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Los gritos y los celos excesivos también son violencia

Corina Fernández, sobreviviente de un femicidio y fundadora de Hay Una Salida, destaca los actitudes dañinas que no percibimos como problemáticas

Viernes 24 de noviembre de 2017 • 19:03
Los gritos y los celos excesivos también son violencia
Los gritos y los celos excesivos también son violencia. Foto: Archivo

"La violencia contra la mujer va más allá del insulto o la agresión física. Hay una violencia invisible que no detectamos porque como sociedad estamos acostumbrados a verla", explica Corina Fernández, fundadora de la Asociación Civil Hay Una Salida, que ayuda a mujeres que están transitando este tipo de situaciones.

Fernández es una sobreviviente de femicidio. Su pareja y padre de sus hijas le disparó tres tiros directo al corazón, a los que sobrevivió de milagro. "Hubieron señales claras que yo no pude detectar a tiempo y que se repiten en muchísimos casos: gritar por cualquier cosa, controlar mensajes, mails y redes sociales o ser excesivamente celoso o agresivo", enumera la mujer de 54 años.

Sin embargo, destaca la existencia de señales que, a diferencia del maltrato verbal o físico, no son tan alevosas. "La violencia psicológica, económica, el desinterés o indiferencia por los problemas de la pareja son parte de la agresión invisible que ignoramos y que, irónicamente, es la más presente", dice Fernández.

Solo en el primer semestre de este año, la Defensoría General de la Nación, recibió 1472 consultas sobre violencia de género, de las cuales, 417 recibieron patrocinio. Las estadísticas afirman que la gran mayoría de los casos sufrieron más de un tipo de violencia sin ser completamente conscientes, con un 98% de violencia psicológica y un 63% económica o patrimonial.

Entonces, ¿por qué la naturalizamos? Fernández cree que la principal causa se radica en la crianza de los chicos. "La violencia no es natural en el ser humano, es una conducta aprendida a través de un síntoma post traumático. Para ser violento o poder soportar involuntariamente situaciones de violencia, tenés que haberla sufrido o presenciado durante tu infancia", asegura la fundadora de Hay Una Salida.

Según su opinión, si una mujer creció en una casa en la que vio como su madre era constantemente maltratada por su padre o pareja, creerá que eso es normal. De esta forma, no verá como algo fuera de lo común tener una relación con un hombre de características similares.

Para Fernández la solución consiste en salir del círculo de violencia: "Con la ayuda indicada, cualquier mujer que sufre violencia puede tomar noción del contexto donde vive y alejarse de este. También un hombre violento puede recuperarse. Pero este problema se resuelve en la infancia. Hay que concientizar a los más chicos sobre la violencia, que sepan que no es algo normal. Es un cambio a largo plazo, pero que va a darnos la solución total".

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