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Cómo es el festival gastronómico más sofisticado del mundo

St.Moritz Gourmet Festival se realiza cada año en la localidad suiza de St.Moritz, en medio de un paisaje de ensueño, donde se dan cita una mezcla de gourmets, millonarios y antiguas familias europeas

Viernes 24 de noviembre de 2017 • 00:55
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Las mesas en las que se sientan las familias más poderosas de Europa
Las mesas en las que se sientan las familias más poderosas de Europa.

El festival gastronómico más sofisticado del mundo cumple 25 años y lo celebra con todo su esplendor. Se trata del St.Moritz Gourmet Festival, que se desarrolla en el exclusivo centro de esquí suizo, ubicado en el cantón de Graubünden, cuyas bellezas naturales quedaron inmortalizadas en la novela "Heidi".

¿Por qué este festival es único? Sin duda se debe a la conjunción de nieve, glamour y "haute cuisine", anzuelo de paladares negros y "bon vivants" de las más diversas nacionalidades, que anualmente se reúnen para disfrutar de las experiencias gastronómicas, sociales y deportivas que ofrece el centro de esquí.

Los cocineros de la edición anterior frente a uno de los hoteles que hospedan el festival
Los cocineros de la edición anterior frente a uno de los hoteles que hospedan el festival.

Allí se mezclan los apellidos europeos más distinguidos con nuevos ricos rusos, millonarios chinos que hacen su primera experiencia en la nieve, financistas preparándose para el "World Economic Forum", en la cercana localidad de Davos, celebridades y demás miembros del jet-set. En St.Moritz todo es encanto y diversión, siempre bajo ese manto de discreta elegancia que caracteriza a los suizos.

Un poco de historia

Durante los siglos XVIII y buena parte del XIX, los viajes entre la élite se pusieron de moda: este fenómeno encabezado por los ingleses, llamado "grand tour", consistía en una especie de año sabático cuyos destinos favoritos eran Grecia e Italia, y solían finalizar con un reencuentro con la naturaleza bucólica de las montañas suizas.

No faltarán candelabros en la edición número 25 del festival
No faltarán candelabros en la edición número 25 del festival.

Y fue así que en 1859 un hotelero suizo llamado Johannes Badrutt, oriundo de St.Moritz, apostó a un grupo de británicos de regreso a su país que, si se quedaban a pasar el invierno en el inhóspito poblado, iban a disfrutar de más días de sol que en el verano. Si esto no se cumplía, él se comprometía a devolverles el total de los gastos de estadía. Los aristócratas ociosos aceptaron el reto y pasaron un invierno excepcional. Como pasatiempo, emplearon esquíes y trineos, hasta ese entonces utilizados únicamente como medios de transporte. De esta forma, casi de casualidad, nacieron los deportes de invierno. La siguiente temporada regresaron muchos más y el resto es historia.

En los primeros tiempos, los turistas llegaban al pueblo alpino luego de un arduo viaje, pero actualmente la gente se traslada a St.Moritz mediante cómodos ferrocarriles. Sin embargo, no son pocos los jets privados que aterrizan en el vecino pueblo de Samedan, en particular durante el mes de enero, donde se llegan a contabilizar unas 65 aeronaves; los magnates saudíes, propietarios de aviones de gran tamaño, están imposibilitados de aterrizar en una pista corta, por lo que vuelan hasta Milán, y de allí viajan por tierra hasta la villa alpina.

Gastronomía de altura

En 2018 habrá 9 jornadas de actividades
En 2018 habrá 9 jornadas de actividades.

Es justo decir que la gastronomía local no ha sido la mejor. Durante muchos siglos, los cantones suizos fueron bastante pobres, en parte debido a su difícil geografía. Esta cocina, básicamente montañesa, no podía competir en calidad con las de sus vecinos italianos y franceses. Pero si algo caracteriza a los helvéticos es la tenacidad, por lo que en poco tiempo no sólo desarrollaron una gran industria de la alimentación (Maggi, Knorr y Nestlé son apellidos suizos), sino que crearon grandes escuelas de hotelería y gastronomía. Y el St.Moritz Gourmet Festival es otra muestra de que el pequeño gran país puede hacer las cosas mejor que nadie.

El arquitecto de esta fiesta se llama Reto Mathis, un restaurador que supo sacar provecho de una ubicación soñada con hoteles de máxima categoría, magnates de todos los rincones del mundo, grandes marcas y mucho, pero mucho glamour.

Bebidas de lujo, nieve y los mejores cocineros del mundo se unen en el centro de esquí suizo
Bebidas de lujo, nieve y los mejores cocineros del mundo se unen en el centro de esquí suizo.

Cada año, el festival dura cinco días, aunque en esta ocasión, debido a sus bodas de plata, se extenderá a nueve. Por allí han pasado estrellas culinarias como Mauro Colagreco, Massimo Bottura, Jean-Georges Klein, Alain Solivérès, Nobu y muchos más.

Durante el festival se produce una sucesión de eventos como cenas gourmet a cargo de los cocineros estrella, donde el público participante se traslada de un hotel a otro en flamantes camionetas BMW con chofer, además de catas de vinos, degustaciones de productos premium como caviar, vodka, champagne, cigarros, quesos de alta gama y chocolate, además de una gran fiesta en el interior de las cocinas del Badrutt's Palace, uno de los más destacados hoteles de St.Moritz.

