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Acompañar a nuestros mayores

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26 de noviembre de 2017  

Hace ya varios años que los índices de progreso económico han considerado incluir la medición del bienestar.

En estos días se difundieron los resultados de dos estudios dirigidos a identificar sus mayores disparadores. Un relevamiento realizado por la UADE, entre adultos porteños de 18 a 75 años, ubicó en los primeros lugares a tres: familia, amigos y viajes. Por su parte, los resultados de una encuesta del Observatorio de la Deuda Social Argentina, entre mayores de 60 años de conglomerados urbanos, concluyó que la sociabilidad es sumamente importante a la hora de medir la satisfacción con la propia vida, mucho más que las condiciones materiales.

No hay duda de que la felicidad es un concepto por demás subjetivo y difícil de mensurar, ligado a múltiples variables. Como reflejo de una época, no debería llamar la atención que entre los jóvenes de 18 a 25 años el ocio y los proyectos personales reporten mayor felicidad que tener una pareja. Es que el peso de esos proyectos también hace al bienestar. En la Argentina, uno de cada cuatro adultos mayores -esto es cerca de un millón y medio de personas- no funciona con este motor, algo que, casi por definición, es bien distinto entre la población joven.

Con este otro universo en la mira, el informe del Observatorio se titula "El bienestar subjetivo en las personas mayores. La importancia de los apoyos sociales". Para este segmento, revisten importancia la satisfacción familiar y la que brinda la salud, la disponibilidad o el uso gratificante del tiempo libre y el vínculo con amigos y vecinos, en especial, para personas solteras y sin hijos.

El 59,1% de los mayores encuestados se reconoce "muy feliz" y quienes se identifican como poco o nada felices son generalmente quienes viven solos, mayores de 75, que han tenido pocas oportunidades educativas o de estratos socioeconómicos bajos.

El estudio distingue entre tipos de apoyos. El apoyo social "afectivo", entendiéndolo como alguien que demuestre amor y afecto y que abrace, registra déficit para el 14,2% de la población total y se eleva marcadamente a medida que se aumenta la edad, al punto de que uno de cada cinco adultos mayores expresa esta carencia, agravada entre quienes viven solos. El apoyo social "informacional" refiere al consejo sobre cómo resolver sus problemas o entender una situación y el 31% de la población confiesa que le falta, también incrementándose con la edad al punto de duplicar los valores que se registran entre los jóvenes. El apoyo social "instrumental" es el que considera la resolución de cuestiones cotidianas como la preparación de comida o las tareas domésticas, siendo un 32% quienes carecen de él. Está claro que los apoyos sociales disminuyen con el aumento de la edad y que esto impacta con fuerza.

La sensación de satisfacción y felicidad es básica a la hora de considerar la autoestima y la autonomía de una persona. Sentirse solo, que en la práctica es mucho más que estarlo, tiene graves consecuencias en todos los planos. En el orden práctico, a determinada altura de la vida no contar con quien pueda prestar un oído atento, dar un abrazo, preparar un alimento o ayudar en la enfermedad acarrea consecuencias. Cuando los jóvenes viven su presente atareados y con poco tiempo, siempre es bueno recordarles cuán beneficioso puede ser el contacto con la otra punta de la vida. Las políticas públicas deben también contemplar estas realidades y contribuir a paliar sus efectos pues la vida ha sumado años y debe también sumar calidad.

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