAYOI KUSAMA. Fue la muestra más visitada del Malba
YAYOI KUSAMA. Fue la muestra más visitada del Malba. Foto: Archivo

Yayoi Kusama (Nagano, 1928)

La multifacética obra de Kusama abarca la escritura, la moda, la pintura, la instalación y los happenings. Luego de cartearse durante un año con la pintora Georgia O'Keeffe, se instaló en Nueva York en 1957, donde se anticipó al movimiento de arte pop e influyó con sus creaciones vanguardistas las obras de sus colegas estadounidenses.

A la vez que pintaba e ideaba performances, Kusama diseñó zapatos con protuberancias fálicas, vestidos para dos personas y túnicas para usar en orgías. Eran tiempos de la revolución sexual. En 1973 regresó a Japón y, a causa de una enfermedad que le provoca hasta hoy alucinaciones cotidianas, se internó en un hospital para enfermos mentales. Además de escribir novelas y poemas de índole surrealista, continuó con sus series de pinturas de lunares, flores y constelaciones, casi siempre en una escala grandiosa.

En ocasión de la muestra que se presentó en 2013 en Buenos Aires, la editorial Mansalva publicó junto con el Malba el libro Acacia olor a muerte, con textos de la artista. "Pienso en la muerte todos los días -declaró Kusama-, pero el arte me ayuda a evadirme de pensamientos sombríos."

Como otras mujeres artistas, su trabajo fue reconocido en el mundo algo tardíamente. Eso le dio fama y un nuevo impulso para seguir creando.

NOBUYOSHI ARAKI. Uno de los fotógrafos exhibidos en el CCK
NOBUYOSHI ARAKI. Uno de los fotógrafos exhibidos en el CCK. Foto: Gentileza CCK

Nobuyoshi Araki (Tokio, 1940)

Es uno de los fotógrafos contemporáneos más destacados y polémicos. Su trabajo documental inspiró a Juergen Teller, Wolfgang Tillmans y Nan Goldin, con quien publicó el libro Tokyo Love. Cerezos en flor, desnudos femeninos, imágenes de comida rápida tokiota, retratos y tomas desde trenes en movimiento integran la prolífica obra de Araki. En Les Visitants, esa mirada bulímica y alocada queda reflejada en las dos secciones que Kuitca le dedica. En una, se exhiben cincuenta fotografías en blanco y negro de Journal intime, un proyecto que Araki inició en los años 70 y que aún prosigue. Esas fotos son de 1994 y alternan escenas cotidianas con mujeres atadas con tela. La práctica consensuada del kinbaku se asemeja a la del bondage occidental. Por sus fotografías de mujeres desnudas (estén o no atadas), varios grupos feministas de Japón denunciaron a Araki. En otra sala, se proyectan 1250 fotos digitales de Non-Diary Diary. En 45 minutos, una cascada de imágenes, dípticos y fotos intervenidas rinde cuenta del excitante trabajo del artista.

Hiroshi Sugimoto (Tokio, 1948)

Sugimoto se educó en su país y en 1974 se mudó a Nueva York, donde vive actualmente. Considerado a la vez un artesano y un científico de la imagen fotográfica, nutre su obra de la escultura, la arquitectura, la naturaleza y la pintura. La infinita variedad de negros, blancos y grises de sus fotografías de horizontes marinos, fachadas e interiores de museos, teatros y palacios proviene de esa pericia técnica que en la obra de Sugimoto se emparienta con una pesquisa filosófica sobre la esencia de la imagen. También realizó retratos de personalidades del siglo XX, como Fidel Castro y la princesa Diana de Gales. Inspirado en las reflexiones del escritor japonés Junichiro Tanizaki sobre la oscuridad y la violencia de la luz artificial (asociada con Occidente), Sugimoto hizo una hermosa serie de "plegarias por la sombra". En el CCK, cinco magníficas fotografías aumentadas de fórmulas matemáticas expresadas en cuerpos de yeso ilustran los hallazgos del artista japonés en formas de ver el mundo en las que el pasado todavía parece superar los tiempos modernos.

Cai Guo-Qiang (Quanzhou, 1957)

Nació y se educó en China, vivió en Japón durante diez años y finalmente se instaló en Nueva York. Tal vez su formación como escenógrafo determinó que sus trabajos adquirieran un sesgo espectacular. Reconstrucciones de violentos accidentes de tránsito, instalaciones con tigres realistas al acecho de los espectadores y libros con pólvora, material recurrente en sus obras, fueron algunos de los guiones de sus trabajos presentados en museos de Estados Unidos y Alemania. En 1999 obtuvo el León de Oro en la 48° Bienal de Venecia. Con el afán maximalista que lo caracteriza, este año, en ocasión del centenario de la Revolución rusa, Cai Guo-Qiang presentó en el Museo Pushkin de Moscú una serie de trabajos donde la historia personal se cruza con la social, y las obras invaden el espacio de exposición. Esa muestra, como cabía esperar, se denominó Octubre.

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