Virgilio Martínez de Perú formó parte de otras ediciones, como ahora se sumará el argentino Mauro Colagreco
Virgilio Martínez de Perú formó parte de otras ediciones, como ahora se sumará el argentino Mauro Colagreco.

En la próxima edición, cada uno de los chefs participantes será recibido por un hotel anfitrión. Por ejemplo, el holandés Nick Bril, cuyo restaurante The Jane cuenta con 2 estrellas Michelin, cocinará en el Carlton, ubicado sobre un solar donde el zar Nicolás II pensaba edificar una villa de descanso. Mientras tanto, Jacob Jan Boerma, 3 estrellas Michelin, lo hará en el Giardino Mountain.

También estarán presentes Dominique Crenn, de "Atelier Crenn", 2 estrellas Michelin, Julien Royer, de "Odette", 2 estrellas Michelin, y Tanjia Grandits, del restaurant "Stucki", otra chef con 2 estrellas Michelin y veterana del festival.

Camionetas BMW están a cargo de buscar a los invitados para llevarlos a las actividades
Camionetas BMW están a cargo de buscar a los invitados para llevarlos a las actividades.

Durante la temporada invernal es habitual sentarse en la mesa vecina a la de personajes como el multimillonario del acero Lakshmi Mittal, Roberto Setubal, del Banco Itaú, o Stavros Niarchos III, el armador griego cuya familia es propietaria del sofisticado hotel Kulm. Uno de los motivos por el que se sienten a gusto se debe al anonimato, ya que no hay paparazzis que los incomoden.

Otro de los atractivos es la presencia del gran Maître Affineur Bernard Antony, maestro afinador de quesos que viaja con los mejores exponentes de su cava en el punto justo de maduración. El experto francés corta sus quesos en la cava subterránea del hotel Steffani, entre los muros de piedra iluminados por candelabros, mientras los huéspedes se sientan a comer quesos, rodeados de botellas y toneles, regados con copas de los mejores vinos.

En cuanto al cierre del festival, éste queda a cargo de la Grand BMW Gourmet Finale, que en esta ocasión se realizará en el legendario Suvretta House, hotel rancio y "chic" como pocos. Allí todos los cocineros harán una comida a "18 manos", servida con la mejor cristalería, cubertería de plata e hilo, una noche que sin duda será memorable para los comensales presentes.

La tradición empezó hace 25 años y hoy es un ícono mundial
La tradición empezó hace 25 años y hoy es un ícono mundial.

Es que no sólo se trata de comer en los grandes hoteles. Durante el invierno, los asistentes al festival también pueden esquiar por las infinitas pistas de St.Moritz y alrededores, experimentar el vértigo a bordo de un "bobsleigh", un trineo para cuatro tripulantes que baja por un cañadón de hielo a velocidades que alcanzan los 150 km/h. Justamente, el St. Moritz Bobsleigh Club tuvo como presidente al icónico empresario y Playboy Günther Sachs, heredero de la Opel y marido de Brigitte Bardot; muerto el padre, la cabeza de la institución es su hijo Rolf, cuya abuela es argentina.

Trufas de todo tipo y la mejor materia prima no faltan en St.Moritz
Trufas de todo tipo y la mejor materia prima no faltan en St.Moritz.

Entre carreras y bolsillos con mucho peso

Además hay espectáculos como el White Turf, una carrera de caballos sobre el lago congelado, digna de ver, o la Snow Polo Cup, que en enero cumplirá 34 ediciones, un auténtico acontecimiento social donde patrones, polistas (nunca faltan argentinos) y caballos herrados con clavos, lucen sus destrezas sobre un manto de hielo. No será de la partida durante la próxima temporada, pero en ocasiones se realiza el Aston Martin On Ice, donde la marca inglesa recibe a un grupo de afortunados que pilotean los últimos modelos salidos de fábrica sobre el hielo del lago, toda una experiencia al estilo James Bond.

Y para el "après ski", nada mejor que caminar por las calles del pueblo, llenas de locales con grandes marcas como Prada, Maserati, Hermès, Loro Piana, Moncler, Cartier, Van Cleef & Arpels, Louis Vuitton y tantas otras. Las cifras sorprenden, ya que hace poco una familia saudita gastó alrededor de 800.000 dólares en una semana de estadía, y un turista brasileño pagó poco más de 20.000 dólares por un bolso de alta gama. Estas cifras, que dejan sin palabras a cualquier sujeto de a pie, son comunes en la exclusiva villa.

Pero no todo pasa por el consumo suntuario, ya que también la región ofrece atractivos culturales. Muy cerca de St.Moritz se puede visitar el Museo Nietzche, una casa donde el célebre filósofo pasó parte de su vida. Asimismo, se puede realizar una excursión a la vecina Davos, donde Thomas Mann se inspiró para escribir "La Montaña Mágica", su obra cumbre, poblado en el que también pasaron temporadas Robert Louis Stevenson y Arthur Conan Doyle. Pero el mayor atractivo sigue siendo St.Moritz y su incomparable festival gastronómico, un "carnaval" gourmet para los paladares más exigentes del mundo.

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