Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Sin familia polista ni organización, los cracks no son tan precoces

Gonzalo Pieres, debutante en Palermo a los 16 años, es un caso que sólo el recambio generacional podrá repetir en estos tiempos

Domingo 26 de noviembre de 2017
SEGUIR
PARA LA NACION
0
Julián de Lusarreta jugó su primer Abierto este año, a sus 27, con la ayuda de Bautista Heguy
Julián de Lusarreta jugó su primer Abierto este año, a sus 27, con la ayuda de Bautista Heguy. Foto: Hernán Zenteno

Con 16 años, 10 meses y 20 días, Gonzalo Pieres (h.) se transformó en 1999 en el jugador más joven en hacer su debut en Palermo. En la primera fecha del Abierto de aquel año, sustituyó a Adolfo Cambiaso en el estreno ante La Cañada, el equipo de los Novillo Astrada que ese año llegaría a la final. Esta temporada, la apertura a 10 equipos propició la llegada de cinco jugadores nuevos al máximo certamen del mundo del polo. En 2016 habían sido cuatro los debutantes, en 2015, dos. El más joven de estos 11 jugadores es Alfredo Bigatti, que se presentó en la Catedral con 26 años.

No caben dudas de que la Argentina sigue siendo una cuna inagotable de polistas que no tiene parangón en el mundo y que la cantidad de jugadores sigue en ascenso. Esta realidad, no obstante, obliga a cuestionarse por qué se está postergando la aparición de estrellas de primerísimo nivel.

Cuando a fines de la década pasada quedó en evidencia que las grandes glorias que constituyeron uno de los momentos más pletóricos del polo, con seis equipos con posibilidades de ser campeón (los Heguy de Chapa I y II, los Merlos de El Paraíso, los Novillo Astrada de La Aguada), habían quedado un paso atrás de La Dolfina y Ellerstina, se esperaba un recambio generacional que tardó en producirse.

Aparecieron promesas como Guillermo Caset (debutó como titular a los 22 en 2007), Hilario Ulloa (23 en 2008), Nicolás Pieres (19 en 2010), Polito Pieres (24 en 2010), Magoo Laprida (26 en 2011), Facundo Sola (22 en 2012) o Francisco Elizalde (24 en 2013). Algunos se afianzaron más rápido, a otros les costó más establecerse en la elite, otros siguen luchando por mantenerse. La última gran aparición fue la de Alfredo Cappella Barabucci, que hizo su presentación en 2014 a los 22 años como reemplazo de Mannix en Alegría y hoy, con 25, es el jugador más joven del Abierto.

Pero la regla parece ser la de jugadores que, aun con gran proyección, llegan al Abierto rozando los 30. Jugadores que hoy son grandes animadores del certamen de polo más competitivo del mundo debutaron tardíamente: Guillermo Terrera (29), Diego Cavanagh (29), Ezequiel Martínez Ferrario (31), Joaquín Pittaluga (31), Juan Martín y Clemente Zavaleta (30), Juan Ruiz Guiñazú (28), Santiago Toccalino (30), por nombrar algunos.

Es evidente que estar en el entorno de una gran organización facilita la inserción. Ulloa, Caset, Sola, Polito debieron atravesar un camino largo y mucho sacrificio, pero alcanzaron un sitial de privilegio.

Uno de los debutantes de este año que mayor impresión causó fue Julián de Lusarreta, N°3 de Chapaleufú. Con 27 años e importantes pergaminos conseguidos en el exterior (fue campeón del Abierto de los Estados Unidos y subcampeón de la Copa de la Reina y del Abierto Británico en 2016 y subcampeón de la Copa de Oro norteamericana este año), llegó de la mano de su primo segundo Bautista Heguy, que lo ayudó a montarse. "Con Bauti arranqué en 2008 y cuando dejó de jugar hace dos años me pasó su organización. Siempre apunté a jugar Palermo y con los Heguy este año aprendí muchísimo", cuenta el oriundo de Coronel Suárez. "Para debutar a los 18 años necesitás una organización o ser hijo de jugador. Si no, para llegar tenés que irte a laburar afuera, como hacemos todos, o que las organizaciones les den una mano, como Bauti conmigo."

Mientras, habrá que conformarse con cracks esporádicos o esperar a la próxima generación de apellidos ilustres. En las semifinales de la Copa Cámara de Diputados y con posibilidades ciertas de jugar el repechaje para el Abierto de 2018 está Juan Cruz Merlos (20 años, 6 goles), hijo de Pite (el equipo está integrado también por su hermano Sebastián y, de clasificarse, se sumaría Agustín). Bartolomé y Camilo Castagnola, hijos del Lolo de 16 y 14 años, prometen. Hay más Merlos, muchos Heguy y Novillo Astrada en camino, está Poroto Cambiaso. Todavía falta para verlos en la 1 de Palermo, pero seguro tendrán su oportunidad.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas