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Automenaje: el atractivo humor ácido y melancólico de Dreizik

Sábado 25 de noviembre de 2017
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LA NACION
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Automenaje / Autor y actor: Damián Dreizik / Dirección: Alfredo Allende / Diseño de luces: Gustavo Lista / Escenografía: Victoria Quintiero / Vestuario: Vanesa Weinberg / Coreografías: Anita Gutiérrez y Vanesa Weinberg / Sala: Centro Cultural 25 de Mayo, Triunvirato 4444 / Funciones: sábados, a las 22 / Duración: 60 minutos / Nuestra opinión: buena

¿Qué puede resultar más triste y patético que realizarse un propio homenaje? Algo así como aplaudirse, celebrarse a uno mismo, brindar por los propios logros y que el reconocimiento del entorno no llegue y en cambio quede expuesto el espanto del autobombo. Ese punto de partida es el que eligió Damián Dreizik para escribir esta obra que además interpreta, dirigido por Alfredo Allende. El 25 de Mayo resulta la sala ideal para esta "humillante" celebración. Los espectadores son los invitados al homenaje que este hombre, Raúl Ricoletti, recibe de sus colegas cercanos. Es el personaje creado por Dreizik hace ya unos cuantos años: un maestro de maestros, animal de teatro, que se convirtió en un sello propio. Con el "me lo creo" "no me lo creo" parodiaba a los maestros de actuación solemnes y fieles al Método. Una excusa divertida que le permitió a Dreizik, todos estos años, hablar de ciertos clichés y lugares comunes en los que suelen caer con facilidad unos cuantos directores, actores y docentes. Con humor ácido y nada antipático, saca carcajadas con gran facilidad.

Damián Dreizik como Raúl Ricoletti
Damián Dreizik como Raúl Ricoletti.

Ricoletti llega a este teatro para que su gente (colegas, amigos, familia) le rindan una distinción. Pero su título presagia algo de lo que sucederá. De culto hay poco y de patetismo hay un montón. A este hombre poco le importa el papelón, aprendió a convivir con eso, con esa suerte de no reconocimiento del campo teatral, y en cambio aprovecha la ocasión para hacer un repaso de su carrera, forjada con mucho resentimiento y plagada de intolerancia. Es que, cuando nacía Teatro Abierto, Ricoletti creaba su Teatro Cerrado. Se exilió en el 83, creó el teatro blanco de Johannesburgo en respuesta al Teatro Negro de Praga y, en la actualidad, está haciendo Familia disfuncional, un tema que él mismo asegura que nunca fue abordado. La ocasión le permite rememorar sus tiempos en la publicidad y aquel personaje que lo catapultó a la mediocre fama. De su triste paso por el musical infantil, el teatro de vanguardia, y un largo etcétera que él mismo define como "38 años de coherencia". De ese contraste entre la realidad y la mirada benévola que este personaje extraño tiene de sí mismo surgen la mayor parte de las risas, de ese desajuste exagerado.

Sus "hijos" escondidos en la platea, Brian y Jonathan, una vez más lo llenarán de frustraciones, las cuestiones técnicas fallarán sin cesar y finalmente su impostado homenaje caerá por su propio peso, de la peor manera, dejándolo al desnudo totalmente.

Con este espectáculo, Dreizik vuelve al café concert, a esas propuestas características del sótano de El Bululú cuando formaba parte del dúo Los Melli (con Carlos Belloso) y podían burlarse de todo con la complicidad necesaria de la platea a través de sketches eficaces, inteligentes y graciosos. Lugares comunes con remates ingeniosos y unas cuantas frases y palabras como "neura", "chambón" o "a rolete" que lo ubican en el triste sabor de la melancolía.

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