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San Lorenzo sigue avanzando pero es la propuesta del Pampa Biaggio la que dio un paso hacia atrás

Se impuso con gol de Nicolás Blandi en un partido sufrido, donde el Bicho desperdició un penal; igualó la línea de Unión, el otro escolta del xeneize

Sábado 25 de noviembre de 2017 • 19:30
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El festejo de Blandi, autor del 1-0 en el Nuevo Gasómetro
El festejo de Blandi, autor del 1-0 en el Nuevo Gasómetro. Foto: FotoBAIRES

"¡Que de la mano del Pampa Biaggio, todos la vuelta vamos a dar!" El canto surgió de la cabecera de la hinchada de San Lorenzo en tiempo de descuento, cuando el 1-0 ante Argentinos Juniors estaba sellado y casi al mismo tiempo que en la platea los murmullos por el desempeño del equipo empezaban a convertirse en insultos. Puede parecer paradójico, pero el fútbol a veces entrega estas contradicciones.

Sucede que los resultados no necesariamente caminan en paralelo con los rendimientos ni expresan aquello que se dibuja dentro de una cancha. Pueden ser el producto de una situación azarosa, de la ineficacia del adversario y hasta casi, casi, de la casualidad. Y establecen las distancias entre los que ven un partido y aquellos que simplemente lo miran.

Al Pampa Biaggio los resultados le sonríen. Su foja de servicios cuenta apenas una derrota desde que sustituyó a Diego Aguirre, y con la tabla de posiciones en la mano alienta el debate sobre su continuidad o no después del verano. Desde ese lado su candidatura es inobjetable. Ahora bien, si quienes deben decidir miran con más profundidad un partido como el de ayer cabe abrir muchos interrogantes.

Hay factores que son claves para interpretar el trabajo de un entrenador. El orden, por ejemplo. Porque permite disimular un mal día de las individualidades y demuestra hasta dónde los intérpretes han incorporado la idea que transmite el técnico. Y fue justo en ese sentido donde lo de San Lorenzo resultó más que preocupante.

Salvo en un puñadito de acciones, el conjunto que pretende discutirle a Boca el mando del torneo manejó la pelota sin pizcas de fluidez. Sus hombres fueron incapaces de agruparse con criterio, de abrir líneas de pase a quien conducía, de ocupar los espacios vacíos para progresar con alguna opción de lastimar. Dependió exclusivamente de un arma: los centros desde la derecha lanzados con pierna cambiada. Así llegó al gol, convirtió otro que fue anulado por fuera de juego y creó alguna zozobra más frente a una defensa incapaz de ganar en lo alto en sus dominios.

Ahí se acabó el repertorio del conjunto del Pampa. Fue imposible determinar la posición de Gudiño, quién debía establecer un diálogo futbolístico productivo con Belluschi, por dónde podían ser más efectivos Cerutti (o Barrios cuando lo reemplazó) y Blandi y cuál era la función que Biaggio le explicaba con insistencia a Quignon. San Lorenzo se movió por impulsos, empujó antes que avanzar y prácticamente no llegó nunca con claridad.

Tuvo la fortuna de tener enfrente a un Argentinos con pegada de manteca. Al contrario de su oponente, los de Berti sí manifestaron una pretensión diáfana: pelota contra el piso, avance y retroceso en bloque, atrevimiento para buscar la ofensiva. Todo lo hicieron con sentido común, dando muestras claras de que el discurso está bien aprendido.

Sí, pero perdió, dirán los que miran sin ver. Y es verdad, tanto como que acumula tres caídas al hilo sin sacudir las redes rivales, pero sus problemas fueron otros, fundamentalmente no poder traducir las buenas intenciones en ejecuciones del mismo nivel. Al margen de la cuestión defensiva ya indicada, fallaron los de La Paternal una alta dosis de pases e infinidad de remates, un penal que Romero mandó a las nubes incluido, errores que a la larga explican los resultados por encima de los rendimientos.

La hinchada, los que alientan "en las buenas y en las malas" se fueron celebrando el 1-0 y pidiendo por la permanencia del Pampa Biaggio al frente de este San Lorenzo que escolta y amenaza a Boca. Es una opción válida, refrendada por los números. Con la cabeza más fría, los que deben decidir seguramente también pondrán en la balanza partidos como el de ayer. Porque las conclusiones merecen más opiniones que el grito que baja de las tribunas.

El 1-0 de Nicolás Blandi:

El penal que falló Romero, de Argentinos:

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